Comprando menos y hasta con bolsas vacías: la realidad de los tucumanos a la hora de ir al super
La explosión de la inflación hace estragos en los bolsillos de la gente, que no deja de sorprenderse por el incremento de los alimentos. Algunos no llegan a comprar lo planeado mientras que otros salen sin nada, indignados y resignados. “Es un robo a mano armada”, expresaron en FM La Tucumana 95.9.
Foto eltucumano.com.-
La inflación castiga hace años el bolsillo de los tucumanos y el resto de los argentinos, que desde diciembre se vio agravada por la devaluación implementada por el presidente Javier Milei.
Los precios, en especial los alimentos, no tienen un techo y esto es padecido por los ciudadanos que a la hora de ir a los supermercados, sufren el incremento de los productos básicos del día a día.
FM latucumana 95.9, instaló su móvil en las puertas de una reconocida cadena ubicada en calle Córdoba al 600, donde la gente contó lo que llevaba, el precio que pagó y la impotencia que sienten por la dura realidad. “Vine para hacer compras y me doy con que no tengo para comprar todo lo que yo quería. Saque un promedio de precios y que ahora son otros”, le contó una mujer a Franco Carletto, que en su visita al local buscaba aceite, arroz, fideo y jabón . “No llevo nada, está todo muy caro”, dijo con resignación.
“Es un robo a mano armada, soy una persona enferma y no sé cómo voy a seguir con mis alimentos. No llevo nada porque no me alcanza. Es difícil, no sé cómo vamos a sobrevivir. Me voy a mi casa, ya me cansé”, dijo para despedirse esta señora que trabaja de vendedora ambulante.
Otra de las compradoras contó que entró por el descuento que ofrecía la cadena, pero al no hacerse efectivo decidió no llevar nada: “No compré nada”.
Un señor, que había ido especialmente a comprar galletas, también desistió de llevar lo que quería al ver que el precio era mucho más que lo que había visto en otros negocios: “Venía a buscar galletas a 300 pero estaba a $450”.
Por último, Franco entrevistó a una señora que salía del supermercado con una bolsa ecológica y que en su interior llevaba otras bolsas, demostrando que su compra se vio frustrada. “No llevo nada. Está todo re caro. Vine a buscar aceite y leche. La leche la sabía llevar a $300, ahora está a $500. El aceite que antes lo llevaba a $400 ahora está a $900. Una locura. Voy a buscar a otros lugares, capaz está más barato”, se despidió con la esperanza de gastar menos en otro negocio.







