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El Gran Hincha Decano: El Pituco, de 25 de Mayo y Chile para el mundo

ANIVERSARIO DECANO

Lo has visto, lo conocés: traje a bastones Celestes y Blancos inmaculado, galera y paraguas a tono, zapatos de punta blancos, impecables. Nació en Ciudadela pero se enamoró de 25 de Mayo y Chile. Donde juegue El Deca, ahí estará: sólo en Formosa o en Quito haciendo historia. Con ustedes, Juan Carlos Santillán. El Pituco.

El Pituco en 25 de Mayo y Chile. Foto: Captura de video.





Lo has visto, lo conocés: traje a bastones Celestes y Blancos inmaculado, galera y paraguas a tono, zapatos de punta blancos, impecables. Nació en Ciudadela pero se enamoró de 25 de Mayo y Chile. Donde juegue El Deca, ahí estará: sólo en Formosa o en Quito haciendo historia. Con ustedes, Juan Carlos Santillán. El Pituco.

"Nacido y criado en la Ciudadela, pero mis colores son el Celeste y Blanco". Juan Carlos Santillán nació y creció en el lugar equivocado. O acaso nació justo donde debía nacer para convertirse en quién es. En la zona del Abasto comenzó a darle forma al negocio familiar que hoy comparte con sus hijos y nietos, pero ya desde aquellos días en que no se perdía los bailes en el Solar de los Deportes sentía que no pertenecía. El corazón le latía hacia el Norte de la Capital. "Atlético era un equipo más fino, más pintudo, de ojitos verdes, siempre se lo ha caracterizado por eso", rememora entre risas, y quizás sea ese recuerdo lo que explica al famoso Pituco Decano que, con su alegre disfraz, traje a bastones Celestes y Blancos inmaculado, su galera, su paraguas a tono, los zapatos de punta blancos y el corazón bien Decano, recorrió el país y Sudamérica alentando al Gigante del Norte.

Melón, sandía, zanahorias, cebollas, coreanitos, zapallos brasileros son las especialidades que ofrece Productos Santillán, en los puestos donde brilla más que las frutas y verduras el escudo del Viejo y Glorioso Decano. "Yo soy muy conocido acá en el Mercado porque hace mucho tiempo yo explotaba todo cuando ganaba Atlético, con tortas de bombas de estruendo a las cuatro y media de la mañana, eran reventones. Lo prohibieron por las quejas de los vecinos, después le metí juegos de luces", se presenta, por si acaso hay alguien en Tucumán que no conoce al Pituco.

"En el Mercofrut, el 50% son de Atlético y la otra mitad de San Martín, no como en el Mercado de Abasto. A pesar de que soy nacido y criado en Ciudadela, mis colores son Celeste y Blanco y el odio más grande que yo tengo era a San Martín, Tucumán Central y a Central Norte. Me hice socio de chiquito de Atlético, soy socio vitalicio, tengo 14 nietos, 6 hijos y todos somos socios de Atlético, todos estamos en el sector 1, el 3 y 5. Mis hijos todos tienen puestos en el Mercado, un hermano también, un nieto también. Yo no soy hincha del éxito, del Atlético de las Copas Libertadores, yo soy hincha de Atlético del Argentino A: viajaba a Formosa, sólo en el auto, he llevado periodistas de todas las radios, yo iba en camioneta a San Juan, a Mendoza, Rosario, San Juan, Paraná, Santa Fe, Córdoba", enumera, para dar cuenta de cómo nació su pasión por los colores que lleva en la sangre.

Pasaron los años, el Decano dejó atrás aquel Argentino A, la B Nacional, bajó y volvió más grande que nunca, listo para convertirse en El Deca de América: "Tengo todos los viajes, no he faltado a ninguno: Uruguay, Paraguay, Medellín, Bogotá, La Paz, Quito, todo. Compartí vuelos chárter con el plantel. Pensar que en uno de mis viajes a Formosa para jugar contra Sportivo Patria el único hincha en la tribuna era yo", repasa y compara aquellos años con este presente glorioso: "El Club fue creciendo, la Comisión Directiva tiene mucha gente muy buena y Mario Leito ha sido un presidente exitoso. Lo que se hizo en el Complejo Salmoiraghi, en el estadio con las plateas, las cabinas, el césped, el complejo de San Andrés... Atlético debe ser uno de los pocos equipos que están al día, con un semillero que es un ejemplo para todo el país. Hoy cualquier papá quiere que su hijo juegue en Atlético, y jugar en Atlético es un honor".

La vida del Pituco Santillán está marcada a fuego por Atlético Tucumán. "Mi papá muere el 14 de junio del 2009, lo tuvimos que enterrar el 15. Ese día Atlético jugaba la final. Lo enterré temprano para poder ir a la cancha, con la conciencia tranquila, sabiendo que he cumplido con el deber de hijo. Él murió a los 89 años. Cumplí con mi misión, seguí con mis cosas, con Atlético". Esa tarde El Decano le ganó 3 a 1 a Olimpo en el Monumental para coronarse campeón de la B Nacional y conseguir el ansiado boleto a Primera. Ese equipo era comandado por Héctor El Chulo Rivoira, y tenía por capitán a Juan Manuel El Vasco Azconzábal. Ambos, como tantos otros, pasaron por la mesa de Juan Carlos.

