"Despedir a una mascota no debería ser un trámite, merece ser vivido con respeto"
Ivan Durán y Mariana Pillón son veterinarios tucumanos que crearon un espacio único en la provincia para brindar un proceso de cremación con respeto, empatía y conciencia ambiental, destinado a quienes consideran a sus animales parte de la familia.
Foto gentileza Mariana Pillon
Las mascotas se han convertido en parte esencial de la vida cotidiana: son compañía, amigos, familia. Por eso, cuando llega el momento de despedirlas, la pérdida se siente profundamente y muchas veces las personas no saben cómo atravesar ese proceso. Frente a esa necesidad, los veterinarios Iván Durán y Mariana Pillón decidieron crear un proyecto innovador que ofrece contención y respeto en el último adiós: Alma Animal.
Ivan Durán y Mariana Pillón
“Alma nace de la experiencia vivida de Mariana y mía como veterinarios y encontrarse constantemente con esa situación de pérdida que sufre la gente que dice ‘¿qué sucede ahora, qué hago?’. Y nosotros siempre hemos creído que despedir a una mascota no debería ser solo un trámite, que es un momento que por más doloroso que sea merece ser vivido con respeto, con contención y con significado. Porque uno lo que siente por ellos es amor real, y es amor de familia. Entonces así nace un poco nuestro proyecto de la posibilidad de poder transformar esa despedida en un acto más consciente y más respetado, y que es posible cuidar y ser acompañado en ese vínculo. Entonces por eso Alma Animal acompaña, abraza y honra, nosotros nos ocupamos de todo el proceso con empatía y dedicación”. Cuenta Ivan en diálogo con eltucumano.com
El proceso
“Nosotros realizamos el retiro desde el lugar que nos indique el tutor, hasta la entrega personalizada de las cenizas, que representa un gesto para la naturaleza. Nosotros tenemos tres tipos de urnas: una de tierra que incluye un plantín a elección, ya sea de interior o de exterior, para que su compañero vuelva a la vida. Luego una urna de agua que está hecha para disolverse de manera respetuosa en ríos o mares. Y luego tenemos una urna de cerámica que está pensada para aquellos que quieran tener ese recuerdo cerca en ese rincón del hogar. Todo lo que hacemos en Alma Animal está representado por empatía y con compromiso con el medio ambiente, siempre con profesionalismo. El respeto es fundamental en esto”.
El proyecto comenzó a funcionar en enero, y rápidamente tuvo una gran repercusión en Tucumán. La demanda no solo reflejó la necesidad del servicio, sino también la gratitud de las personas al sentirse acompañadas en un momento tan doloroso.
“El proyecto se abre en el mes de enero a la comunidad, pero es un proyecto que tiene un trabajo de meses. La demanda se convirtió fuerte desde un inicio nomás. Se nota que hay una necesidad en el servicio porque es el único en toda la provincia. Fue rápida la repercusión y la gente rápidamente comenzó a contactarse por dudas, por curiosidades. Principalmente se escucha mucho el tema de que están agradecidos por esta posibilidad y esta oportunidad. No solo de gente que utilizó el servicio, sino de gente que consulta, donde nos comenta su experiencia que tuvieron con otros animales y que la tuvieron en cuenta”.
Uno de los primeros casos atendidos por Alma Animal marcó a sus creadores. Se trató de una familia que había perdido a su gata de 20 años y que, tras una mala experiencia, encontró en este servicio la posibilidad de vivir un duelo más consciente.
“La primera cremación que realizamos, ellos nos cuentan que tenían una gatita que había fallecido, que tenía 20 años de edad, y ellos fueron a enterrarla en un lugar aledaño, en un cementerio. Y bueno, ellos sí tenían la constancia de ir a visitarla, de ir a verla, y luego se cerró ese espacio en el cementerio y le quitó a ella la posibilidad de poder nuevamente de acercarse y seguir viéndola. Y esta posibilidad les abrió esa puerta a ellos”.
El acompañamiento no termina con la cremación. El equipo mantiene un contacto cercano y cálido durante todo el proceso, entendiendo que cada palabra y cada gesto son claves para quienes atraviesan la pérdida de un ser querido.
“Desde el momento que uno llega y todo ese dolor que uno tiene, donde tiene que utilizar las palabras correctas y con mucha empatía, con mucha calidez, donde ellos se puedan sentir contenidos. Luego de ese proceso continúa un proceso de comunicación con ellos donde se les va informando para que sepan que todo el proceso se hace con mucho cuidado. Y luego ver cuando se realiza la entrega del mismo, ver ese alivio. Lo que nosotros les brindamos es tiempo, tiempo a saber cómo despedirlo y a poder elegir”.
Con el tiempo, muchas familias encontraron en Alma Animal no solo un servicio, sino también la oportunidad de crear un espacio de memoria en sus hogares. Con urnas y pequeños altares, las mascotas siguen presentes en el día a día de quienes las amaron.
“Los clientes nos mandan fotos donde hacen el pequeño rincón en sus hogares donde normalmente ellos descansaban y dormían, e hicieron su rincón con una hermosa plantita que eligieron y una fotito. Siempre nos agradecen mucho, porque a veces despedir a un animal no todos entienden y todos comprenden la importancia de la pérdida. Entonces a veces se minimiza mucho eso, entonces nos agradecen mucho el respeto del sentimiento”.
Alma Animal no es solo un servicio de cremación, sino una propuesta que busca dignificar el último adiós de las mascotas y acompañar a las familias en su duelo. Con respeto, empatía y compromiso ambiental, el proyecto de Iván Dura y Mariana Pillon se posiciona como una experiencia pionera en Tucumán, capaz de transformar el dolor en un acto de amor y memoria.
Para contactarse con Mariana e Ivan pueden hacerlo: +54 9 3812 37-0762 o a través de sus redes sociales: Instagram y Tik Tok









