El renacer del gigante cultural de Concepción y el legado de Nilo González, el pintor tucumano que llegó al Vaticano
Con la reconstrucción de su Centro Cultural a un 80% de avance, FM latucumana 95.9 abrió la ventana a "La Perla del Sur" para redescubrir el asombroso legado del pintor autodidacta cuya obra conquistó al mundo.
El centro de la ciudad de Concepción, en el sur de Tucumán, está a punto de cambiar su fisonomía para siempre. En la intersección de las calles 25 de Mayo y San Martín, frente a la plaza principal, se erige imponente la nueva estructura del Centro Cultural de la ciudad. Como describió el periodista Rafael Medina al comenzar la transmisión: "Hermoso día acá en el sur de la provincia, Concepción a pleno sol se disfruta, van a empezar a florecer los lapachos". La monumental obra tiene un 80% de avance y prevé su inauguración para fines de año, prometiendo convertirse en una de las postales más modernas y llamativas de la región, gracias a su fachada vidriada y un ascensor panorámico externo que conectará sus tres plantas.
Aunque el edificio original fue inaugurado hace más de treinta años (alrededor de 1996 o 1997), la gestión municipal decidió reconstruirlo completamente desde cero. La ambiciosa remodelación comenzó durante la intendencia de Roberto Sánchez y hoy continúa bajo la gestión del actual intendente Alejandro Molinuevo. Una vez terminado, el espacio albergará un auditorio, salas de exposiciones, un museo y un bar temático. Medina destacó la magnitud de la construcción al aire de FM latucumana 95.9, señalando que "es una obra monumental que le va a dar también una postal nueva a la ciudad. Tiene una estética bastante llamativa que seguramente se va a convertir en una de las postales de la ciudad de Concepción". Pero más allá de su imponente diseño arquitectónico, el verdadero corazón de este edificio radica en el nombre que lleva con orgullo: Nilo González.
Nilo González fue un artista de Concepción cuya genialidad era puramente innata. A pesar de ser un pintor autodidacta, su maestría técnica e intelectual lo llevó no solo a exponer en importantes salones de Tucumán, Buenos Aires y el exterior, sino también a transmitir su conocimiento como docente en la sede de la universidad de Aguilares.
El hito más extraordinario de su carrera ocurrió en 1982, en un contexto sumamente delicado para la Argentina. Durante el conflicto de las islas Malvinas y ante la inminente visita del Papa Juan Pablo II al país, un grupo de vecinos de Concepción, liderados por el obispo de aquel entonces, decidieron obsequiarle un cuadro de Nilo González al Sumo Pontífice.
Aquel presente de fe y arte local no quedó en el olvido. La pintura viajó al Vaticano y fue incorporada a la selecta colección de la galería de artistas contemporáneos latinoamericanos de los Museos Vaticanos. El propio Rafa Medina relató su asombrosa experiencia al encontrarse de forma imprevista con la obra en Roma en el año 2000: "Por esas cosas de la vida, cuando iba caminando por una de las galerías me llamó la atención uno de los cuadros tuve la suerte de poder ver el cuadro de este concepcionense expuesto en las galerías de uno de los museos más importantes del mundo".
La técnica de Nilo González era tan singular como su propia historia. Sus obras se caracterizan por una estructura rigurosa donde predominan vigas y ladrillos. Para construirlas, el pintor utilizaba reglas, escuadras y precisos cálculos matemáticos con los que definía lo que se conoce como "punto de fuga". Esta rigidez geométrica contrastaba con una libertad lúdica asombrosa: las obras de Nilo poseían una propiedad casi mágica. El periodista recordó las palabras del mismísimo artista durante una entrevista que le realizó en 2012: "Mis cuadros, pongas como lo pongas, te cuentan algo, te dicen algo y tienen un sentido".
A pesar de la trascendencia internacional de Nilo González, hoy en día es sumamente difícil para el ciudadano común apreciar sus obras originales en Concepción, ya que la gran mayoría pertenece a colecciones privadas. Rafa Medina abordó con preocupación este problema que afecta a gran parte del patrimonio cultural tucumano: "Hay muchísimas obras que no han sido preservadas o que forman parte del patrimonio cultural que debiera ser de todos y expuestos en museos públicos de la provincia, y que pertenecen y son parte de la colección privada de familias que en su momento los adquirieron".
Este vacío patrimonial alcanza también a figuras de la talla de Lola Mora, la pintora de la Casa del Azúcar Eli Cárdenas, o los prestigiosos artistas tucumanos Irama y Dumit. Frente a esta realidad, la reconstrucción del Centro Cultural abre una luz de esperanza. Existe el ferviente anhelo de que la municipalidad logre gestionar la presencia de, al menos, una obra original de Nilo para su exhibición permanente. Asimismo, se baraja la propuesta de plasmar su arte mediante gigantografías o proyecciones de video de sus cuadros en los ventanales del edificio, permitiendo que su legado pueda ser contemplado por cualquiera que camine frente a la plaza central de la ciudad que lo vio nacer.