"Tuve el honor de estar con todos los técnicos, he compartido fiestas con los jugadores y dirigentes. Chiche Sosa, el Negro Ricardo Rodríguez, El Chulo iba a mi casa todos miércoles por cábala, El Ruso Zielinski con Miguel Abbondándolo, el Vasco Azconzábal. Esa cábala ha andado muy bien. Conozco todos los sinsabores, cuando no había plata ni un predio para el plantel de Primera, cuando se les acababa el gas a los jugadores. En mi quincho tengo camisetas firmadas por Lucchetti, Barbona, Lamas, El Pulga Rodríguez, Pichi Mercier, Aliendro. Tengo una relación muy íntima con El Bebe Acosta, El Pulga y El Laucha, cabecillas que marcaban el vestuario. Los conozco a todos: 10 años me encargué de llevarles frutas a las inferiores al albergue, les di de comer sin cobrarles nada, como también llevaba manzanas, bananas, kiwis, naranjas a la Primera. tengo mil historias, conozco todas, desde viajar en chárter hasta compartir un sánguches de mortadela con todos", se jacta, pecho erguido, cabeza levantada, salida limpia, fútbol elegante, bien Decano y de corazón sin igual.

El nacimiento de El Pituco fue casi un desafío personal, al que no podía decir que no: "Hace 10 años, Kike Salvatierra me decía si quería representar al Pituco. Yo para ser diferente me puse un disfraz de Atlético, con galera y paraguas para hacerlo más pintoresco, con zapatos blancos puntudos. Llamó la atención y empezaron: nota de acá, nota de allá. '¿Juan Carlos, te animás?', me dijo Kike. No tengo ningún problema. Hoy debo tener 10 mil fotos con todas las criaturas. Siempre tuve el respaldo de todos", afirma hoy emocionado, ya en la previa de los festejos por el aniversario Decano, donde El Pituco no puede faltar.

Juan Carlos, como tantos Decanos tiene la ilusión de volver a dar esa vuelta tan gloriosa, y lo siente más cerca que nunca: "No tengo dudas que está cerca. Conozco la historia de Atlético desde el minuto 1. Me acuerdo cuando venían e embargarnos las boleterías, hoy estamos muy bien. A José Jorge Alperovich le debemos todo. Tengo muy buena relación con la barra, con los dirigentes, los jugadores. He ido tantas veces al Monumental que no me acuerdo la primera; he visto jugar a Julio Ricardo Villa, Lito Espeche, el Negro Aguero, hacían magia, malabarismos en una baldosa. Al gran maestro Hugo Ginel, Roberto Ponce, a Morales, a Solórzano, al Mocho Iñigo, a Julito Barreto, al Kila Castro. Imaginate. Cuando nos encontramos hacemos un asadito, compartimos. Todos los partidos, siempre estuve presente, soy una persona especial para Atlético y eso es un orgullo para mí", se emociona al mirar para atrás y proyectar el futuro.

"Yo recibo todo el amor del mundo y eso me hace muy feliz. Yo cuando entro a la cancha y flameo esa bandera hacia La Inimitable cuando sale el equipo, arengo a la gente, recibo saludos de la gente, es tremendo. En Mendoza, en la final de Copa Argentina, demoré media hora en llegar al estadio, todos querían foto con El Pituco, igual en Buenos Aires. El hincha Decano es muy fanático: en Quito estábamos a, no sé, cinco mil o seis mil kilómetros con las tribunas llenas; ir a Porto Alegre costaba tres mil dólares, estamos hablando de 540 mil pesos, en todos lados. No tengo palabras para esa gente que ha dejado de comer para darse el gusto de estar allá con Atlético", describe El Pituco ese cariño que le hace sentir adonde esté presente El Pueblo Decano.

El Gigante del Norte cumple 119 años y El Pituco lo sabe: "A Dios gracias hoy Atlético Tucumán es uno de los equipos más consolidados del fútbol argentino. Hemos pasado momentos malos, muy malos, excelentes como ahora. Tenemos un gran futuro por delante: no creo que pasen dos años más para que Atlético salga campeón. Tiene todo, semillero, jugadores y va a hacer historia. Es un equipo muy querido en toda Sudamérica y se mueve el estadio con toda esa gente. Cuando pase esta maldita pandemia, que ya falta poco, volverá ese aliento que ha ganado partidos. A los hinchas, que se hagan socios, los socios somos dueños del Club, Atlético Tucumán es de los socios y los socios hacen grande a Atlético Tucumán", se despide El Pituco, que se calza el traje, los zapatos lustrados, se acomoda la galera, abre su paraguas y enfila para 25 de Mayo y Chile o donde esté El Viejo y Glorioso Decano de corazón sin igual.