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"En Tucumán la literatura siempre está floreciendo": Amaicha vivirá una auténtica fiesta de la cultura

Entrevista

A lo largo de tres días la plaza de Amaicha recibirá a escritores de distintos puntos del país en una feria que combina literatura, música, artes visuales y gastronomía. La discusión cultural se traslada a la montaña. “Quien vaya la va a pasar muy bien”, adelanta Pablo Donzelli. Por Exequiel Svetliza.





En la previa del carnaval y con los valles calchaquíes como testigos ominosos del debate literario, la plaza de Amaicha se convertirá en el epicentro de una verdadera fiesta cultural a lo largo de tres días (jueves 5, viernes 6 y sábado 7 de febrero). La templanza y la calma que se respiran en la montaña servirán como escenario idílico de lecturas, presentaciones de libros, talleres y acalorados debates entre una nutrida troupe de escritores tucumanos y muchos otros llegados desde distintos puntos del país para participar de esta tercera edición de la FLAMA (Feria del Libro de Amaicha). Aunque los libros serán los grandes protagonistas de las jornadas, la propuesta libre y gratuita incluye también música, artes visuales y gastronomía. Una celebración cultural que invita a compartir la palabra y alimentar y embeber el espíritu en comunidad. 

“Es una gestión virtuosa entre proyectos privados, inquietudes privadas, y la comuna de Amaicha del Valle en donde el gran desafío es lograr el apoyo también de la comunidad”, comenta el escritor y editor tucumano Pablo Donzelli, uno de los mentores del evento. Todo comenzó años atrás con la mágica coincidencia de deseos y voluntades de Pablo, quien dirige la editorial local La Papa, y Pato y Maggie, quienes gestionan la librería Amauta en el valle. “Amaicha es nuestro lugar en el mundo y desde la comuna nos dijeron que nos iban a apoyar si nosotros emprendíamos la organización del evento. La feria era algo que estábamos deseosos de hacer. La colaboración de la comuna nos permite estar en la plaza y abrir espacios para los talleres. Además de mejorar la iluminación del lugar y ofrecernos los tablones para los distintos puestos de la feria”, remarca. 

Como en sus ediciones anteriores, una de las mayores virtudes de la feria es la calidez humana que propicia el encuentro entre escritores, editores, libreros y distintos agentes culturales de Tucumán y otras provincias. En esta oportunidad, entre quienes vendrán de visita se destaca la presencia de la escritora de Buenos Aires Dolores Reyes. La autora de la popular novela “Cometierra” brindará un taller y una charla en el marco de la III Flama. A ella se sumarán escritores de otras provincias de la región como Daniela Azulay, Mario Flores, Meliza Ortiz, Noelia Gana, Pablo Espinoza y Lucas Cosci, entre tantos otros. A la diversidad de autores se suma la presencia de numerosas editoriales locales y de otras latitudes como La Papa, Libros Tucumán, Aguacero, Almadegoma, Falta Envido, Edunt, Edunse, Puerta Roja, Tafí Viejo ediciones, Fusa Ediciones, Funga, Humanitas, Invikta y Vleer. Y también de las librerías Amauta y Prometeo. 

Antes de que la literatura colme de palabras la placidez de la montaña, Pablo Donzelli charló con eltucumano.com y adelantó lo que se vivirá esos días, como quien descorcha un vino para compartirlo entre amigos. 


-¿Con qué se van a encontrar quienes asistan a esta tercera edición de FLAMA? ¿Qué novedades hay respecto de las ediciones anteriores?

-Con lo primero que se va a encontrar el público es con Amaicha que es un lugar con una energía tal que nos da mucha seguridad de que quien vaya la va a pasar muy bien, creo que esa es la impronta de la feria. Los almuerzos comunitarios que se arman esos días entre los autores, la presencia de los editores que llevan sus libros, de los libreros… juntarnos entre todos y compartir, eso me parece sumamente valioso. Se van a encontrar con esa buena energía, se van a encontrar con una gran propuesta de talleres, se van a encontrar con muy buena música, de muy alto nivel, que va a coronar cada una de las jornadas. Estará Leopoldo Deza y Lucho Hoyos. Se van a encontrar también con una propuesta visual, con algunos artistas plásticos que se empiezan a acercar. Y se van a encontrar además con una propuesta de gastronomía. La literatura se va abriendo a nuevas propuestas.

