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"En un cajón te la vas a llevar a tu hermana": comienza el juicio por el femicidio de Daiana Juárez

PEDIDO DE JUSTICIA

"Me vine del Sur para ayudarla a escaparse de él, y la mató": el 10 de mayo de 2021 Daiana era asesinada de un disparo. Su pareja y principal acusado, Braian Joel Ignacio, inculpó a su hijo de tres años.

Braian Ignacio (el Gordo Braian) y Daiana.





El 10 de mayo de 2021, dos terribles noticias conmocionaban a Tucumán nuevamente: dos nuevos femicidios. Ester del Valle Correa (65) moría en manos de su marido, un jubilado de 85 años, llamado Domingo Roque Serrano. Distintas generaciones pero un mismo crimen arrebataba el mismo día la vida de otra mujer: Daiana Juárez (23), fallecía después de recibir un disparo en la cabeza, presuntamente de su pareja, Braian Ignacio, conocido en la Banda del Río Salí como “el Gordo Braian”.

Este miércoles 1 de junio se da comienzo al juicio oral y público en el cual se juzgará la culpabilidad de Braian Joel Ignacio (24), quien es el principal acusado por la muerte de Daiana, y cuyo caso saltó a varios titulares del país y del mundo porque culpó del disparo mortal a su hijo de tres años: “Ese día a las 12:50 mi hermana se quedó sin vida cuando le dispararon con un pistolón en la zona auricular izquierda de la cabeza. Él salió de la casa diciendo que fue el nene de tres años y se escondió en una tía. Cuando llegaron las otras hermanas de Daiana lo fueron a buscar ahí, el fiscal Carlos Sale fue por detrás. Él estaba a punto de pegarle a una de ellas cuando lo detuvieron”, nos cuenta Elizabeth Zelaya, hermana de la víctima.

Inmediatamente, la familia de Juárez puso a disposición de la justicia a los dos hijos de la pareja, ya que Braian culpaba al más pequeño de haber efectuado el disparo mortal. “Ellos les hicieron los estudios de luminol, parafina  todo lo necesario para ver si había restos de pólvora, pero era muy poco lo que se le encontró en el chiquito, en cambio a Braian se le encontró mucho más. Yo pedí que se hagan pruebas balísiticas para comprobar que el nene no podía disparar, ya que ese mismo impacto con un pistolón de 1kg 200 gramos le podía quebrar el brazo a mi sobrino. Finalmente, tras esto se descartó que pueda haber sido el nene. Todas las pruebas apuntan hacia él”, detalla para eltucumano.

Sin tiempo de hacer un duelo, Elizabeth que confiesa ser tía de Daiana pero haber sido criada como hermana (la víctima era hija de su hermana mayor), salió de inmediato a gritar por justicia: “Yo me puse la causa al hombro, salí a pedir justicia por Tucumán, me fui a todas las marchas, la verdad es horrible tener que salir a mendigar por justicia, porque prácticamente se sale a mendigar. Me tuve que exponer, pero acá había un niño de tres años siendo culpado por su padre, yo pensaba mucho en él, no quería que cuando crezca en su cabecita quede esa duda de si él había sido el asesino de su mamá. Yo estoy muy conforme con el fiscal Carlos Sale, la fecha de juicio salió rápido”, relata, ya que mañana comienza un camino de cierre final que durará hasta el 8 o 9 de junio.

“Muchas veces no tenía fuerzas para salir a la calle, mi madre es grande y no tenía fuerzas para venir, al principio empecé sola, lloraba, reclamaba que a mi hermana la habían dejado sola. Después recibí mensajes de personas de distintos lugares del mundo marchando con la foto de ella, me di cuenta que no estaba sola, no lo podía creer. Yo no tuve tiempo de hacer el duelo porque para mí, cada segundo que pasaba era un segundo que se perdía, no me he dado el tiempo de despedirla, pero si llega a ser una perpetua, para mi va a ser justicia”, explicó.

Una de las realidades más fuertes que tuvo que elaborar y contar la familia de Daiana a la fiscalía después de su femicidio, fue que la joven sufría situaciones extremas de violencia de género: “Ella nunca se animó a denunciarlo, pero la golpeó muchísimo y tanta veces que tuvo varios ingresos a los hospitales. Todos los papeles de esos ingresos los tiene fiscalía. Lo que pasa es que él la amenazaba tanto, le partía la cabeza, la arrastraba de los pelos, la obligaba a quedarse en la vereda de la casa vendiendo drogas”.

