"Después de tanto sacrificio, no pudo recibir su título": Miguel, el enfermero que falta en Tucumán
MALDITA INSEGURIDAD
El joven de 38 años murió a causa de un fuerte golpe en la cabeza, presumiblemente durante un intento de robo en el acceso norte de la Capital. El recuerdo de sus compañeros de facultad, a quienes ayudó a recibirse y lo recuerdan con cariño.
MIguel Robles, asesinado en el acceso norte de la Capital. (Foto: Cynthia Resola)
Son las siete de la mañana y un cuerpo yace inerte sobre el pavimento de la diagonal Lisandro de la Torre, en el acceso norte de San Miguel de Tucumán. Tiene un golpe en la cabeza y un hierro a varios metros acusa ser parte clave de un nuevo asesinato en Tucumán. Se trata de Miguel Robles, enfermero de 38 años que, de comprobarse la causal de su muerte, será la séptima víctima de inseguridad en lo que va del año –asesinados en ocasión de robo- y la víctima n° 22 de homicidio.

El lugar del homicidio.-
Robles, que vivía en barrio 1° de Noviembre de Villa Mariano Moreno, tenía a cargo a su madre y a un hermano menor. Se había recibido de enfermero hace poco y aún esperaba por la llegada de su título universitario. Inició sus estudios en 2011 y debió interrumpirlos en más de una ocasión para llevar el pan a la mesa. Doce horas después de su asesinato, sus restos volvieron a casa para despedirse de sus seres queridos, en un cajón de madera que espera ser sepultado pasadas las 10 de este viernes.
Su moto, razón por la que los investigadores presumen habría ocurrido el intento de robo que significó el fin de su vida, la había adquirido recientemente para trasladarse con mayor rapidez a su trabajo, en un centro de diálisis de la Capital. Antes de eso, era conocido en el barrio por caminar religiosamente hasta la parada de colectivos vistiendo su chaqueta blanca y pantalón azul, sin importar la lluvia ni el calor. Un tipo responsable y por, sobre todo, solidario; así lo recuerdan quienes alguna vez compartieron con él.
Cynthia Resola, Daniela Lescano y Fernando Rodríguez fueron compañeros de Miguel en la Escuela de Enfermería. Lo recuerdan con cariño y lamentan profundamente su pérdida. Estudiaban juntos, desde 2011 eran parte del mismo grupo de estudios y, aunque terminaron la carrera en momentos distintos, permanecieron unidos. A pesar de tener que interrumpir más de una vez los estudios por razones de trabajo, Robles siempre estaba para sus compañeros y para compartir sus conocimientos.

“Estaba luchando para conseguir otro lugarcito, porque a la edad de él se complicaba un poco más. Desde que empezó a estudiar, él trabajaba, ayudaba a su madre y a sus hermanos. “Ha luchado mucho y es tristísimo que después de tanto sacrificio no haya podido recibir su título”, se lamenta Cynthia, su mejor amiga, quien le dedicó un sentido mensaje en las redes y asegura Miguel fue parte fundamental para lograr que se reciba.
“Él era un típico amigo preocupado por cómo estabas en los estudios, siempre ha tenido eso de ayudarte. Si él no ha podido, el seguía y te apoyaba. Si necesitabas repasar, él siempre estaba ahí, siempre ha compartido sus conocimientos, no era competitivo; tenía un corazón enorme y ganas de que el resto avance”, lo describe Cynthia.
Antes de convertirse en enfermero, Miguel trabajo en un negocio de barrio en donde ya habían trabajado su madre y algunos hermanos, además de desempeñarse como cadete. Trabajaba de lo que podía conseguir para ayudar en su hogar. “Todos hemos llegado unos antes y otros después, pero él siempre estaba ahí; hace muy poco se había comprado la moto, antes salía con su chaqueta blanca y pantalón azul para tomar el colectivo, no importaba el tiempo, siempre fue muy responsable”, recuerda su mejor amiga.
“Era una excelente persona, con mucha empatía por el paciente, por sus compañeros. Me quedo con muchos recuerdos de él, hasta el año pasado nos seguía mensajeando y lo último que supe es que se había comprado la moto”, recuerda Fernando, otro integrante del grupo de estudios de Miguel.
Daniela, por su parte, describe a Miguel como una persona sin días malos, que se hacía querer en todos lados. “Estaba tan feliz de poder darle una buena vida a su madre, tenía muchas ganas de progresar, muchas metas; todos los que lo conocíamos nos ha caído muy mal la noticia, me llevo los mejores recuerdos, un ser de luz aquí en la tierra”, lo recuerda, con la voz quebrada y evidente impotencia.
“Le han quitado la vida, lo más valioso que tenía. No era un enfermero más, era una gran persona y su vocación era todo para él”, concluye Cynthia, que este viernes despedirá a su mejor amigo para siempre.








