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"Esto no lo mostraron": video, escándalo en vivo detrás de escena con el presidente Javier Milei

EL PAÍS

Cuando Adorni empezó a referirse a la alianza con Estados Unidos, estallaron los primeros gritos. Desde las bancas de la izquierda, empezaron a gritarle a Adorni y Milei: “Cómplices del genocidio palestino”. Milei recogió el guante y empezó a chicanearlos: “¿Cómo? No se escucha”, dijo, risueño. “Me escuchas muy bien”, le respondió Myriam Bregman. “Tus ideas mataron a 150 millones de personas, ustedes son los asesinos”, gritó Milei.​

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"¡Chorros, narcos!", gritaban los grupos de jubilados cada vez que algún auto atravesaba el vallado para acercarse al Congreso como prólogo de un escandaloso día que tuvo al presidente Javier Milei a los gritos e insultos una vez más contra todos.

"Fuera Milei jefe de la casta corrupta", decía uno de los carteles que sostenían los jubilados. Otro, más al punto, rezaba: “Estas al Orni”. Mirá todo lo que no se vio detrás de escena en un nuevo miércoles de escándalo en el Congreso de la Nación con el presidente Javier Milei.

"Presidente, ¿por qué sostiene a Adorni? ¿Es corrupto?", le preguntaron los periodistas presentes. "¡Ustedes son los corruptos!", estalló Milei acompañado por Karina Milei, su hermana.

Cuando Adorni empezó a referirse a la alianza con Estados Unidos, estallaron los primeros gritos. Desde las bancas de la izquierda, empezaron a gritarle a Adorni y Milei: “Cómplices del genocidio palestino”. Milei recogió el guante y empezó a chicanearlos: “¿Cómo? No se escucha”, dijo, risueño. “Me escuchas muy bien”, le respondió Myriam Bregman. “Tus ideas mataron a 150 millones de personas, ustedes son los asesinos”, gritó Milei.

“Deslomado”, le gritó Nicolás del Caño a Manuel Adorni apenas el jefe de Gabinete ingresó al recinto de la Cámara de Diputados. Ubicado unos metros arriba de la banca del diputado del FIT, en el palco principal, Javier Milei se paró para recibirlo. El cambio de roles se hizo carne en la sesión por el informe de gestión: “Vamos Manuel”, lo respaldó el mandatario, aplaudiendo con fuerza y sonriendo. El primer presidente que participa de un informe de gestión y el primero, además, que se sacrifica para convertirse en el fusible de su jefe de Gabinete. 

Afuera del Congreso, las calles parecían una zona de guerra. Decenas de camiones de Gendarmería, de la custodia de seguridad presidencial y de la Policía Federal rodeaban el Palacio, que estaba vallado con un cordón de armazones metálicos y policías de uniforme y civil que no dejaban acercarse a dos cuadras del edificio. Había cámaras y sensores de movimiento, y los uniformados que limitaban el ingreso se movían amenazantes entre el grupo de jubilados que comenzaba a agolparse, como todos los miércoles, frente al Congreso.