Las dos caras del puntero, el Espinazo en el ojo y la sed de revancha
Atlético ganaba y se llevaba puesto a Boca, pero se metió atrás y lo perdió. Se acordó de atacar al final, pero Espinoza no cobró penal a Maestro Puch. Los de San Pusineri siguen arriba y tienen motivos de sobra para estar orgullosos y con ganas de que llegue el otro lunes para reventar el José Fierro.
Seguimos trabajando, Decano. (Foto: Maxi Fallia, Olé)
"Con este árbitro ya nos pasó más de una vez, me parece que tiene algo en contra de Atlético Tucumán, loco". Bruno Bianchi, 2018.
"Eso es foul y roja, pero sabemos que tenemos que jugar contra estas cosas". Bruno Bianchi, 2022.
Fernando Espinoza decidió no cobrar un claro penal de Carlos Zambrano a Ignacio Maestro Puch que era penal para Atlético Tucumán y roja para el marcador central peruano. El partido estaba 2-1 a favor de Boca y el reloj marcaba 46 minutos del segundo tiempo. Pero la derrota del puntero de la Liga Profesional en la cancha de Boca se explica por más cosas que un fallo del árbitro y del VAR que el 2 imperial del Gigante del Norte ya sospechaba que podía ocurrir.
El Deca no duerme la noche del sábado porque el Pueblo Decano sigue de fiesta después de la chilena del Polaco y la bomba de Coronel y el domingo la previa arranca temprano, ya desde el mediodía se escucha el "pppsscchh" de esas latas heladas y poco importa que volvió en frío en Tucumán, si los corazones Decanos laten más fuerte que nunca porque es un domingo Celeste y Blanco y juega el Deca de San Pusineri. Salud y amén.
La previa se hace larga y ya con un par de latas encima empieza el partido y Fabra parece imparable por izquierda, conformado un tándem peligroso con Villa. Carlos Lampe se quedó con la primera y con un tiro libre de Ángel Romero y qué seguridad que da el 1 del Deca, y Orihuela revienta en la línea en la única que pierde Bianchi y pasa el sofocón.
Tras unos primeros minutos de asedio, El Deca de San Pusineri hace pie en La Bombonera, pisa firme, saca pecho y se planta. Acosta gana el medio, Pereyra la pone abajo de la suela, Ruiz Rodríguez empieza a encontrar espacios. Atlético empieza a mostrar su mejor versión: guapo, combativo, decidido y punzante en ataque. Todos se matan para recuperar y salen disparados en ataque, como flechas. La receta de Pusineri que rinde e ilusiona.
El reloj marca 15 minutos del primer tiempo, hay lateral para Boca en campo propio y te parás de la silla cuando El Bebe, qué hombre, corta y encuentra a RRR que saca a pasear a Zambrano y toca para Ramiro Carrera en la puerta del área: el 23 no duda, engancha y saca la bomba. En el corazón del área, donde tiene que estar, el 9 pone la cabeza y los pibes todos de la cabeza en 25 de Mayo. Atentamente, tu servidor, Augusto Lotti pone el 1-0 y se deja caer en el césped del Alberto J. Armando y sueña con dejar su nombre en la historia como Carlos Alberto Vidal, Leandro González y David Barbona.
En ventaja, llegó lo mejor del Decano, en modo arrollador. El método de San Pusineri, orden y progreso. Meter y meter y meter; atacar y atacar y atacar. Joaquín Pereyra se valió del pincel que tiene en su botín izquierdo y se hizo amo y señor del partido. Romero, Pol Fernández, Varela, todos la veían pasar. Todos de pie, que la tiene el 22 del Deca y cuando la tiene algo va a pasar y generalmente es algo bueno. Dos veces lo tuvo Ruiz Rodríguez, pero no llegó la Triple R a pesar de que el pibe de Monteros jugó un partidazo y buscó por todos lados.
