Crió 23 hijos y fue abuela de 30: recordamos a la madre tucumana más revolucionaria
Nació en Lunes una Noche Buena y fue bautizada como varón. Poquitos años después, su familia aceptó que quien había nacido era Mariela, que más tarde se convertía en un ícono en la historia mundial. Se hizo cargo de hijos de prostitutas, de hijos abandonados, de adolescentes en situación de calle. “De mi casa mis hijos se iban cuando se casaban”.
Mariela. Foto: Clarín
Hoy es el Día de las Madres, y si algo vale la pena, es recordar y abrazar cada una de las formas de maternar. Adentro de la sensibilización propia que significa para muchas personas este domingo, hoy traemos a colación una historia que nacía en Tucumán para catapultarse como una flecha cargada de amor para acunar, ahijar, proteger.
Nació un 24 de diciembre de 1943 con el nombre de Luis Leonardo Muñoz, en la ciudad de las frutillas, Lules. No tenía ni 15 años cuando planteó definitivamente su cambio de identidad, y fue definitiva su profesión de madre, mujer, cuidadora: era la adolescente tucumana Mariela Elicra Muñoz. A pesar de golpes, de psiquiatras, de violaciones “correctivas”, de abusos, y de todo tipo de intentos violentos de que cambiara su percepción, ella continuó -hasta el último de sus días- siendo Mariela. Desde muy chica se mudó con su familia a Quilmes, en Buenos Aires.

Mariela adolescente, junto a su madre.
Su primer trabajo de cuidadora de la vida, fue un año después de bautizarse con su nombre, a los 15, protegiendo a una mujer enferma que no podía hacerse cargo de sus hijos de dos y seis años. Fue Mariela la que los ahijó hasta que crecieron.
Cuando tenía 21 años, Mariela pudo comprarse su primera casa en Florencio Varela. Fue esta casa la que mantuvo sus puertas abiertas de par en par para recibir hijos e hijas toda la vida. Primero ahijó a un bebé hijo de una mujer prostituta que se lo entregó. Luego, rescató a una adolescente embarazada en situación de calle, haciéndose cargo de ella y de su bebé.
Durante sus veintis y sus treintas, se conoció la historia del amor y la responsabilidad con la que la tucumana cuidaba a los hijos e hijas de la vida, y así fue como más de una mujer le entregó personalmente sus bebés a la luleña para que se hiciera cargo de ellos. Sin embargo, en 1993 una de las mujeres que le había entregado sus hijos, la denunció por secuestro:
En mayo de 1997 Mirtha Legrand invitó a Mariela a su mesa, y con muchísimo respeto, le permitió visibilizar su historia, y relatar sobre el proceso judicial que llevaba adelante desde el 93:
“El 17 de mayo de 1993 para mi fue el día de la crueldad, fue un fuerte operativo policial en mi casa, estaba toda la cuadra mirando, como si yo fuera un delincuente. Lo único que hice fue no dejar que tres niños deban morir antes de nacer. Las mamás biológicas me los daban, ellas no podían criarlos y yo los recibía. Una vez marta Beatriz Méndez me demandó, ella era la que me denunció. habíamos quedado que una vez que terminen la primaria les íbamos a decir la verdad. Nunca no quise que conozcan su historia, y ella podía visitarlos cuando quisera. Pero una vez me extorsionó, quiso que le dé un auto a cambio de una de las nenas. Comenzó todo ese juicio, ese problema tras su denuncia. Las pericias psicológicas resultaron en que yo era la única madre que ellos reconocían”.
En total fueron 23 los hijos que esta mamá trans crio. Producto de esta crianza, fue abuela de 30 nietitos y nietitas. Su labor abrió la discusión sobre si una mujer trans era o no capaz de criar. “Los crié a todos hasta que se casaron. Salieron de mi casa con sus parejas, como en todo matrimonio” había declarado para la revista Gente, después del escándalo de la denuncia en 1993. Inclusive, le brindó a un albañil que era padre soltero una habitación en su casa a cambio de trabajos internos, criando a su vez a los hijos de este hombre.

Pero lo revolucionario de Mariela no solamente radica en que fue una súper mamá. Fue una precursora en cirugía de reasignación sexual y en cambio de registro en el Documento Nacional de Identidad.
En 1981, Muñoz viajó a Chile, en donde fue atendida por el doctor Guillermo Mac Millan, pionero en la cirugía de resignación de género. Se estima que fueron 448 las operaciones que realizó desde mediados de los años 70 hasta la actualidad, situación que le llevó a vivir la propia segregación y hasta rechazo dentro de la comunidad médica. La historia de Mariela, lo conmovió profundamente y en su momento declaró que “Su actitud de mujer, su sentimiento de madre, su nobleza para llegar a la adopción, que es uno de los sentimientos más sublimes del mundo, me reconfortan. Es la respuesta que siempre buscamos en todos los casos que operamos"
En la mesa de Mirtha en 1997, Mariela mostró su DNI, que le había llegado días antes del almuerzo con la diva. “Mariela Elcira Muñoz, nacida en Lules, departamento Famaillá”. Este documento fue sin duda alguna uno de los bastiones en donde se apoyó la Ley de Identidad de Género, que se aprobó en el 2012. “Se que detrás de mí vendrán otras transexuales que querrán hacerlo” había vaticinado ella años antes. Tenía razón.
En 2013 sufrió un ACV, y la justicia le otorgó un subsidio extraordinario y reparatorio. En 2017, tras una larga lucha con las condiciones en que había quedado su cuerpo tras dicho episodio, partió de este mundo. Vivía en un geriátrico y la noticia demoró días en llegar a la prensa y a la comunidad LGTBIQ+
Para relatar su historia hay documentales, hubo obras de teatro, hay notas, artículos, crónicas, videos. Hoy, para este Día de las Madres, honrando cada una de las formas de maternar en Tucumán, nosotros también recordamos el nombre, el legado y la historia de Mariela Elcira Muñoz.








