"Ser una traidora es vergonzoso": la causa Malvinas genera nuevas fracturas dentro del oficialismo
El tema de la soberanía sobre las islas desató una nueva interna feroz en las filas de La Libertad Avanza. La filtración del Pentágono que genera expectativas en el gobierno de Milei.
La interna en el oficialismo sumó un capítulo de máxima tensión. La vicepresidenta Victoria Villarruel y la diputada Sabrina Ajmechet protagonizaron un durísimo cruce en redes sociales a raíz de la cuestión Malvinas. Lo que comenzó como un reproche histórico derivó en acusaciones directas de traición y boicot contra el presidente Javier Milei.
El conflicto escaló cuando Villarruel, en un intercambio con usuarios de X, calificó a Ajmechet como "una vergüenza" por antiguos tuits de 2012 en los que la legisladora afirmaba que las islas no eran argentinas.
La respuesta de la diputada no se hizo esperar y acusó a la titular del Senado de trabajar activamente para que el Gobierno fracase. "Ser una traidora es vergonzoso. Trabajar para que el gobierno de Milei -del cual sos parte- fracase, es una vergüenza", afirmó Ajmechet.
Mientras la diputada se defendió alegando que sus dichos fueron "sacados de contexto" antes de su carrera política y ratificó su alineación con la estrategia exterior de la Casa Rosada, la Vicepresidenta redobló la apuesta.
Al ver otro posteo de Ajmechet donde preguntaba por requisitos para mudarse a Londres, Villarruel escribió. "Nadie escribe eso si no es pro-inglés. No me extraña de quien vive hablando de otros países", insistió.
Filtración en el Pentágono: Estados Unidos, Inglaterra y la soberanía de Malvinas
La Casa Rosada recibió con expectativa y cautela la filtración de un correo interno del Pentágono, publicado por la agencia Reuters, que sugiere que la administración de Donald Trump evalúa modificar su postura en la disputa sobre la soberanía de las Islas Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña.
El documento del Pentágono, según Reuters, enumeró una serie de represalias que Trump evalúa contra aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se negaron a respaldar las operaciones militares de EEUU en Medio Oriente. Entre esas medidas figura la reconsideración del apoyo diplomático de Estados Unidos a las reclamaciones europeas sobre “posesiones imperiales”, con mención explícita a Malvinas.
El trasfondo es la creciente fricción entre Trump y el primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario norteamericano calificó de “cobarde” por su negativa a sumarse al operativo militar contra Irán: Londres restringió el uso de sus bases e instalaciones a “propósitos defensivos” y se negó a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo a las fuerzas estadounidenses.
Diplomáticos consultados por el medio porteño Infobae subrayaron que cualquier movimiento de Washington en esa dirección sería bienvenido, pero advirtieron que la posición argentina sigue anclada en el mandato de la Resolución 2065 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): negociación bilateral, sin atajos.
“Sí, genera expectativa, pero establecer un diálogo es más que formal. Es el objetivo nacional de acuerdo a la Constitución. Todo lo que ayude a eso es bueno”, planteó un importante funcionario argentino. Otro agregó un encuadre estratégico: “En la relación geopolítica con Estados Unidos establecida por el presidente (Javier) Milei, la Argentina se convierte en un enclave geopolítico estratégico en lo que es la defensa y la seguridad nacional, y la defensa del Atlántico Sur y del Cono Sur”.
Antes de que la filtración se conociera públicamente, Milei ya había dado señales de ese optimismo mesurado. En una entrevista con el canal digital Neura, el mandatario afirmó: “Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”.
Citó al general George Marshall —“Cerebro frío al servicio de corazón caliente”— para describir su enfoque y enumeró avances concretos: “No hay foro en que no hagamos el reclamo, estamos consiguiendo apoyos nunca vistos, como Chile. Tanto con (Diana) Mondino, como con (Gerardo) Werthein y ahora con (Pablo) Quirno, es un tema que nosotros lo vivimos tirando arriba de todas las mesas". “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”, concluyó Milei.
