"No es lo mismo vender un libro que un zapallito": la advertencia del tucumano Juan Manuel Frangoulis ante el avance contra la Ley del Libro
El referente de la librería El Griego pasó por los estudios de FM La Tucumana 95.9 para analizar el impacto que tendría la desregulación del sector editorial propuesta por el Gobierno Nacional. Defendió al libro como un "resguardo de la identidad nacional" y alertó sobre el empobrecimiento cultural que conlleva el cierre de librerías independientes.
La preocupación en el sector cultural tucumano ha crecido tras los nuevos intentos del Ejecutivo Nacional por desregular la actividad librera. Juan Manuel Frangoulis, de la emblemática librería El Griego, se sentó a la mesa de FM La Tucumana 95.9 para desgranar los riesgos de derogar las leyes que protegen al libro en Argentina. "En lo personal estoy preocupado, en lo comunitario también", comenzó diciendo, al referirse a los constantes paquetes de leyes que buscan "acomodar a pedido y designio de los intereses foráneos a lo que queda de la patria".
Frangoulis explicó que la protección actual (Leyes 25.446 y 25.542) no es un capricho comercial, sino un resguardo cultural. "No es lo mismo vender libro que vender zapallito... hay que resguardar ciertos bienes", afirmó con contundencia. El sistema actual establece un precio de venta al público (PvP) fijado por el editor, lo que impide que grandes cadenas o plataformas destruyan a las librerías de barrio mediante la competencia desleal.
"Yo, librería, no le pongo los precios a los libros, se los pone el editor... Es el mismo precio para cualquier librería", detalló, comparando el sistema con lo que antes sucedía con los cigarrillos o los cospeles. Según el librero, esta normativa garantiza que "no se establece una posición dominante en el mercado a partir de las estructuras económicas".
Para ilustrar el peligro de la desregulación, Frangoulis citó el caso británico. Inglaterra derogó una ley similar en 1997, lo que permitió que grandes plataformas usaran el libro como un "gancho" comercial. "Grandes plataformas dijeron: 'El libro a mí me significa el 0,05% de las ventas... pero me fideliza público, entonces le bajo el precio incluso abajo del costo, fundo a la competencia y le anexo bienes complementarios'".
El resultado en el país europeo fue devastador: "La mitad de las librerías independientes en 5 años había cerrado". Frangoulis advirtió que cuando esto sucede, no solo se pierden puestos de trabajo, sino que desaparece "el espacio para escritores tucumanos y escritoras tucumanas, el espacio de encuentro, los clubes de lectura, porque todo esto las grandes superficies no te lo dan".
Al ser consultado sobre por qué se busca avanzar contra este sector, el entrevistado fue tajante: "No me sorprende que las ultra-derechas de nuestra historia... quieran que no accedas a determinados bienes culturales, porque las artes en general son quizás el último refugio que tenemos de humanidad".
Para Frangoulis, el acceso a la lectura está directamente ligado a la capacidad de protesta y razonamiento. "El empobrecimiento del lenguaje no solamente hace que la comunicación sea distinta, sino empobrece tu forma de discutir. Si vos tenés menos palabras, tenés menos posibilidad de decir aquello que te molesta". Además, destacó que la ciencia avala el soporte físico: "La lectura física en papel está demostrado que activa otros lugares del cerebro... hace que tu capacidad de razonar se desarrolle de otra forma".
Finalmente, el librero reflexionó sobre la paradoja de la era digital, señalando que en los países más avanzados "han vuelto al papel en las escuelas, han vuelto al pizarrón" al entender que es la piedra angular del desarrollo cognitivo.
Con una mirada humanista, Frangoulis llamó a rescatar los espacios de encuentro físico frente al aislamiento de las pantallas. "No se puede digitalizar todo. No se puede besar, no se puede hacer el amor, no se puede abrazar, no se puede llorar al hombro del iPhone. Esos refugios de humanidad los tenemos que rescatar", concluyó en su paso por la 95.9.







