Hay que creer, es palabra de San Pusineri
Atlético no se pudo reponer del error de Lampe, cayó 2-0 ante Racing y ahora comparten el segundo puesto. Pero San Pusineri todo lo puede, se vienen dos de local y hay motivos para soñar. No lo den por muerto al Deca, que algo sabe de hazañas y milagros.
San Pusineri en la cancha de Racing. (Foto tomada de Olé, de Germán García Adrasti)
Ya había avisado dos veces Carbonero por la izquierda cuando cayó como un balde de agua helada el error de Carlos Lampe. Justo vos, Carlos. El 1 que se ganó el corazón del Pueblo Decano demostró que es humano en un partido decisivo. Atlético Tucumán no se pudo reponer nunca de ese golpe inicial, que quemó los planes de San Pusineri. Con una gran jugada colectiva, Racing coronó una victoria inapelable y dejó al Deca con las ganas de subirse a la punta. Pero nunca lo den por muerto al Gigante del Norte.
Se hizo eterno el fin de semana largo. No hubo forma de combatir la ansiedad para el Pueblo Decano, ese que sueña y no se rinde nunca, ni cuando pierde un partido que parecía imposible contra Patronato y pierde la punta, porque te descuidás y la recupera por asalto. Por primera vez, un fin de semana se hace eterno, mirás el reloj, contás los minutos y las horas para que el reloj marque las 19:00 y qué te importa si Boca le ganó a Aldosivi y se puso puntero. Previa, asado, birras y vinos. La familia Decana unida, abrazada a la ilusión de seguir escribiendo la historia. Llegó la hora señalada, al fin.
San Pusineri se la jugó por los picantes Mateo Coronel y Ramiro Ruiz Rodríguez arriba, sin un 9 de área. Pero nunca hubo espacios, porque Racing se lo llevó puesto desde el arranque y el error de Lampe permitió plasmar en el resultado lo que ya se vislumbraba sobre el verde césped. Carbonero le ganó casi todas a Garay, Bianchi y Thaller la pasaron mal ante Copetti, y El Bebe Acosta no pudo agarrar la pelota ante los dominantes Miranda - Moreno - Vecchio.
Pereyra intentó poner la pelota bajo la suela y conducir al Decano hacia el empate; Carrera empujó a lo guapo, pero no encontró los caminos, más allá de algú remate de afuera. Vecchio hizo pesar toda su jerarquía, pero ni él ni Copetti pudieron firmar el 2-0. Carbonero vencía a Lampe, pero el VAR dijo que Sigali estaba fuera de juego. Fue muy superior La Academia, que dio cátedra. Chapeau, Gago. Pero aún superado, los guerreros de San Pusineri nunca claudicaron.
Latieron más fuerte que nunca los corazones Decanos con el jugadón de Mateo Coronel. El más picante, el de los goles y golazos. Tremenda corrida, épica jugada maradoneana a pura clase, pura potencia, puro huevo para luchar en el tramo final, imponerse en la dividida y meterse al área. No alcanzó toda la Fe Decana, le pegaste con el alma, pero vos también terminaste tapándote la cara, no pudiendo creer que el 37 no hizo otro gol de antología que hubiera cambiado la historia.
Encima a los pocos minutos golazo de ellos. Mena - Vecchio - Mena - Copetti - Mena golazo. Doble pared y gol del tres. Un puñal a la ilusión. A masticar bronca, prender un pucho y confiar. Porque eso recuperó Atlético: la Fe. La Fe de que este equipo podía salir a llevarse puesto a Racing el segundo tiempo y hasta revertir un 2-0 en Avellaneda y subirse a la punta del campeonato. Decime si no lo soñaste en el entretiempo, si no sentiste que era posible.
No hubo remontada, no hubo milagro. Lo tuvo Brunito de cabeza, Coronel pidió un penal y Carrera también. No los iban a cobrar, no esta noche. No alcanzó con los ingresos de Lotti, Menéndez y Maestro Puch, porque El Deca se quedó sin fútbol y no pudo abastecer a sus torres en el área. Lampe evitó un par de veces la goleada y El Deca se quedó sin tiempo para torcer el destino.
Se termina el fin de semana eterno, pero no se apaga la llama de la ilusión del Pueblo Decano. Tomemo somo Atlético, hoy más que nunca. Si ya estás contando las horas para volver al templo el jueves, para aplaudir otra vez a Lampe, y cantar otra vez que gracias a los jugadores los huevos que ponen para ser campeón, eso no se olvida lo dice la hinchada con el corazón.
Hay que creer, es palabra de San Pusineri.
Porque este equipo ya se repuso de varios golpes y tiene sed de revancha. Porque El Deca fue el que más tiempo estuvo puntero. Porque a esta historia le quedan por lo menos tres capítulos. Porque ahí va a estar El Pueblo Decano, más firme que nunca.
Porque San Pusineri, el primer santo Celeste y Blanco, es el patrono de la ilusión Decana y seguro tiene algún milagro más bajo la manga. Este jueves tiene una chance más para convertir el agua en vino y ser el garante de la Fe y la Fiesta Decana.
Porque El Monumental va a explotar este jueves, y el lunes también. Porque ya estás imaginándote lo que va a ser ese recibimiento. Porque los jugadores te van a demostrar que salen a ganar, que quieren salir campeón...
Porque bajo el cielo del Norte, los colores de gloria brillan para la historia sembrando la emoción. No lo den por muerto al Decano, que algo sabe de hazañas y milagros.