Tras la publicación del reporte de Reuters, el canciller Quirno respondió con un extenso texto en X en el que reafirmó los derechos soberanos de la Argentina sobre las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y el Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Recordó que la ocupación británica de 1833 constituyó “un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época” y rechazó la argumentación de Londres basada en el principio de libre determinación de los pueblos, al señalar que los actuales habitantes de las islas “no han sido nunca reconocidos como un ‘pueblo’ por las Naciones Unidas“. El Presidente respaldó el texto de su canciller con un mensaje propio: “Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.
A pesar de las diferencias políticas hacia el interior del Gobierno, la vicepresidenta Victoria Villarruel fue en la misma dirección. “La discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre Estados, por lo cual el Reino Unido debe discutir bilateralmente con la Argentina el reclamo que sostenemos por razones jurídicas, históricas y geográficas. Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino, no son parte de la discusión”, planteó.
En tanto, el diplomático argentino Ezequiel Chabay, cónsul adjunto en Bombay (India), difundió un hilo en X con los fundamentos jurídicos del reclamo: recordó que la ONU reconoció la disputa bajo la Resolución 2065 (XX), que insta a ambas partes a resolver la controversia por la vía de negociaciones bilaterales, y que este año se cumple el 50° aniversario de la Resolución 31/49, que llama a abstenerse de modificar unilateralmente la situación en las islas. Chabay señaló también que el Reino Unido “persiste en su negativa a negociar y lleva a cabo acciones en la zona en disputa”, entre ellas la concesión de licencias para la explotación de recursos naturales.
Esa última acusación tiene un caso concreto: el canciller Quirno denunció la “Decisión Final de Inversión” anunciada por las empresas Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Lp para el yacimiento “Sea Lion”, una acción que, según Buenos Aires, viola las resoluciones de la ONU y desconoce los derechos soberanos argentinos. El canciller concluyó el mensaje reiterando la disposición de la Argentina a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido para dar fin a la disputa y a la situación colonial, y agradeció el apoyo recibido de la comunidad internacional en defensa de la soberanía nacional sobre las islas y los espacios marítimos.
La reacción de Londres ante los rumores de un cambio de postura de EEUU fue inmediata. Un vocero de la oficina de Starmer declaró que la postura del gobierno británico “no podría ser más clara”: “La soberanía de las Islas Malvinas no está en cuestión”. Recordó que en el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes —con una participación del 92%— se pronunció a favor de la permanencia dentro del Reino Unido, y subrayó que esa posición fue transmitida “de forma clara y coherente a las sucesivas administraciones estadounidenses”. Esa consulta no fue reconocida por Argentina.
Los propios habitantes del archipiélago también tomaron la palabra: un portavoz del gobierno local afirmó que “la autodeterminación es un derecho humano fundamental consagrado en el artículo uno, párrafo dos, de la Carta de las Naciones Unidas“, según reportaron The Telegraph, The Times, The Sun y The Independent.
Más allá de las declaraciones cruzadas, un importante funcionario del Departamento de Estado que lidera Marco Rubio, el subsecretario para temas de Seguridad Internacional y Control de Armamento, Thomas G. DiNanno, fue consultado el pasado miércoles sobre la cuestión Malvinas durante una conferencia de prensa en Buenos Aires. Su respuesta fue deliberadamente acotada: “No puedo hablar sobre el respaldo en el tema de las islas. Estados Unidos es neutral en ese asunto”.
A finales del año pasado, el gobierno argentino analizaba la posibilidad de un viaje oficial de Milei a Londres para negociar un levantamiento al embargo de armas británico, un acercamiento comercial para -además- establecer un diálogo sobre Malvinas, según indicó el mandatario argentino a The Telegraph.
“Dado que considero que la solución debe buscarse mediante soluciones pacíficas y diplomáticas, creo que la mejor manera de demostrar la disposición de Argentina es demostrar que también tenemos una relación comercial sólida”, afirmó Milei en aquel momento.
Funcionarios de Casa Rosada señalaron que, tal vez, la reunión de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que se realizará del 16 al 18 de julio, sea el escenario para concretar esa visita y reunirse, además, con el opositor Nigel Farage, a quien Milei elogió por su “visión” sobre el Brexit.








