La Batalla de Paraná: un golpe que duele, el salmo de San Pusineri y la Fe Decana
El Deca puntero perdió con Patronato y perdió la punta. Atlético pisó fuerte de arranque, se quedó y no supo reaccionar. Bajas que se pagan caro y el mensaje de San Pusineri tras el conmovedor apoyo del Pueblo Decano.
El festejo de Coronel y el Pueblo Decano en Paraná, cuando todo era alegría. (Foto: Tèlam)
Qué dolor, hermano. Era hoy, con todo el Pueblo Decano en Paraná y todo Tucumán paralizado frente a los televisores y las radios, en lo que debía ser un domingo Celeste y Blanco. Pero Atlético Tucumán pisó fuerte de arranque, se quedó y se fue a pique ante Patronato. Perdió mucho más, porque la punta ahora está en manos de Boca a cinco fechas del final. El Deca lo fue a buscar al final con hidalguía, pero no se le puede pedir todos los milagros juntos a San Pusineri, que ya bastante hizo para que El Gigante del Norte esté peleando bien arriba en la recta final del campeonato y escribiendo historia, aún en la derrota.
"Buena ruta" se deseaban los Decanos, cuando la ilusión Celeste y Blanca emprendía viaje por aire y tierra hacia Paraná, donde el puntero de la Liga Profesional debía medirse ante un rival respetable, que con armas nobles lucha por mantener la categoría. Previas y asados acá y allá, en Santa Fe con amigos y luego en Paraná, a la espera de que esta vez San Pusineri se erija como el Patrono de la Ilusión Celeste y Blanca en el Presbítero Bartolomé Grella en La Batalla de Paraná.
Envalentonado por el triunfo ante Estudiantes, El Deca puntero llegó a Paraná a dar otro golpe a domicilio para mantener encendida la esperanza, que no se apaga. Como ante El Pincha, otra vez con muchas bajas: esta vez no están El Bebe Acosta y Manu Capasso, y cómo se los extraña. Qué calor que hace allá y qué lindo que está para tomar cerveza por Tucumán. Abrí otra lata y sentate que ya es la hora señala. Pusineri se pone una pechera violeta encima de la camisa y ya estamos todos. A jugar.
Patronato salió decidido a presionar bien arriba y hacer gala de su intensidad y vocación ofensiva, pero El Deca le metió un golpe al mentón en la primera de cambio. Ramiro Carrera recibió abierto por derecha, en posición de '7', con el control la acomodó y sacó un centro magistral al corazón del área. Allí, Mateo saltó más alto que todos, conectó de cabeza para colocarla contra el palo, imposible para Altamirano, para demostrar que sabe de goles importantes y convertirse en el Coronel del Ejército Decano, grito sagrado y explosión allá y acá. De cabeza a la punta y a seguir soñando de la cabeza. Coronel salé corriendo a festejar hacia la marea Celeste y Blanca, y se gana el cariño de los hinchas a fuerza de goles determinantes.
Lo tuvo Patronato con Estigarribia y Atlético en los pies de Carrera, y el partido ya era eléctrico, ida y vuelta, palo y palo y sin mediocampo. Bruno Bianchi es uno de los mejores centrales del país, y se equivoca casi nunca. Pero nunca es justa la felicidad y justo esta tarde fue una de esas poquísimas veces, porque el propio Estigarribia le marcó el centro a Lozano y madrugó al Gran 2 Decano para dejar sin chances a Lampe y poner tablas en Paraná.
Otra vez apareció Carrera para hacer un jugadón memorable, tocarla por acá y pasar por allá, y dejar plantado a Quintana pero perderse el segundo. A los gritos la pedía El Polaco por el medio, pero el 23 reclamó derechos de autor tras su gambeta loca. Pero loca es la suerte de Atlético, que perdió a su mejor jugador, el 23 endiablado, por un dolor en el aductor que obligó a Pusineri a mandar a la cancha a Isnaldo.
Sin El Bebe ni Carrera, Joaquín Pereyra se hizo cargo él solo de todo el fútbol Decano. Con su zurda fina, la puso abajo de la suela e hizo jugar a todos sus compañeros. Tirado al medio, le dio una mano al amonestado Gil Romero y volvió a poner a Atlético en partido: de sus pies nació la contra que lideró Coronel que construyó una pared con Orihuela y le pegó a colocar, buscando ángulo, gloria total… pero se fue cerquita, y se terminó así el primer tiempo. El Pueblo Decano se hizo sentir bajo el sol entrerriano, y se escuchó fuerte que para ser campeón hoy hay que ganar.
Antes de jugar el complemento, Pusineri reclamó por las amarillas que no le sacaron a los de Patronato, y el amonestado fue él. Avisó otra vez Estigarribia, Lampe falló en un córner, y El Polaco no pudo conectar un centro de Pereyra, que estuvo en todas. Cuando el local tuvo una triple chance y Atlético se salvó de milagro, el empate comenzó a ser visto con buenos ojos desde 25 de Mayo y Chile. Pero en la contra, inmediatamente después, condujo Pereyra, la acarició tres dedos Coronel y El Polaco fusiló a Altamirano, pero su remate fue al cuerpo del arquero. Hubiese sido otro gol heroico del 11 eterno.
San Pusineri mandó a la cancha a Lotti y Ruiz Rodríguez para tener piernas frescas para la contra, y por eso el 2-1 entró como un puñal en los corazones Celestes y Blancos. Pasan las horas y lastima cada vez más ver el quedo defensivo de todo el equipo en un lateral, un centro forzado y un remate mordido que termina pegando en el palo y entrando, con Lampe parado, sin chances, mirando como la pelota entra despacio y duele fuerte.
Sobre el final, Atlético le intentó llenar el área de centros al local y más de uno soñó con un estreno milagroso de Borja, con gritar "¡Gol de Borja!" como El Chavo y que de la mano de Pusineri todos la vuelta vamos a dar, pero ni el paraguayo ni Thaller pudieron en la última. No hubo empate milagroso ni tiro del final para El Deca en La Batalla de Paraná. No le pidan todos los milagros a San Pusineri, su estampita y su San Roque.
Tras la derrota, el salmo de San Pusineri, la palabra del señor, el nombre de la esperanza Decana: "(A los hinchas) hay que decirles que hay que seguir creyendo porque nosotros tenemos la posibilidad de verlo: yo lo veo, lo siento, lo percibo y (estoy) esperanzado en que pueda ser una historia diferente en nuestro estadio el día miércoles", sentenció.
Y los hinchas creen. Tomeo somo Atlético, aún en la derrota. Porque el primer Santo Celeste y Blanco resucitó a este equipo como el Ave Fénix, lo salvó del descenso y lo puso a pelear bien arriba. San Pusineri le devolvió la moral a un equipo que estaba abatido, y despertó la Fe Decana que mueve montañas. Y ahora El Deca ve otra vez a Boca ahí arriba, y ya toma impulso para reponerse de este golpe e ir otra vez por la punta, para volver a reventar el José Fierro, volver a la victoria ante Platense y tomar nuevamente la punta por asalto, a lo guapo. Y si San Pusineri tiene Fe, el Pueblo Decano tiene Fe. Hasta la próxima batalla.
???? "HAY QUE SEGUIR CREYENDO".
— Atlético Tucumán (@ATOficial) October 2, 2022
✍️ @LucasPusineriOk pic.twitter.com/LFsVZPN2nZ







