"Era un maldito entregado al populacho": la historia del tucumano que bautizó a la hinchada de Boca
Hoy se conmemora el Día del Hincha de Boca y la celebración está vinculada al bautismo que hizo el periodista y escritor conocido como El Negro de la Tribuna.
Dicen que es la mitad más uno del país y uno de los movimientos populares más grandes del mundo. Se la reconoce en todo el globo terráqueo por la pasión desmesurada y el color en las tribunas, por ese aliento que hace vibrar los cimientos de La Bombonera y el grito de guerra característico que se entona alargando la o y la a y suena “Boooooooocaaaaaaaaaa”. La hinchada de Boca Juniors que hoy 12 de diciembre conmemora su día, la famosa Doce, le debe su nombre a un escritor y periodista tucumano que en la primera mitad del siglo XX decidió ungirla como el Jugador Número 12, la rueda de auxilio para los once jugadores que salen al campo de juego. El autor de aquel histórico bautismo fue Pablo Rojas Paz, pero todos los conocían por el seudónimo con que firmaba sus crónicas futboleras: El Negro de la Tribuna.
Es 12 del 12 y el hincha de Boca lo sabe, lo que muy pocos conocen es que eso de La Doce para referirse a la hinchada surgió por iniciativa de una pluma tucumana. Durante las décadas del 30 y el 40, la firma de El Negro de la Tribuna se volvió una marca distintiva de las crónicas deportivas del diario Crítica. Pablo Rojas Paz nació en San Miguel de Tucumán el 26 de junio de 1896 y de muy joven viajó a Buenos Aires. Una vez instalado en la ciudad cosmopolita, se integró como escritor al grupo Florida y en 1924, junto a nombres rutilantes de la escena literaria como Jorge Luis Borges y Ricardo Guiraldes, fundó la revista Proa. Si bien no le faltó reconocimiento como autor (entre otros galardones, recibió el Premio Nacional de Literatura en 1940), alcanzó la popularidad bajo el nombre de El Negro de la Tribuna.
“Entré al periodismo para dejar los bofes en la máquina de escribir, para que el director del diario pudiera comprarse una estancia en Río Negro o viajar a Europa con vaca propia en el barco para el café con leche. No se necesita estar mucho tiempo en un diario para caer en la cuenta que uno está ahí para todo, para una crónica del congreso de los magos, el día de la flor o el mitin de los disbasoatáxicos. Esto explica un poco las razones, móviles y motivos que me indujeron y llevaron a hacer crónica deportiva. Debo advertir inmediatamente que nunca he tomado el periodismo muy en serio y que siempre me ha parecido una forma de negocio o explotación, mediante el cual se han enriquecido unos cuantos y no precisamente los periodistas. Comencemos por advertir que en los diarios hay que hacer de todo y no entender de nada”, contaba con mordaz ironía el tucumano acerca de su desembarco en el periodismo.

El tucumano Pablo Rojas Paz
Fue en esas páginas deportivas donde bautizó la hinchada más popular del país. Así la describía en una crónica publicada en 1940 después de la inauguración de La Bombonera: “La hinchada boquense -el jugador número 12 del cuadro-, revivió los entusiasmos de siempre, subrayó las jugadas con el clamoreo incesante. Porque en estos momentos de júbilo, la hinchada de Boca ha tenido también su desempeño destacado. Ella es la leal compañera del jugador que va a defender los colores del cuadro allí donde el silbato del referee llame a la lucha".
En un libro sobre el fútbol argentino, reafirmaba esa descripción: “En las otras canchas hay un combate a gritos entre los espectadores de ambas facciones que presencian el partido. Es un rumor creciente y sostenido, mezcla de trueno y de viento de montaña. Pero en Boca la visita no tiene nada que hacer desde el primer instante, desde el momento en que el referee, con un ademán de sembrador, ordena que se inicie el partido. Y entonces es cuando aparece el jugador número 12, que está por encima del bien y del mal y del reglamento".
