"Me lloro todo, amor": Ale y Vivi, los mensajes a la distancia de una pareja inseparable
HISTORIAS DE ACÁ
Él tiene 43 y ella tiene 38. Se mudaron hace poco a Río Negro, pero él volvió por su abuela a Concepción y ahí los separó la cuarentena. Hace 50 días que no están juntos. Con ustedes, la historia de un amor como no hay otro igual.
Viviana y Alejandro, el amor en tiempos de cuarentena.
“Ya no estás más a mi lado corazón / En el alma sólo tengo soledad / Y si ya no puedo verte / Por qué Dios me hizo quererte / Para hacerme sufrir más”
Hacía calor esa tarde del sábado 29 de febrero cuando Alejandro se despidió de Viviana. Con un bolso de mano colgado del hombro y los pies ya adentro del colectivo de la empresa El Tucumanito, Alejandro le dio el último beso a Viviana, quien lloraba a mares porque el amor de su vida debía dejar General Roca, Río Negro, por unos días para volver a Concepción, Tucumán, a ver a su querida abuela por unos problemitas de salud.
Ya con el colectivo en marcha, Alejandro apoyó la palma abierta de su mano contra la ventanilla, moduló con la boca grande un “Te amo, no llorés, es una semana nada más, no llorés” y siguió con la mirada perdida por las rutas australes con un sentimiento mutuo que Viviana le cuenta este sábado a el tucumano: “Apenas se fue, nos agarró una angustia. Sentíamos que no iba a ser una semana nada más. Él había aguantado el llanto, pero se fue llorando. Sentíamos algo raro, pero nunca imaginamos que íbamos a estar tanto tiempo separados”.
Una muestra de lo que cuenta Viviana es el primer mensaje ya en cuarentena que ella le envió a Alejandro: “Por algo sentí mucha angustia cuando te ibas, me lloré y me lloro todo, amor”. Son palabras que llegan a lo más profundo del corazón de Alejandro, quien le promete: “Ya estaremos juntos para siempre”. Y es la certeza que Viviana encuentra cada día cuando se despierta para ir a la empresa privada donde consiguió trabajo: “Nos fuimos de Tucumán en enero porque no teníamos trabajo. Yo ya había vivido aquí en Río Negro, empecé en la empresa y Ale también como chofer en una unidad de traslado de pacientes. La dueña le dio permiso: se iba una semana y no pudo volver. Habíamos dejado a todos nuestros seres queridos para empezar de cero y nos viene a pasar esto”.
“Siempre fuiste la razón de mi existir / Adorarte para mí fue religión / En tus besos yo encontraba / El calor que me brindaba / El amor y la pasión”.
La historia de amor de Alejandro y Viviana es la de un amor de verano que empezó una noche del 98 en Remolino, la meca bailable de Concepción. Daniel Agostini cantaba “Cómo te atreves a golpear a mi puerta”, Viviana completaba el coro con sus amigas cuando apareció él y las voces se callaron, abriéndose paso entre los bailarines, sosteniendo la mirada en sus ojos y otra vez ofreciéndole la palma de la mano para invitarla a bailar: “Alejandro me sacó a bailar y como teníamos una amiga en común, se quedó toda la noche con nosotras. Así empezó todo”, recordaba Viviana en julio del año pasado cuando también hablaba con el tucumano.
La razón de aquella nota había sido una entrevista televisiva realizada por el Canal 5 de Concepción: después de 20 años sin verse tras aquel amor de verano, Alejandro se había reencontrado con Viviana bajo la luna de la Perla del Sur, pareció que nunca el tiempo había pasado y le juraba no separarse nunca jamás. Para ello, había creado una bicicleta especial con un solo manubrio, dos asientos pegados uno al lado del otro y un piñón de donde salían dos pedales para el lado de ella y dos pedales más para el lado de él: “Así podemos andar en bicicleta abrazaditos”, le contaba a las cámaras Alejandro, mientras Viviana se ruborizaba de la emoción.
Hacía calor esa tarde del sábado 29 de febrero cuando Alejandro se despidió de Viviana. Con un bolso de mano colgado del hombro y los pies ya adentro del colectivo de la empresa El Tucumanito, Alejandro le dio el último beso a Viviana, quien lloraba a mares porque el amor de su vida debía dejar General Roca, Río Negro, por unos días para volver a Concepción, Tucumán, a ver a su querida abuela por unos problemitas de salud.
