"La poesía es una herramienta política muy poderosa": presentan un libro donde el amor es viaje y aventura
La poeta tucumana Guadalupe Valdez Fenik presenta su último poemario este jueves en un evento donde también se lanzará la primera novela de Valentín Monroy: “Para mí escribir es escuchar la tierra”.
Amor, erotismo, viaje y aventura son apenas algunos de los ingredientes que la poeta tucumana Guadalupe Valdez Fenik combina en “Cereza de nácar, la novia del viento”, un poemario con el ritmo vertiginoso de una road movie donde la literatura convive con distintos registros de la cultura popular. Un libro que compone un festival sensorial invocado por la palabra poética. La obra se presentará este jueves 13 de agosto a las 19:30 en El Griego (Muñecas 287) junto con “Okey, Félix”, la primera novela de Valentín J. Monroy. Una auténtica fiesta para la literatura local que tendrá como maestros de ceremonias a Diego Puig, director de la editorial Gerania, y a Silvia Ordoñez D’Andrea.
“Para leer de corrido y que sus poemas se proyecten, fotograma a fotograma, hasta formar una historia completa, en Cereza de nácar, la novia del viento cada poema flota dejando una estela, un rastro de luz en y para el lector. El resultado es una secuencia etérea y dramática al mismo tiempo, hecha de exquisitas piezas literarias que van tanteando un sentido errante del desamor. La voz de Valdez Fenik se mueve en un registro suave y confesional que, sin aviso, se dispara en ráfagas de libertad poética casi salvaje. Histrionismo y delicadeza conviven sin pedirse permiso: hay referencias al pop, a la actualidad, a la naturaleza y al melodrama, todo tejido con un hilado finísimo que no le teme a lo impuro ni renuncia a lo bello”, describe un apunte de lectura del poemario publicado por la editorial local Gerania.
Guadalupe nació en Tucumán en 1992. Es profesora y licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional de Tucumán y doctora en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Es becaria doctoral del Conicet y coordinadora del taller “Escritura autobiográfica en el fin del mundo”. Publicó “Drogas y un libro de poesía a la moda” (Tren Instantáneo, 2020) y fue incluida en diversas antologías de poesía latinoamericana.
Antes de que la potencia singular de estos poemas inicie su viaje al lector, la poeta charló con eltucumano.com:
-¿Cómo fue el proceso de escritura del poemario? ¿Por qué el título?
-Empecé a escribir estos poemas hace unos cinco años. El título hace referencia a un libro muy hermoso de Atahualpa Yupanqui, "El canto del viento". Hay un personaje que me fascinó: Nácar. Es una pistolera que tiene un revólver con mango de nácar, no se sabe su origen, pero la pelea hasta el final. Es apasionada, aventurera, se va con uno, se va con otro, no le importa lo que diga la gente. Es un libro que Atahualpa escribió a fines de los cuarenta, que rompe con todos los estereotipos de mujer. En un contexto como el presente, en el que Cristina Kirchner está encerrada injustamente y proscripta, no se puede negar la violencia machista. Libros como este nos oxigenan.
-El libro tiene cierta cadencia de road movie ¿Cómo el viaje y el desplazamiento se vuelven poesía? ¿Hacia dónde va el poema y por qué?
-Cuando empecé a escribir estos poemas yo vivía en Buenos Aires. Unos años después, cuando ya había vuelto para aquí, los vuelvo a leer, y eran fósiles. Al corazón y a la carne la han adquirido aquí en Tucumán. Para mí escribir es escuchar la tierra como dice Leda Valladares. También de las conversaciones con mis editores Diego Puig y Leopoldo Silva, han terminado de nacer estos poemas.
-Una de las características de la obra es la convivencia de distintos registros no sólo literarios, sino de discursos procedentes de la cultura popular ¿Cómo conviven la poesía y la literatura con el cine, la televisión, las telenovelas y la música?
-Lo popular es el corazón de lo que somos. Eso lo aprendí de mi maestra, la Dra. Griselda Barale, a quien admiro mucho y con quien me he formado. Me interesa el cruce entre lo popular y lo que se suele llamar "alta cultura". Me nutro de libros clásicos, ahora ando releyendo “Sofía de los presagios” de Gioconda Belli y “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, el realismo mágico me fascina. La odisea, que lo leí como cinco veces y lo amo totalmente, para mí habla más de Penélope que de Odiseo. También me gustan mucho las telenovelas argentinas, me acompañan: Cachorra, Carola Casini. Esas me interesan particularmente porque hacen referencia a la crisis económica del 2000, y por eso resuenan mucho con el presente tan hostil que atravesamos. A estos poemas los he escrito escuchando una playlist de cumbia. Siempre escucho música cuando escribo.
-El poemario habla de un amor signado por el vértigo de estos tiempos ¿Cómo caracterizarías al amor contemporáneo? ¿Qué lugar crees que tienen el amor y los vínculos en general en este presente?
-Como escritora me encanta el amor como tema. Mucho más que el odio, que me parece un facilismo, de personas débiles. Cualquiera puede odiar, pero para amar hay que ser muy fuerte y muy valiente. El amor vence al odio. Los flechazos, y los vínculos eróticos, que puede durar muy poco, o toda una vida. Me gusta mucho escribir sobre eso.
-¿Para qué escribir poesía en un mundo como el actual?
-La poesía es una herramienta política muy poderosa. Spinoza decía que las pasiones tristes nos empequeñecen, y nos aíslan. Este gobierno nos quiere tristes, cansados, callados, solos, trabajando día y noche. La poesía nos expande, tiene que ver con la alegría, con celebrar la vida, que es hermosa, con compartir momentos lindos con los demás. Mi taller es para mí un espacio fundamental en mi vida. Nos juntamos a escribir, tomamos cafecito, conversamos, mis talleristas comparten sus textos que son una hermosura.
La esperada novela de Valentín J. Monroy
En otra muestra de la vitalidad de la que goza actualmente la literatura tucumana, Gerania propone para esta tarde una presentación por partida doble. El otro libro convidado al evento es la esperada primera novela del tucumano Valentín J. Monroy, “Okey, Félix”. Se trata de una obra que retrata el atribulado mundo juvenil del Tucumán de comienzos del 2000 con sus vicios, placeres y turbiedades varias y diversas.
“Entre pelados cara de pingo, jefes de la agencia Turtuc, el Sapo —capo de la barra brava de Atlético—, el sensual Guido y las leales Bolita Buena y Bolita Mala, Félix se mueve como si respirara bajo el agua mientras elige —y también es elegido por— una corriente tumultuosa de plata, deseo, pertenencia y riesgo. En este jardín de la república —uno que la literatura nunca antes narró— lo que parece transitorio se revela como… ¿destino? Y en ese movimiento meteórico, arriesgado e intoxicante, todo está para quebrarse. Y que el mundo vuelva a nacer”, apunta sobre la novela.
“Okey, Félix despliega una brillante capacidad para capturar el temblor individual y el ruido del mundo en una misma respiración. Frescura en lo turbio, emoción en la caída y una experiencia narrativa poderosa que reinventa los viejos procesos de toma de decisión —y de crecer— gracias a la carrera de una cabeza joven y afilada”, agrega.
Valentín J. Monroy nació en San Miguel de Tucumán en 1989. Estudió Psicología y Filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán. Entre 2012 y 2015 participó de los talleres de narrativa del grupo Ampersand, coordinados por Hebe Uhart, Samanta Schweblin, Federico Falco, Eduardo Muslip y Juan Terranova, entre otros. Integró la antología 40° Narrativa Tucumana Contemporánea (Blatt & Ríos, Buenos Aires, 2015).