De los pies de Pereyra llegó la asistencia a Ruiz Rodríguez que no llegó a definir en la primera del complemento, y llegó lo peor. Atlético se fue metiendo atrás y Boca se le vino encima porque lo dejó. Entró Benedetto y el travesaño le negó el gol y El Deca ya era resistiendo con aguante y con los guantes de Lampe. El ingreso de Thaller por Lotti rompió el clásico 4-4-2 (4-1-3-2 según los más puristas) y marcó quizás el primer error de Pusineri desde que comenzó su revolución en 25 de Mayo y Chile.
Con tres centrales para marcar a dos 9 de áreas (entendible lectura), Pusineri desarmó la mitad de cancha y estableció un 5-3-2 que le dejaron campo abierto a Advíncula y Fabra, que le llenaron el área de centros a Lampe. Capasso sacó todo por arriba y por abajo, pero el empate estaba al caer y esta no era la noche del Deca y sí la del pibe Langoni, que entró y le ganó de cabeza a Orihuela para vencer a Lampe, quebrar la trinchera Celeste y Blanca, firmar el empate y hacer que le pegués de bronca a la mesa, patiés una lata y mandés todo a la mierda porque llegó el gol que se venía venir y duele y mucho.
Pusineri mandó a la cancha al Polaco y Maestro Puch y el pibe Decano asistió a Carrera que no llegó a conectar por el medio en su primera intervención, pero esta era la noche de Langoni y cuando Atlético intentaba salir del fondo llegó el 2-1 como un baldazo de agua helada en forma de bomba de Langoni otra vez, para dejar sin chances a Lampe y confirmar que El Deca se metió atrás y lo pagó caro, carísimo, cuando ya iban 42 del segundo tiempo.
Pero El Deca de San Pusineri está hecho de Fe y no se quedó de brazos cruzados. Y aquí volvió lo mejor de este Atlético Tucumán modelo 2022 que te ilusiona, que te vuela la cabeza y el corazón Celeste y Blanco: los de Pusineri se fueron con todo por el empate con Mateo Bomba Coronel en cancha. En este momento llegó el codazo de Zambrano a Maestro Puch, que empujó al Deca como en un scrum y mereció su premio.
Lo tuvo dos veces Coronel, pero las dos le quemó los guantes a Rossi; Lampe le tapó un mano a Vázquez y se fue al área a buscar cumplir el sueño del arquero, pero no hubo milagro ni beso a la estampita, apenas un control del arquero en 3/4 de cancha que da muestra de su clase, pero no sirvió para tapar la bronca por esta nueva derrota.
"Siempre lo mismo con ustedes", interpeló el capitán Acosta a Espinoza, que sonrió con la derrota de Atlético. Pero no fue el árbitro el que se metió atrás, fue El Deca y lo pagó muy caro. Golpe a la ilusión, pero esto sigue. Porque Atlético demostró ante este poderoso Boca que se lo puede llevar puesto si se lo propone, y que puede ser ese Decano arrollador en La Bombonera y en cualquier cancha. Así llegó hasta acá y así debe ser siempre. Al equipo de Pusi le queda la bronca en el cuerpo, la espina de Espinoza en el ojo y el dolor de esta segunda derrota, pero no tengan dudas que se van a reponer y seguirán dando batalla.
El fin de semana termina con el Decano herido, pero puntero. Tomemo somo Atlético que los de San Pusineri siguen mirando a todos desde arriba y hay que reventar el José Fierro el otro lunes contra Banfield, que se viene la recta final y acá no se rinde nadie y no está muerto quien pelea. Preparen las gargantas, vayan cargando esas latas, que El Deca tiene sed. Sed de revancha. Como reza la foto: seguimos trabajando. Si Atlético juega como jugó ese primer tiempo a pura garra y ataque, no tengan dudas que va a seguir peleando bien arriba y los hinchas seguirán cantando con el pecho henchido que para ser campeón hoy hay que ganar y serán más veces que el Pueblo Decano brindará de alegría que de bronca. Salud por eso.








