Finalizó la histórica despedida al Indio Solari: "Que su música no pare nunca más"
Tras un velatorio masivo en Avellaneda que convocó a cerca de un millón de personas, la familia del músico agradeció a la multitud y reveló el conmovedor gesto final que el artista dejó preparado en su hogar antes de partir.
Foto: Alessia Maccioni/Reuters)
La madrugada de este lunes marcó el cierre de una de las movilizaciones populares más impactantes en la historia de la cultura argentina. A las 6:00, las puertas del Microestadio José María Gatica, en Villa Domínico, se cerraron definitivamente luego de que ingresaran los últimos seguidores que aguardaban para dar el adiós final a Carlos Alberto “Indio” Solari. El líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció el pasado viernes a los 77 años a causa de un accidente cerebrovascular.
La magnitud del evento desbordó cualquier previsión inicial. Durante la jornada del domingo, la fila de fanáticos para ingresar al polideportivo llegó a extenderse por ocho kilómetros, alcanzando las inmediaciones del Puente Pueyrredón. Miles de personas de distintas generaciones se acercaron con banderas, flores y camisetas para rendir homenaje al ícono del rock nacional, en un clima que los allegados describieron como una “rara mezcla de desgarro y agradecimiento eterno”.
Poco después de finalizar el acto público, la familia del artista emitió un emotivo comunicado a través de sus redes oficiales para agradecer el acompañamiento y el esfuerzo de la organización. “Ya está, ahora la lluvia nos manda a todos a casita”, escribieron en referencia al clima que acompañó el cierre de la jornada, invitando a sus seguidores a recordarlo como alguien “humano e infinito”.
En el texto, el círculo íntimo del músico destacó la "organización descomunal" que permitió llevar a cabo la despedida en tiempo récord y citó una frase de la canción "Gualicho" para describir el momento: “Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida”.
Uno de los detalles más movilizantes del comunicado fue la revelación sobre cómo quedó la sala de ensayo del Indio en su casa de Parque Leloir. Según relataron sus familiares, el músico "pensó en todo antes de irse" y dejó encendidos tanto su equipo Marshall de guitarra como el sistema de sonido donde escuchaba sus últimas grabaciones. Para su familia, este acto fue una sugerencia final de que el arte debe trascender la ausencia física: “Nos sugirió que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más”.








