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"Yo abrazo el método científico": el súperpoder de un tucumano que valió una Copa del Mundo

TUCUMUNDIAL

Nacho, el abogado y maratonista tucumano cuyo sacrificio también nos trajo la copa. ¿Qué hizo?





Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. La frase es un adagio que hace alusión a la mitológica espada de Damocles –o Domacles, el que puede lo pronuncia como quiere- y cuyo último gran enunciante fue Peter Parker, alter ego del Hombre Araña. Es también la frase que resume el gran sacrificio de un tucumano antes de la final del Mundial Qatar 2022. Un héroe sin capa que, consciente de un súperpoder descubierto por casualidad hace casi una década, decidió usarlo en favor de Lionel Messi y compañía que el 18 de diciembre pasado consiguieron la Copa luego de 36 años.

¿Qué hizo y quién es este enmascarado comprovinciano que ayudó en la reconquista de la máxima gloria deportiva en el mundo? Se llama Ignacio Neme Scheij, le dicen Nacho, y tiene 35 años. De profesión abogado, se confiesa fiel creyente de la ciencia y la lógica, algo que parece haber fallado para muchos en esta edición de la Copa del Mundo, donde la principal premisa fue “elijo creer” por sobre toda probabilidad, papeles o historiales. Todo ello fundamentado en algo tan subjetivo como las coincidencias, que no fueron pocas, vale decir.

¿Cuál es ese poder del que tanto hablamos? Nacho tiene el súperpoder de secar a los equipos cuyas camisetas compra. Así como se lee. Un poder adquirido de manera casual e inconsciente, como le ocurrió a Peter Parker con la mordida de una araña –no Julián Álvarez- o a Bruce Wayne con la herencia recibida de su padre que lo ayudó a convertirse en Batman y comprar millones de armas de destrucción masiva para combatir el delito –solamente de noche- en las calles de Ciudad Gótica.

Entonces, Nacho se compró la camiseta de la Selección de Francia dos días antes de la gran final que le daría a La Scaloneta la tercera estrella. Lo hizo sin dudarlo ni un segundo. Fue hasta la tienda, preguntó el precio y pasó la tarjeta de débito. ¡18 lucas! Una sola cuota. Un precio alto con un premio todavía más valioso.


Yo abrazo el método científico fuertemente, pero el deporte me lleva a estos lugares oscuros”, señala a eltucumano telefónicamente mientras desciende de un avión. Nacho sabe lo que hizo. Como manda la Espada de Damocles, asumió la responsabilidad y uso el poder que atesora para el bien. Un poder que, al mismo tiempo y como le ocurre a los grandes súperheroes de la historia, es también su gran maldición. 

“Un embole porque tengo temor de comprarme camisetas de mi equipo, pero esta vez fue un súper poder ganar a Francia”, bromea el superhéroe tucumano.

Convirtiéndose en héroe

Fue en 2014 cuando Nacho se dio cuenta de su súperpoder. De esos años dorados en que Lionel Messi hacía historia con Pep Guardiola al frente del Barcelona. 

Me compré la camiseta del Barcelona y después de eso el equipo de Guardiola metió una breve pero negativa racha. Entonces, mis amigos me gastaban que lo sequé”, recuerda.

¿Génesis de un superhéroe o mera coincidencia? Como dicta el método científico, es necesaria más de una prueba para confirmar una verdad. Y ocurrió. Pasaron los meses y alguien le regaló la camiseta de la selección de rugby de Irlanda. Pasó lo que tenía que pasar. “Irlanda venía de ganar el seis naciones y después tuvo una temporada horrible”, describe.

Todo valió la pena. Nacho, como otros 44.999.999 argentinos hoy disfruta la obtención de la tercera Copa del Mundo. Mayor alegría que nos trajo este 2022 que muere este sábado. Felicidad que se espera dure todo 2023, un año que estará marcado por la contienda política. Fuera de eso, Ignacio elige seguir recordando aquel momento en que Montiel convierte el último penal y a Messi acercándose sigiloso a sus compañeros para levantar la que pocos saben cuánto pesa.


Que Messi sea campeón del mundo me pareció una cuestión de estricta Justicia. Fue como un instante en el que el mundo fue una gota más justo o menos injusto, como prefieras”, concluye Nacho, el superhéroe tucumano que también nos ayudó a traer la Copa de vuelta a casa.