Ya con el colectivo en marcha, Alejandro apoyó la palma abierta de su mano contra la ventanilla, moduló con la boca grande un “Te amo, no llorés, es una semana nada más, no llorés” y siguió con la mirada perdida por las rutas australes con un sentimiento mutuo que Viviana le cuenta este sábado a el tucumano: “Apenas se fue, nos agarró una angustia. Sentíamos que no iba a ser una semana nada más. Él había aguantado el llanto, pero se fue llorando. Sentíamos algo raro, pero nunca imaginamos que íbamos a estar tanto tiempo separados”.
Una muestra de lo que cuenta Viviana es el primer mensaje ya en cuarentena que ella le envió a Alejandro: “Por algo sentí mucha angustia cuando te ibas, me lloré y me lloro todo, amor”. Son palabras que llegan a lo más profundo del corazón de Alejandro, quien le promete: “Ya estaremos juntos para siempre”. Y es la certeza que Viviana encuentra cada día cuando se despierta para ir a la empresa privada donde consiguió trabajo: “Nos fuimos de Tucumán en enero porque no teníamos trabajo. Yo ya había vivido aquí en Río Negro, empecé en la empresa y Ale también como chofer en una unidad de traslado de pacientes. La dueña le dio permiso: se iba una semana y no pudo volver. Habíamos dejado a todos nuestros seres queridos para empezar de cero y nos viene a pasar esto”.
“Siempre fuiste la razón de mi existir / Adorarte para mí fue religión / En tus besos yo encontraba / El calor que me brindaba / El amor y la pasión”.
La razón de aquella nota había sido una entrevista televisiva realizada por el Canal 5 de Concepción: después de 20 años sin verse tras aquel amor de verano, Alejandro se había reencontrado con Viviana bajo la luna de la Perla del Sur, pareció que nunca el tiempo había pasado y le juraba no separarse nunca jamás. Para ello, había creado una bicicleta especial con un solo manubrio, dos asientos pegados uno al lado del otro y un piñón de donde salían dos pedales para el lado de ella y dos pedales más para el lado de él: “Así podemos andar en bicicleta abrazaditos”, le contaba a las cámaras Alejandro, mientras Viviana se ruborizaba de la emoción.
Después de esa nota, la crisis económica del año pasado los obligó a armar los bolsos, cargar la bici y viajar juntos a probar suerte en un colectivo barato de los que trasladan a los trabajadores golondrinas: “Trajimos la bici a Río Negro. No podíamos dejarla en Tucumán. Siempre nos costó mucho estar juntos: mi familia al principio no lo aceptaba mucho a él. Y nos vinimos al sur para progresar. Apenas nos acomodamos aquí en General Roca, empezamos a ir para todos lados en la bici. Fuimos a la Fiesta de la Manzana, íbamos a hacer las compras, todo en bici. A diferencia de Tucumán, la gente aquí es más reservada: nos sacaba fotos disimuladamente, pensaron que nos podía molestar, hasta que se acercaron a preguntarnos sobre la bici y les contamos la historia”.
De hecho, uno de los motivos del viaje relámpago de Alejandro a Tucumán era volver a Río Negro con el soldador y un bolso de herramientas para construir bicicletas iguales a la suya para otras parejas enamoradas de la idea. Son esas calles ahora por donde no circulan bicicletas y las personas las caminan lo justo y necesario: la provincia del sur superó la barrera de 100 casos confirmados este fin de semana. Para lo que no hay barrera ni distancias es para la única forma que Ale y Vivi tienen de de mantenerse cerca: mensajes, videollamadas, todo gracias al alcance invaluable de la tecnología en momentos así. Así es como lo siente Viviana: “Estoy completamente sola y es muy triste estar así”. Y es en la respuesta de Alejandro donde vuelve la esperanza: “Lo sé, amor. Nos tocó estar así. Tampoco es lindo pero esto es para reafirmar y ser más fuertes aún”.
“Es la historia de un amor / Como no hay otro igual / Que me hizo comprender / Todo el bien, todo el mal / Que le dio luz a mi vida / Apagándola después / Ay qué vida tan oscura / Sin tu amor no viviré”
Cincuenta días y cincuenta noches ya han pasado desde la última vez que Alejandro y Viviana se despidieron en la Terminal de Ómnibus de Río Negro. Lo único que quieren es volver a estar juntos. Alejandro no tiene todavía el cambio con domicilio en General Roca. Ella sí y no sabe qué hacer: “Hasta pensó en hacer dedo, pero era una locura. Averiguamos cuánto costaría desde Tucumán hasta Río Negro tomar un taxi: le cobran 105 mil pesos. O con más pasajeros varados por las vacaciones en Salta y Tucumán está la opción de la Traffic: cuesta 250 mil pesos. Es imposible. Sabemos que están comenzando a llevar a personas en esta situación a sus casas. Él vive aquí conmigo. Ojalá alguien nos pudiera ayudar”, ruega Viviana.
