De onda, Santiago querido: no jodan con Tucumán porque no les da
Tucumán, lejos, es la provincia más importante en todos los sentidos y en todos los estratos históricos, actuales y por venir. Los quietos de la siesta han intentado querer venir a corrernos y, por supuesto, no les ha salido. | Por Alfredo Aráoz
Así se lo grita.
No elegís haber nacido en Tucumán, pero desde que sabés que naciste en la provincia más importante del país tenés dos opciones: lo asumís o lo rechazás. Ser hincha de Atlético, en este caso, ha sido una elección por herencia (con todo lo que significa continuar lo vivido) o porque simplemente pintó.
Nadie va a venir a explicarte por qué viajás a una provincia que, por supuesto, tiene sus propias identidades con las cuales, de hecho, coincidís en muchas de las formas que ellos habitan. Ahora (y es aquí cuando entra el fútbol) que te quieran venir a contar qué es el fútbol personas para las que el básquet es deporte capital, no. No jodamos.
Tucumán, lejos, es la provincia más importante en todos los sentidos y en todos los estratos históricos, actuales y por venir. Ellos, los que hacen de la siesta y por tanto la quietud una virtud, han intentado querer venir a corrernos y, por supuesto, no les ha salido.
No les sale porque no les da. Cuando vivís una pose, cuando querés ser algo que no sos, a la larga todos se dan cuenta que fracasan en el intento: ellos y nosotros. Nos mandaron a hacer cagar hasta a los fotógrafos que les mandamos porque tienen el aparato represivo, nos mandaron a hacer cagar porque creyeron ingenuamente que no iba a pasar nada si les mandábamos 10 mil tucumanos nacidos aquí. Y aún así no pudieron quitarnos la alegría de haber nacido aquí, del orgullo que nos corre por la sangre que nos une.
Cuando quisieron dimensionar lo que significa que una hinchada tucumana invada otra provincia ya era tarde. Les pasó a los chaqueños con San Martín en una final por subir a Primera, les pasó a los ecuatorianos en la Libertadores, les pasó a los propios hinchas de Atlético el día del 3 a 2 contra San Martín y pasó en Ciudadela el día que Amato los culió.
Es pecado subestimar a Tucumán. Más allá de los colores que elijamos. Nunca subestimen a un tucumano porque les pasa lo que pasó hoy: nos pegan, pero corren, nos quieren ganar en el verde césped y se van descendidos. No jodan con Tucumán, changos. Es una opinión. De onda, nada más.








