Todo Mal presenta disco y festeja sus 20 años: "El punk es una especie de obstinación positiva"
Esta noche a partir de las 21 hs en el teatro Puerto Cultural Libertad abre sus puertas para la presentación de El Gran Pacto. El evento contará con una muestra de fotoperiodismo de Galle y la música de Anton Hysteria (Chile) y Trompo y sus destajadores. Entrevista. | Por Jerónimo Cipriani.
Fotografía por Gallego Quintana
Esta noche a partir de las 21 hs en el teatro Puerto Cultural Libertad (Las Piedras 1850), Todo Mal presenta su nuevo disco El Gran Pacto y festeja sus 20 años junto al punk rock. El evento contará con una muestra de fotoperiodismo de Galle, la música de Anton Hysteria (Chile) y Trompo y sus destajadores, y exintegrantes invitados.
Después de 20 años juntos, como una especie de regalo divino, Todo Mal tiene sala propia. Algo que no para nada poca cosa. Un cuartito de dos por tres subiendo una escalera caracol al fondo de la casa y con salida a una terracita propia. Cuando entré a la sala estaba congelada y me acordé de Augusto cuando me dijo que esperemos la entrevista para cuando el aire esté instalado.
Los comienzos
La versión más primitiva de Todo Mal no tocó más de tres veces y una de esa fechas fue en el cumpleaños número 17 de Augusto, en 2003. Apenas después y en un solo movimiento, dejaron la banda el “Colorado” y Renzo para ser reemplazados por Pablo y Tambor. La banda que se conformó con Augusto Jiménez en guitarra y voz, Humberto Ponce de León en la guitarra, Pablo Medici en bajo y Diego Mamani (Tambor) en la batería, siguió al menos por seis años hasta que Humberto dejó el proyecto.“El 30 de octubre de 2004”, asegura la memoria de Augusto como la fecha donde todo comenzó seriamente para Todo Mal en la sala de Hangar 18, en la esquina de Mendoza y Cornelia Saavedra. “Donde podíamos tocar, tocábamos. En esa época, el que organizaba el reci te daba las entradas para vender y si no las vendías tenías que sacar tu bolsillo. Nosotros no lo sacamos del bolsillo y terminábamos siempre en un bardo con todos”, cuenta Augusto. “Era trabajar para el local y perder plata. Ganar nunca jamás. Eran las ganas nada más. Recién en los últimos años empezamos a ganar algo”, cuenta Pablo.
¿Qué es el punk para Todo Mal?
“Cuando iba a la secundaria los vagos eran medio cerrados, era un escuela técnica. En esa época he conocido a un amigo, el Facha (Marcelo). Fue haber conocido a una persona como yo. Con él hice mi primera banda, No somos nada, como el disco de La Polla. De ahí ha sido empezar a salir, ir a otros barrios y conocer chabones que pensaban igual que vos. Era intercambiar discos y conocer bandas. Saber que no estás solo. El punk son valores que uno va aprendiendo y plasmando en la vida. A mí me pegó mucho The Clash, sus valores y compromisos con la sociedad, el respeto. La comunión que hoy en día no se ve porque todo está capitalizado. Ya no hay humanización. El punk se trata de ser un poco mejor y cambiar el mundo de alguna manera”, cuenta Juancho.
“Para aportar algo distinto de lo que han dicho en mis amigos, creo que la cultura esa del barrio, de la amistad, también es común a otro estilo musical, pero creo que el punk tiene algo en particular que es como una especie de obstinación, si se quiere positiva, porque yo veo que por ahí otro estilo de música están buscando el productor, están buscando llegar a algún lado. A veces noto que en el punk es el tema del disfrute. Si se gana, se gana, y si no, duele, pero la pasamos bien. No sé si están dentro de los objetivos primordiales, la fama. Podés tocar en el Mercedes Sosa y al otro día va a tocar en el garaje en la casa y no se te mueve un pelo. Y como decía Juancho, el punk trasciende inclusive lo musical y lo social termina siendo el mensaje por excelencia”, expresa, Sergio.
“El punk es una especie de ideología. Lo veo también con una forma de vida. Las canciones del punk rock que escucho son las que me han dejado algo en el corazón y un aprendizaje de cómo funciona la sociedad y qué es lo que queremos para que sea justa. El tema del corazón es el tema de cuando estás tirado y tenés que levantarte porque te tenés que levantar. Así lo veo: las canciones del punk rock me han hecho levantarme”, cuenta Augusto.
La familia del punk
Con sus propios códigos, el punk es, entre bandas y amigos, parece una especie de gran familia en la que apoyarse. Esto se refleja perfectamente en la noche en que la policía se metió en Digo No y canceló un recital apenas arrancaba la noche. Eran la 1 de la mañana y todo se hubiera podrido si Pomelo (Jesús Díaz) no hubiera puesto su casa para trasladar todo y rescatar una noche que estaba perdida. “En un minuto se organizó un recital a la madrugada, se fueron a comprar birra y se armó todo. Hemos terminado de día”, recuerda Augusto.
Cómo un proyecto musical alcanza los 20 años
“Son esos valores que aprendimos con el punk, de considerarnos muy unidos. La guita y eso de ser famoso nunca está presente. El tema de que una banda sea una empresa separa mucho también. Todo Mal me ha enseñado que esto es para hacernos bien a nosotros y a quienes nos escuchan. Obviamente, nos da mucho placer y orgullo transmitirlo y que se prenda la gente. Ese único deseo ya está cumplido. El demonio del marketing y de generar plata te lleva. Yo sufría por eso, pero te terminás dando cuenta de que no va por ahí. Juancho y Sergio me han acomodado las ideas. Todos los que estamos acá sabemos muy bien de eso. Ese diablo te lleva a dejar la banda porque no tiene éxito y el punk te lleva a mantener los valores, a seguir unidos a la música. Hoy mi deseo es ser un viejo de mierda y tocar donde sea con mis amigos. Eso es el punk. Todo Mal muchas veces ha estado en la cuerda floja, pero el volver es el aprendizaje, el volverse a abrazar, es reconocer los errores, porque el artista generalmente tiene esa cuestión de egos, de individualismo, que están bien también, que son respetables dependiendo la persona que sea, pero también está eso de ‘no quiero dejar esto porque es hermoso’, ¿me entendés? Esto es convivencia, esto va más allá de lo que es musical”, asegura Pablo.“Siempre digo que es suficiente si hay una sola persona que escucha una canción de nosotros y que le sirve para crecer, para aprender. Pasan muchas cosas en el trayecto, paramos muchas veces, pero acá seguimos con las mismas ideas”, según Augusto.