“Le buscamos el lado positivo a la distancia: a veces me bajoneo mucho, me siento más sola, él también porque está en la casa de los padres, pero nos recuperamos y seguimos adelante. Me entretengo y voy a trabajar, mantengo las amistades de la primera vez que viví aquí, pero tampoco podemos vernos. Lo más importante para todas las parejas que estén distanciadas por la cuarentena es no dejar de decirse cuánto se quieren, reforzar el vínculo", aconseja Viviana, a la espera de esta nota para compartirla con Alejandro.
"En los momentos mayores de crisis, no hay que guardarse nada. Así nos damos fuerzas los dos. Sé que si vuelve pronto va a seguir con la cuarentena. Lo iré a buscar a la Terminal, me aguantaré las ganas de abrazarlo hasta que se dé una ducha y de a poco volveremos a la normalidad. La bici está aquí, en el garage, cubierta, bien resguardada. Hoy hicieron 30°. Estuvo hermoso. Pero nada es igual sin él”, concluye Viviana, a 1674 kilómetros de distancia de Alejandro, los protagonistas de la historia de un amor inseparable. De la historia de un amor como no hay otro igual.
De hecho, uno de los motivos del viaje relámpago de Alejandro a Tucumán era volver a Río Negro con el soldador y un bolso de herramientas para construir bicicletas iguales a la suya para otras parejas enamoradas de la idea. Son esas calles ahora por donde no circulan bicicletas y las personas las caminan lo justo y necesario: la provincia del sur superó la barrera de 100 casos confirmados este fin de semana. Para lo que no hay barrera ni distancias es para la única forma que Ale y Vivi tienen de de mantenerse cerca: mensajes, videollamadas, todo gracias al alcance invaluable de la tecnología en momentos así. Así es como lo siente Viviana: “Estoy completamente sola y es muy triste estar así”. Y es en la respuesta de Alejandro donde vuelve la esperanza: “Lo sé, amor. Nos tocó estar así. Tampoco es lindo pero esto es para reafirmar y ser más fuertes aún”.
“Es la historia de un amor / Como no hay otro igual / Que me hizo comprender / Todo el bien, todo el mal / Que le dio luz a mi vida / Apagándola después / Ay qué vida tan oscura / Sin tu amor no viviré”
Cincuenta días y cincuenta noches ya han pasado desde la última vez que Alejandro y Viviana se despidieron en la Terminal de Ómnibus de Río Negro. Lo único que quieren es volver a estar juntos. Alejandro no tiene todavía el cambio con domicilio en General Roca. Ella sí y no sabe qué hacer: “Hasta pensó en hacer dedo, pero era una locura. Averiguamos cuánto costaría desde Tucumán hasta Río Negro tomar un taxi: le cobran 105 mil pesos. O con más pasajeros varados por las vacaciones en Salta y Tucumán está la opción de la Traffic: cuesta 250 mil pesos. Es imposible. Sabemos que están comenzando a llevar a personas en esta situación a sus casas. Él vive aquí conmigo. Ojalá alguien nos pudiera ayudar”, ruega Viviana.
“Le buscamos el lado positivo a la distancia: a veces me bajoneo mucho, me siento más sola, él también porque está en la casa de los padres, pero nos recuperamos y seguimos adelante. Me entretengo y voy a trabajar, mantengo las amistades de la primera vez que viví aquí, pero tampoco podemos vernos. Lo más importante para todas las parejas que estén distanciadas por la cuarentena es no dejar de decirse cuánto se quieren, reforzar el vínculo", aconseja Viviana, a la espera de esta nota para compartirla con Alejandro.
"En los momentos mayores de crisis, no hay que guardarse nada. Así nos damos fuerzas los dos. Sé que si vuelve pronto va a seguir con la cuarentena. Lo iré a buscar a la Terminal, me aguantaré las ganas de abrazarlo hasta que se dé una ducha y de a poco volveremos a la normalidad. La bici está aquí, en el garage, cubierta, bien resguardada. Hoy hicieron 30°. Estuvo hermoso. Pero nada es igual sin él”, concluye Viviana, a 1674 kilómetros de distancia de Alejandro, los protagonistas de la historia de un amor inseparable. De la historia de un amor como no hay otro igual.

Para contactarse con Viviana y ayudar a que vuelvan a estar juntos lo más pronto posible con Alejandro pueden llamar al: (0298) 15438-6032. ¡Viva el amor!