"Con frecuencia, el paso de la vida de un héroe por la historia puede reducirse a una frase cuando no a un simple adjetivo. De mí sé decir que mi tránsito por la crónica deportiva puede sintetizarse en una frase que ha quedado: 'La hinchada es el jugador número 12 de Boca'. 'El jugador número 12': esta frase ha recorrido el mundo, y es muy difícil hablar de Boca sin recordarlo", escribió después El Negro de la Tribuna en el libro "Historia de Boca Juniors".

Como suele suceder, no es la única versión que existe acerca de la denominación de la hinchada boquense. La otra de las hipótesis se remite a la famosa gira europea que realizó el plantel xeneixe en 1925. En ese viaje fue que Boca definitivamente se convirtió en el más popular del país, al ser el primer club que realizó una gira de esas características. No era solo Boca, representaba a Argentina, esa era la sensación que generaba. Los resultados fueron muy buenos, incluyendo un empate 1 a 1 con el Bayern Múnich y una victoria 1 a 0 frente al Real Madrid. Fueron 19 partidos, con 15 triunfos, un empate y apenas tres derrotas, con 40 goles a favor y 16 en contra. Miles de personas se congregaron para recibir al plantel a su regreso. En ese viaje, estuvo Victorio "Toto" Caffarena, masajista y utilero del plantel, quien vendió propiedades familiares y costeó sus gastos y los de algunos otros jugadores. Por su dedicación para el club, los jugadores le pusieron el apodo "Jugador Número 12".
Mientras esa denominación se destinaba a un hincha particular, fue el tucumano quién la popularizó para referirse a toda la hinchada boquense. Así reflexionaba acerca de esa tarea retratando aquel fútbol que para entonces ya se había convertido en el deporte más popular del país: “¿Cómo me inicié en la crónica deportiva? El asunto es muy sencillo y paso inmediatamente a explicarlo. En mi Tucumán natal mientras hacía el Colegio Nacional, practicaba toda clase de deportes por consejo médico. El deportista que admiraba cuando muchacho era mister Beaumont, que lo mismo bateaba una pelota de cricket que dirigía la delantera de Atlético en el fútbol. Había jugado yo partidos entreverados contra bomberos y ferroviarios de tal violencia que lo que se cuenta de cómo se jugaba en la época de Jacobo I era minué con reverencias comparado con aquello”.
“Esto de que un joven literato, promesa de las letras nacionales, esperanza de la literatura americana, hubiera descendido a hacer fútbol no dejó de causar sorpresa en nuestro ambiente. Yo era un loco que no tomaba nada en serio, que pensaba como Sartre que la vida es una pasión inútil. Me cerraba para siempre jamás las puertas de las academias, ya era un maldito entregado al populacho. Para chocarme mis compañeros ya no me saludaban: ‘Adiós, Rojas Paz’, sino que me decían: ‘Qué tal, negro de la tribuna’”, reflexionaba acerca de esa transformación en literato del vulgo que esperaba con ansias sus crónicas deportivas.
Pablo Rojas Paz fue periodista, ensayista, poeta, novelista y biógrafo. Publicó los ensayos Paisajes y meditaciones (1924), La metáfora y el mundo (1926), El perfil de nuestra expresión (1929), Cada cual y su mundo (1944), El canto en la llanura (1955), Lo pánico y lo cósmico (1957); los libros de cuentos Arlequín (1927), El patio de la noche (1940), El arpa remendada (1944), Campo argentino (1944), Hombre y momentos de la diplomacia (1946), las novelas Hombres grises, montañas azules (1930), Hasta aquí nomás (1936), Raíces al cielo (1945), Los cocheros de San Blas (1950), Mármoles bajo la lluvia (1954) y las biografías Alberdi, el ciudadano de la soledad (1940), Biografía de Buenos Aires (1943), Echeverría, pastor de soledades (1952) y Simón Bolívar (1955).









