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Primera misa de Navidad del Papa León XIV: "La paz de Dios nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad"

IGLESIA CATÓLICA

El jefe de la Iglesia Católica celebró la homilía en la basílica de San Pedro, e hizo fuerte hincapié en el sufrimiento de los habitantes de Gaza.

(Foto: Vatican News)





El Papa León XIV brindó su primera misa de Navidad este jueves 25 de diciembre en la basílica de San Pedro, donde la misma no se realizaba hace más de 30 años. En su alocución, el jefe de la Iglesia Católica sostuvo que "la paz de Dios nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad", y recordó el sufrimiento de los habitantes de Gaza.

"Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás", planteó el pontífice, y agregó: "¿Y cómo no pensar en las tiendas de Gaza, expuestas desde hace semanas a las lluvias, al viento y al frío, y en las de tantos otros desplazados y refugiados en cada continente, o en los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras ciudades?".

"Frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas", recalcó Robert Prevost, y añadió: "Frágiles son las mentes y las vidas de los jóvenes obligados a tomar las armas que, estando en el frente, advierten la insensatez de lo que se les pide y la mentira que impregna los rimbombantes discursos de quien los manda a morir".

Luego, sostuvo que "cuando la fragilidad de los demás nos atraviesa el corazón, cuando el dolor ajeno hace añicos nuestras sólidas certezas, entonces ya comienza la paz", y sentenció: "La paz de Dios nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado; nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad, nace de sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia".

"La Navidad vuelve a motivar a una Iglesia misionera, impulsándola sobre vías que la Palabra de Dios le ha trazado", arengó a los fieles el Papa, e insistió que "no estamos al servicio de una palabra prepotente, estas ya resuenan por todas partes, sino de una presencia que suscita el bien, que conoce su eficacia, que no se atribuye el monopolio".

"Habrá paz cuando nuestros monólogos se interrumpan y, fecundados por la escucha, caigamos de rodillas ante la carne desnuda de los demás", remató.