"Oda al Panchuque", el poema anónimo en defensa de uno de los manjares de la tucumanidad
El texto circula por WhatsApp y algunas redes sociales, sin firma. Una obra que propone cambiar el nombre del tradicional tentempié para que no lo prohíban en el nuevo Mercado del Norte.
Oda al panchuque. (Foto: eltucumano)
Es el manjar al paso más elegido por los tucumanos. El más leal de todos. Está en casi cada esquina de la ciudad, en cada kiosco. También solía estar dentro del Mercado del Norte que, en aproximadamente tres años, solo será un recuerdo. En la mayoría de los puestos del histórico edificio, el tentempié esperaba estoico a sus comensales, caminantes de la media mañana en busca de un engaño efectivo al estómago para las horas que restan hasta el mediodía, la pausa para almorzar. El panchuque, un símbolo gastronómico de la tucumanidad (no tucumanEidad, como tienen el tupé de decir por ahí).
El anuncio del inicio de obras para concretar el nuevo Paseo del Norte y las declaraciones del intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, sobre una de las comidas tradicionales del microcentro no cayeron demasiado bien en un amplio sector de la sociedad. Algunos se volcaron a las redes para demostrar su disgusto. Políticos también, que aprovecharon el tropiezo mediático del jefe municipal para dedicarle algunas críticas que no podrían haber hecho en otro contexto. Tiempistas profesionales, como se dice.
Ahora bien, como pasa con casi todo lo que se ve amenazado, siempre surgen héroes dispuestos a entregar lo más valioso de sí para defenderlo. El panchuque no es la excepción y, en horas de la tarde de este viernes, sumó su primer acto heroico. Un poema, una oda a su enorme aporte a la sociedad. Un texto anónimo, de seis párrafos, que circula en servicios de mensajería y redes sociales y plantea cambiar su nombre, de ser necesario, para que el intendente capitalino permita su venta en el renovado nuevo pero inexistente Mercado del Norte.
Lo compartimos, a continuación:
Oh! Amado panchuque de mi vida
que nos acompañas todos los días con tu particular sabor
y deleitas a niños y jubilados.
Oh! Amado panchuque
que formas parte de nuestra tucumanidad,
por encima de la zamba, la empanada y el sánguche de milanesa.
Oh! Amado panchito electrónico
que sirves a políticos demagogos y a peleles con micrófono
para que lloren tu pena y puedan vengar tu afrenta.
Oh! Amado canapé de salchicha y engrudo
que engañas a nuestro estómago en cada esquina
y en cada quiosco al paso.
Oh! Amado boccato di cardinale de subdesarrollo,
no te pongas triste que el nuevo mercado
te espera con los brazos abiertos.
Oh! Amado hot dog del subtrópico,
no te desanimes. Si quiere te llamaremos perrito vestido o doggy dress
para que nunca más ofrendan tu honor y puedas estar a la altura de una Big Mac.








