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"Se obsesionó conmigo y mi hija": tucumana denunció a un colegio y a la madre de una estudiante

BULLYING

Camila Holmquist es mamá de Mía, una adolescente que acaba de cumplir 12 años. Gracias al control parental encontró los mensajes que le enviaban sus compañeras: "Bola de grasa, no tenés papá". Lo que no se vio venir, fue el accionar de una de las madres ante su reclamo.





Camila Holmquist es una joven tucumana que hace algún tiempo decidió utilizar sus redes sociales para contar sus anécdotas y vivencias, involucrando principalmente cuestiones como maternidad adolescente, violencia de género, relaciones amorosas y temas diversos en general. Esto la ha llevado a cobrar cierta fama y adquirir una importante cantidad de seguidores en sus cuentas de TikTok e Instagram.

Lo que seguramente nunca imaginó fue que esa misma comunidad la ayudaría a visibilizar una situación que, según denunció, estaba atravesando su hija de 12 años.

“A mi hija la cambié hace poco de un colegio privado a otro buscando un mejor acompañamiento porque ella tiene dislexia. Quería que tenga mejores docentes, por eso busqué esta nueva institución, el colegio Santo Domingo, donde me aseguraron en la entrevista que iba a tener acompañamiento”, comenzó su relato Camila.

“Al principio todo bien, pero a los pocos días, en medio de la ola de amenazas de tiroteos, un nene le dijo a mi hija que iba a hacer un tiroteo al otro día y que ella iba a ser la primera. Lo denuncié con las maestras y con la directora, pero también conté la situación en redes sociales haciendo un video, como hago siempre, sin dar nombres ni nada. Después de una reunión organizada por el colegio, ella quedó como una buchona, una soplona. Los compañeros empezaron a hacerle la ley del hielo y un grupo de seis nenas incentivó a que nadie le hablara. Le decían gorda, fea, pobre, que no tenía papá. Tres nenas empezaron a patearle el talón, a tirarle del pelo y a hablar a sus espaldas”, relató.

Muchas veces las situaciones de bullying quedan dentro del propio grupo de adolescentes, y así habría continuado la situación si Camila no descubría lo que estaba ocurriendo el 29 de mayo.

“Mi hija abrió un vivo de TikTok desde la cuenta de mi hijo más chico contando que era su cumpleaños. Se metió una nena del curso a amenazarla. Le escribían ‘bola de grasa’, la amenazaban y le dijeron que el lunes le iban a pegar. Le escribí un mensaje a la directora, pero no pasó nada. Le avisé a las maestras esperando que hablaran con los otros padres. Al ser tan nueva, yo no tenía ningún número ni conocía a nadie. Conseguí el número de la mamá de la nena y le mandé las capturas. Al rato me contestó con una foto de un teléfono reventado y el mensaje: ‘Solucionado tu problema, quisiera que tu hija ya no se acerque más a la mía, y cualquier cosa me avisás en el momento’”, recordó la joven tucumana.

Después de esta interacción, Camila aseguró que inicialmente tuvo una buena impresión de la mujer.

“Ella me dijo que era mamá soltera, me pidió disculpas por su hija, yo empaticé. Después de los audios se ve que se le cambió el chip y empezó a hacer estas cosas. Me mandaron capturas de las burlas en un grupo de WhatsApp donde se reían de la dislexia de mi hija, y de 35 padres que hay en el grupo nadie puso un freno. Tras presentar una denuncia en su contra, considero que comenzó una serie de conductas dirigidas hacia mi hija y hacia mí. En estos últimos días empezó a compartir mis videos con distintas personas. También me llegaron mensajes privados de gente de su entorno solidarizándose conmigo y contándome experiencias previas con ella”, sostuvo.

Cuando decidió hablar con su hija sobre lo que estaba ocurriendo, recibió un relato que la impactó profundamente.

“Cuando le pregunté, me contó todo. Me contó que las amenazas eran todos los días y que no me había dicho nada porque si yo iba a reclamar en el colegio después le iban a decir cosas. Yo hice un video de TikTok contando que un grupo de niñas estaban hostigando a mi hija. Según denuncié posteriormente ante la Justicia, la madre de una de las alumnas involucradas habría creado una cuenta falsa y comenzado a publicar fotografías de mi hija en estados de WhatsApp junto con mensajes ofensivos. También recibí mensajes privados con afirmaciones e insultos dirigidos tanto a mí como a ella, y se habría difundido el usuario de redes sociales de mi hija para que otras personas la contactaran. Yo siempre cuidé a las menores, nunca expuse nombres, colegio, nada”, expresó.

Con acceso a las cuentas de TikTok de sus hijos mediante control parental, Camila pudo leer un mensaje que la conmovió profundamente. Según contó, su hija les escribía a algunas compañeras intentando comprender por qué era rechazada y buscando ser aceptada por el grupo.

“Cuando leí eso hablé con ella y le expliqué que no tenía que rogar nunca por amistad y menos a quienes la agreden”, recordó.

El pasado lunes, Camila se presentó en la dirección del colegio para pedir que la situación quedara asentada en actas.

“La directora se negó. Me dijo que tenía que tener las dos versiones para hacer el acta. Llamó a mi hija y le hizo declarar las cosas que vivía. La interrumpió para decirle que eso no era bullying y ahí fue cuando yo le puse un freno. Mi hija empezó a llorar, no quería ir al aula. La directora la llevó de la mano y frente a los compañeros dijo: ‘Sentate, les quiero hacer preguntas. ¿Alguien acá le tira del pelo? ¿Alguien le patea los talones? ¿Es en broma o es en serio?’. Claro que todas las nenas dijeron que eran bromas, y después citó en voz alta a las alumnas a la dirección, exponiendo a mi hija frente a todo el curso”, recordó.

“Yo discutí con la directora. ‘Te manejaste horrible’, le dije. Me llevé a mi hija. Después de eso hice un video que se viralizó. Me citaron para el día siguiente en el colegio y la directora me dijo que iba a llamar a los otros padres para que yo hiciera un careo con ellos. Seguía manejándose mal. Fui el miércoles a pedir el pase de colegio y me lo negaron, además me quisieron cobrar el mes de junio”, aseguró.

El abogado Carlos Garmendia tomó el caso de Camila y presentó una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal de Tucumán. En la presentación se menciona al colegio Santo Domingo, a una madre vinculada por la denunciante con los hechos relatados y a las alumnas señaladas como partícipes de las situaciones de hostigamiento.

“El Ministerio de Educación me consiguió lugar en distintos establecimientos educativos. Mañana voy a inscribirla en uno nuevo”, concluyó.

El caso, actualmente denunciado ante la Justicia, vuelve a poner en discusión los mecanismos de prevención e intervención frente al bullying escolar, el rol de las familias y la aplicación de los protocolos institucionales destinados a proteger a niños, niñas y adolescentes.

Por actualización del caso, Camila lo publica en su cuenta de TikTok (@cammyholmquist)