Crisis en el organismo de control: renunció Ricardo Ascárate a la intervención del ERSEPT
El funcionario presentó su dimisión tras un intenso conflicto interno con la subinterventora administrativa y financiera, Ingrid Lausberg, quien lo había denunciado formalmente por presunto abuso de autoridad y usurpación de funciones.
Ricardo Ascárate. Foto Ersept.-
José Ricardo Ascárate presentó su renuncia como titular del Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT). La decisión se fundamenta en el insostenible conflicto de poderes que mantenía con la subinterventora administrativa financiera del organismo, Ingrid Lausberg.
La disputa escaló a finales de julio, cuando Lausberg intimó formalmente a Ascárate a través del expediente 4217/390-L-2026, exigiendo que cesara cualquier orden o requerimiento que no contara con su firma. El detonante técnico fue la Nota N° 159/2026, mediante la cual Ascárate solicitó a la Unidad de Recursos Humanos un informe sobre la situación de 13 agentes del ente. Lausberg calificó este acto como una "usurpadora delegación de funciones" y advirtió sobre la posible configuración de delitos contra la Administración Pública, citando artículos del Código Penal referidos al abuso de autoridad.
La subinterventora fundamentó su postura en el Decreto Acuerdo de Necesidad y Urgencia N° 2/3, ratificado por la Ley N° 9982, que le otorgó "autonomía exclusiva" en materia administrativa y financiera dentro del ERSEPT. Además, Lausberg había vinculado el accionar de Ascárate con un contexto de "hostigamiento" hacia el personal y mencionó la existencia de denuncias previas por amenazas. El conflicto también estuvo rodeado de un clima de protesta gremial por parte de la Asociación de Trabajadores del Ente Regulador de Energía de Tucumán (ATERET).
Por su parte, Ascárate había rechazado los términos de la intimación argumentando que su designación original (bajo los decretos 3/1 y 4/1 de 2024) le confería las facultades plenas del Directorio. Según el exinterventor, las competencias de Lausberg no debían ejercerse en perjuicio de las atribuciones propias de la Intervención general, considerando que el pedido de informes a Recursos Humanos era una gestión ordinaria del Manual de Funciones.
La salida de Ascárate se produce apenas tres meses después de que la Legislatura ratificara la creación del cargo de Lausberg, en una sesión que ya vaticinaba divisiones profundas en la conducción de este ente clave para el control de los servicios públicos en la provincia.
Ingrid Lausberg.-






