Top

Sobre superhéroes y tumbas: el guion del presidente Milei y un país de película

OPINIÓN

Si juntan a todos los guionistas del mundo, la Argentina los deja sin palabras. Todos sabemos que la película está por comenzar cuando ruge el león. Pero adivinar el final es un poco más complicado. El protagonista, por lo pronto, ya no ruge como antes. Qué hay detrás de escena. | Por Alfredo Aráoz

Música de fondo. Foto: X


Si juntan a todos los guionistas del mundo, este país de película los deja sin palabras. Todos sabemos que la película está por comenzar cuando ruge el león. Pero adivinar el final de la historia es un poco más complicado. Se sabe: ponerle fin a algo o a alguien es una de las decisiones más difíciles de la vida porque anula cualquier atisbo de continuidad. No hay marcha atrás. Y estos días en la Argentina son una muestra cabal de ello. El león, por lo pronto, ya no ruge como antes.

Que la realidad que vivimos supera a la ficción no es una novedad, pero no por ello deja de asombrarnos. Ya el escándalo cripto per sé tenía todos los condimentos para poner los pochoclos y comérselos como Michael Jackson a sala llena, pero el thriller de esta historia distópica protagonizada por nada más y nada menos que el presidente del país derrumba cualquier meme.

No saber qué es realidad y qué es ficción, no poder distinguir qué es lo que vemos y qué es lo que escuchamos nos pone en un lugar de espectador histórico: todo puede pasar en la Argentina de Milei tan encriptada como un memecoin librado a la buena de Dios.

Ente tantos conflictos arduos de un país en llamas que arde literalmente en nuestra patagonia y que quema las pestañas de la patria tuitera insomne, ese conflicto es tan complejo de descifrar porque cuesta encontrar a los villanos de la trama. El autodenominado héroe marcado a fuego por el signo zodiacal de Libra que convoca a las Fuerzas del Cielo se incendia solo.

Es tan voraz la trama que desconcierta a propios y extraños: si alguien dudaba si Milei era inútil o corrupto, ni guionándolo a través de una entrevista grabada parecen poder salvarle la ropa y su capa.

Son tan vertiginosos los acontecimientos que se suceden que hasta La Gran Estafa calculada en 100 millones de dólares, por un momento, queda relegada en segundo plano cuando el protagonista (Milei) habla frente al periodista (Viale), pone las manos en el fuego por sus asesores, jura en la entrevista guionada que se comió un cachetazo, pero evidentemente ni a los golpes aprende. 

Antes y después de un fin de semana con las manos atadas para no tuitear, lo que hace El Presidente (antes de la entrevista que marca un antes y un después del periodismo ensobrado que tanto odia) es subir una IA donde él es Superman y lleva en sus brazos a una mujer que representa a la Argentina. Pedirle a este Superman que piense en la criptonita como única moneda capaz de arruinar sus planes, a esta altura de la película, suena a pedirle demasiado. 

Ya hay promesas de juicio político de la oposición contra el presidente Javier Milei. El resultado, de llevarse a cabo, es incierto. Lo que no pocos pueden sostener es que el protagonista ha perdido la credibilidad en los pasos que da. Los que no le creen, se le burlan. Y si al héroe se le ríen en la cara los guionistas y hasta los editores, ¿qué final nos espera?