Proponen aplicar el "distanciamiento social intermitente" hasta 2022
TUCUMÁN EN CUARENTENA
Especialistas e investigadores de la Escuela Pública de Salud de Harvard analizan medidas de confinamiento y alternativas a largo plazo para evitar una "segunda ola" de contagios de Covid-19.
Tucumán en tiempos de pandemia. Foto: Gabriel Lemme para eltucumano.com
Un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard trabaja en un modelo teórico de "distanciamiento social intermitente" que, según plantean, podría aplicarse en el mundo incluso hasta 2022 con el objetivo de no permitir una "segunda ola" de contagios de Covid-19, y que incluso contempla levantar la cuarentena y volver hacia atrás si incrementan los casos, dependiendo hasta de la estación del año.
Stephen M. Kissler, Christine Tedijanto, Edward Goldstein, Yonatan H. Grad y Marc Lipsitch son los autores del estudio de Harvard que fue publicado en la revista especializada Science. "Es urgente poder entender el futuro de la transmisión del síndrome respiratorio agudo severo -coronavirus 2 (SARS-CoV-2)" indican, según reporta La Nación.
Teniendo en cuenta distintos factores (como estación del año, cierta inmunidad) y datos de Estados Unidos, los científicos analizan posibles escenarios de propagación del virus hasta 2025 y hacen varias estimaciones: "Proyectamos que los brotes recurrentes de SARS-CoV-2 durante el invierno probablemente ocurrirán después de la onda pandémica inicial más grave", señalan los académicos.
Para evitar que una segunda ola o resurgimiento del brote tenga un impacto dramático en los servicios hospitalarios -reflexionan- "el distanciamiento social prolongado o intermitente podría ser necesario" hasta 2022. El robustecimiento de los sistemas de atención médica así como también el desarrollo de terapias efectivas contra el virus, "mejorarían el éxito del distanciamiento intermitente y acelerarían la adquisición de la inmunidad colectiva".
Así mismo, los autores plantean la necesidad de realizar ""con urgencia estudios serológicos longitudinales para determinar el alcance y la duración de la inmunidad al SARS-CoV-2". "Incluso en el caso de una eliminación aparente, la vigilancia del SARS-CoV-2 debe mantenerse ya que un resurgimiento del contagio podría ser posible hasta 2024".
Sobre el distanciamiento social intermitente
"Cuando el distanciamiento social se relaje y al aumentar la transmisibilidad del virus en otoño, puede producirse un intenso brote invernal, que se superponga a la temporada de gripe y supere la capacidad de atención de los hospitales", explican los científicos de Harvard.
No obstante, el citado artículo de La Nación recalca que para el doctor Fernando Rodríguez, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), es importante tener en cuenta que el planteamiento de los investigadores de la Universidad de Harvard es un ejercicio de "modelización teórica, no hay evidencia directa".
"Lo que plantean es que la forma más práctica de controlar la epidemia, de hacerlo lo antes posible, con los menores costes para la sociedad y, sobre todo, protegiendo los sistemas sanitarios, es confinarnos durante un tiempo, abrir la mano para que aumenten las infecciones y eso permitiría que las personas fueran poco a poco desarrollando la inmunidad del rebaño y cuando los contagios fueran muy altos, volvernos a confinar y así sucesivamente", señala Rodríguez en diálogo con BBC Mundo.
De acuerdo con el académico, el argumento que los científicos utilizan es que ese método permitiría que la gente llevase una vida relativamente normal y que la actividad económica se reanudase, al tiempo que se generaría la inmunidad colectiva.
Quienes apoyan esa teoría sostienen que la inmunidad no se daría a través de una vacuna sino de tener la enfermedad: más gente se infecta, más gente se recupera y se vuelve inmune. Eso ayudaría a crear una resistencia y los brotes irían disminuyendo.

Distanciamiento Social. Ilustración: La Nación
"Los investigadores de Harvard lo que argumentan es que de esa forma tendríamos muy poco contagios pero tendríamos que estar así por mucho tiempo porque la gente al no infectarse, no se inmunizaría", indica el docente de la UAM, que sostiene que "Poco a poco nos iríamos contagiando y con 60%, 70% de la población infectada, recobraríamos rápidamente la normalidad".
Uno de los aspectos que contempla la estrategia del distanciamiento social intermitente es que "en el momento en que estuviésemos acercándonos a la saturación de los hospitales, nos volvamos a confinar para evitar llegar a ese punto". Ese escenario tiene problemas de factibilidad política, reflexiona Rodríguez.
"Es jugar un poquito con fuego porque en la medida en que el nivel de contagios se eleva, si no actuamos rápidamente confinando a la gente o si el sistema de vigilancia epidemiológica no funciona bien, podemos llegar tarde y provocar que los centros de salud se saturen".
De hecho, en su análisis, los autores hacen hincapié en que en ese escenario se debe aumentar la capacidad del sistema sanitario, especialmente de cuidados intensivos, para que haya un control eficaz de la situación.
Rodríguez así como otros expertos insisten en que el estudio de Harvard es un modelo teórico, basado en simulaciones matemáticas, y que ponerlo en práctica puede llegar a ser muy complicado. Aunque se elogia no sólo su excelencia, sino como una herramienta para las autoridades.
Lo que vendrá
La doctora Rebeca Cordero, profesora de Sociología de la Universidad Europea, "no se supone que se pueda llegar a producir un salto definitivo del confinamiento al modelo de vida que teníamos anteriormente", y alerta que "parte del equilibrio que tienen muchas personas que están encerradas reposa en sus expectativas de que eventualmente volverán a salir y "tendrán una vida plena como antes".
"Pero cuando nos dejen salir (inicialmente a los grupos sin riesgos), vamos a encontrarnos con una sociedad con gran distanciamiento social ", regida por la higiene sanitaria. "En España se usa el término de 'desescalada', de ir poco a poco . Así se está haciendo en países de Europa y, en su momento, se implementó en China". La experta explica que se trata de ir abriendo la sociedad poco a poco a un hábitat social diferente al que teníamos.
"El distanciamiento social como una política que consiste fundamentalmente en que los individuos mantengan las distancias en público y dentro de los espacios de relación social, se va a tener que llevar a cabo una vez que se produzca la 'desescalada'", señala Cordero. Además, analiza que en el verano español se podría desactivar un poco la cuarentena, pero quizás en otoño deban volver a la fase de confinamiento de acuerdo al avance de los casos.