En el plano literario, se van a encontrar con la posibilidad de hacer un taller con Dolores Reyes, incluso escuchar una charla de ella. Y se van a encontrar con muchas propuestas muy interesante de escritores locales. Se va a presentar, por ejemplo, el libro “Las voces del lugar” donde están registradas distintas voces, entrevistas y coplas que son la literatura de los valles. 

-¿Cómo ves el panorama actual de la literatura tucumana y cuál es la importancia de espacios como esta feria en el desarrollo del campo literario local?

-A la literatura tucumana la veo muy sana, y no puede ser de otra manera, porque creo que acá, en distintos ámbitos, siempre hay una cuestión muy creativa. Entonces no importa cuál sea el formato, acá en Tucumán siempre la literatura está floreciendo. Eso creo que pasa desde siempre. El tema es cuáles son los registros o qué es lo que queremos registrar. Como te decía antes, hay todo un universo de la copla que me conmueve; de registros de los valles, en donde cuentan cómo aprenden la copla y donde te dicen que es el mismo cerro el que te enseña. Bueno, si la literatura no está sana con eso, no sé dónde más puede estarlo.

Otra cosa es el registro… ¿qué es lo que queremos registrar? Quienes tenemos la posibilidad de ir marcando lo que queda en los libros y lo que no queda en los libros… o lo que queda en los diarios y no queda en los diarios ¿a dónde ponemos la atención? Esa es una de las reflexiones con las que voy a encarar esta Feria de Amaicha. 

¿Por qué es importante que la feria sea en Amaicha? Porque con el primer gran escollo con el que nos encontramos los que hacemos libros es que no tenemos dónde mostrarlos. La posibilidad de crearlos ya fue superada, ya lo hacemos y lo hacemos muy bien. Ahora lo que necesitamos es dónde mostrarlos. Y por eso es muy interesante que surja en distintas ciudades o comunas del interior de la provincia y que se descentralice de lo que sería el gran San Miguel de Tucumán. Yo creo que hay muchas personas muy ávidas de encontrarse con libros en cada uno de los pueblos de Tucumán.

 

-¿Cuál es la motivación y el sentido de hacer una feria del libro en un contexto sociopolítico como el actual?

-Ningún contexto político me cambiaría la motivación o el sentido que encuentro en las actividades vinculadas con el libro. Es irrelevante porque siempre voy a querer estar en ese mundo de los libreros, de los escritores, de los editores… y siempre voy a estar generando cosas. En cuanto digo esto pienso y se me viene a la cabeza qué hubiera dicho si a esta afirmación la tendría que hacer en los años setenta… y bueno, se me pone la piel de gallina, creo que hubiese encontrado la forma.

 

-¿Qué tanto se han representado a los valles en la literatura tucumana? ¿Cómo caracterizarías esa representación y qué tiene la literatura para aportarle a la imagen que los tucumanos tenemos de nuestros cerros?

-¿Qué tanto se han representado los valles en la literatura? Dice El Chivo Valladares que hay que subir a ver si se apuna el dolor. Bueno, si eso no es una representación… es una frase que es maravillosa y en la que están representados los valles ahí, en esa sola frase… después, todo lo demás aporta un poquito más. Y me parece que están muy bien representados con las coplas. Vuelvo a insistir: la literatura tucumana es pura salud… fluye, fluye, fluye. Y en las coplas está dicho muchas veces y de muchas maneras, lo que significa la inmensidad de la montaña, el detalle del acullico… O sea, está todo escrito, está todo contado y muy bien contado.