Elizabeth, consciente de esta situación y alertada por la propia Daiana, hace poco más de dos años tomó una decisión que –pensó- cambiaría el destino de la joven: ayudarla a escaparse de Tucumán para empezar de nuevo en la Patagonia. “Ella me pidió ayuda para irse, estaban juntos desde muy chicos, pero de a poco él la fue sometiendo, le quemaba la ropa, le quemaba los juguetes a los chicos. Dai me contó todo lo que pasaba. Yo dejé mi departamento, mi auto, mis muebles y todo para salvarla, me vine a Tucumán para organizar su escape, esa es la verdad, confieso que ella se iba a escapar con los chicos”. Lamentablemente, esa jugada idea que quizás habría marcado el destino de una mejor manera para esta joven mamá, no pudo realizarse a raíz de las restricciones por la pandemia, que comenzaron poco después de que Elizabeth llegara a la provincia.

“Él se daba cuenta de que yo le decía a mi hermana que se separe, así que de pronto no la pude ver más ni llamarla. Un día se me ocurrió comenzar a hacer tortillas a la parrilla rellenas, y ver si le gustaban a él, entonces fui a llevarle una y me quedé a tomar mate. Ese día ella estaba rara, el gordo Braian no nos dejaba solas, andaba dando vueltas por la casa. Entonces, le pregunté discretamente qué pasaba y me dijo que después hablábamos bien, pero que le había vuelto a pegar. Yo aproveché para remarcar que me vine del Sur dejando todo solo por ella, que nos vayamos de una vez, me acuerdo que le dije ‘el Sur es muy grande, nunca te va a encontrar’, y justo esa parte me escuchó Braian, entonces me dijo ‘en un cajón de la vas a llevar, en cajón te la vas a llevar a tu hermana’. Ella no le quería demostrar miedo así que contestó ‘qué va a hacer este, no mata ni una mosca’. En ese momento no sabía si irme o quedarme, estaba todo mal, me sentía entre la espada y la pared. Finalmente cuando me fui le remarqué ‘por favor, avísame cualquier cosa, por favor te lo pido’” recuerda, sobre la última vez que pudo interactuar con su hermana en profundidad.

Lo siguiente que pasó, fue a los pocos días cuando un 1 de Mayo ella llegó de una volada a compartir el locro familiar y con el último bocado se fue: “Me dijo que después me iba a llamar. A los 9 días ya me llamaron pero para decirme que la habían matado”, dice Elizabeth, con tristeza.

La familia de Daiana la recuerda como una joven entusiasta, hermosa, feliz de sus dos hijos y el tercero en camino, buena repostera y con un sueño en la mente, el de tener su propia pastelería: “Él no me va a dejar, me dijo que eso es una pérdida de tiempo, solo quiere que le venda las drogas”, le había confesado la joven a su familia.

Mientras la familia entera de Daiana aguarda este 1 de junio con muchas expectativas, Eli nos confiesa que sus dos sobrinos se encuentran en tratamiento psicológico, y que están al resguardo de otra hermana de la víctima: “La nena pasó por pericias en cámara Gesell, no sabemos bien si ella vio lo que pasó. Él que sí estuvo y que no conseguimos que pase por psicólogos para tratarlo es el nene, nos dicen que no se sabe expresar aún, pero el 17 de mayo pasado le agarró un ataque de llanto porque extraña a su mamá y no sabíamos cómo calmarlo”.

El hecho de que este caso haya sido trasladado a la esfera pública por Elizabeth Zelaya, no solamente mantiene viva la memoria de su Daiana Juárez, sino que reivindica la peligrosidad de perfiles como el del “el Gordo Braian”: “Me hicieron entrevistas de todo el mundo. Hasta de una radio de Estados Unidos me llamaron, todos tienen que saber lo que pasó Daiana. Me enviaron un video de él festejando Navidad el 24 de diciembre con un trago en un ananá, sin culpa, tranquilo. Es un persona peligrosa para la sociedad, vendió drogas a muchísimos niños y jovenes, arruinó muchas vidas, es sumamente violento, y no tan solo mató a Daiana y a su propio bebé en vientre, sino que arruinó la inocencia a su propio hijo al culparlo. Hasta el día de hoy sigue tranquilo y no confiesa su culpabilidad. Ahora, los daños que él ocasionó no se los saca nadie a mi sobrino”.

Mañana 1 de junio, desde muy temprano la familia de la víctima estará en tribunales, mientras que agrupaciones y amigos de Daiana estarán desde las 9 de la mañana manifestándose en la intersección de calles  Laprida y España: “Seguramente el juicio dure una semana entera hasta tener el veredicto. Queremos la prisión perpetua”.