En la cancha, en la tribuna y en la vida: el amor es celeste y blanco
HISTORIAS DE ACÁ
Yanina y Marcos son los capitanes de los equipos de hockey de Atlético y, desde hace casi un año, también son novios.
JUNTOS. Yanina y Marcos defienden la camiseta de Atlético en todos lados.
- “¿Qué te sacaron tarjeta que estás sentado ahí?”, preguntó ella.
- “No, solamente tenía ganas de estar acá”, contestó él, mientras movía su silla para acercarse un poco más.
Esa fue la primera vez que Marcos Pacheco le robó una sonrisa a Yanina Risso Patrón, en el complejo José Salmoiraghi, del Club Atlético Tucumán.
Era una calurosa mañana de enero de 2019. Ella era organizadora y coordinadora de un torneo relámpago, informal y mixto con el que las Decanas buscaban juntar dinero para viajar al campeonato Regional, y él, un jugador libre que había ido a divertirse con amigos haciendo lo que más le gusta: jugar al hockey.
Ella estaba sentada en la mesa control, y él ocupó el lugar en el que van los jugadores que son sancionados por los árbitros, pero solamente porque estaba flechado. “Yo la vi y me gustó. Quise acercarme para buscarle charla, así que se me ocurrió empezar por ahí”, recuerda ahora, a poco de cumplir un año de aquel día.
Ahí conversaron por primera vez, y él le contó la gran novedad que se iba a cambiar de club, que había decidido dejar Cardenales para pasar a las filas de Atlético. Pero ella, pese a ser fanática del Deca desde la cuna, no le dio mucha cabida. “Ah, mirá”, le dijo. Lejos de darse por vencido, Marcos redobló la apuesta. “Sí, así que este año vas a tener que venir a verme todos los partidos”, desafió, y obtuvo como respuesta una carcajada que fue una puñalada al corazón.
Pero aquellas palabras de Marcos cobraron sentido cuando lo que comenzó como un intento fallido de conquista comenzó a tomar otro rumbo, hasta convertirse en noviazgo con todas las letras. La cosa siguió por Instagram, con algunos mensajes aislados, y cobró más fuerza a las pocas semanas, cuando él se tiró al piso para sacarle una foto a ella en plena acción de un partido y la subió a sus redes con la leyenda “Aprendiendo”.
Ahora sí, tal como anticipó Marcos, van a verse jugar en todos los partidos, y comparten algo mucho más grande que esa ya inmensa e incontenible pasión por el hockey. Él, goleador de raza, la busca en la tribuna y le tira besos cada vez que festeja un tanto. Ella sabe del ritual y ya está acostumbrada, pero todavía se sonroja.
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EN EL AIRE. Marcos se destaca por su habilidad para manejar la bocha. Foto: Augusto Maldonado.
Marcos Pacheco tiene 24 años y es capitán del primer equipo de hockey de caballeros del Club Atlético Tucumán. Puede jugar en cualquier parte del campo, aunque asegura que se siente más cómodo cuando lo hace como enganche.
Juega también en la selección de Tucumán y este año comenzó a estudiar el profesorado de Educación Física, después de haber llegado a tercer año de Comunicación.
También es árbitro y, años atrás, tuvo una fuerte discusión con una jugadora de mami hockey. “Usted está equivocado Pacheco, está cobrando mal papá, no es así la cosa”, le dijo con mucho enojo aquella mujer. Era la madre de Yanina. “Mi suegra es lo más, ahora nos acordamos de eso y nos 'cagamos' de risa”, cuenta.
CONSTANCIA. Yanina encara con la bocha bajo control.
Yanina Risso Patrón tiene 27 años y juega en la defensa del primer equipo de hockey de damas del Deca, donde también es capitana.
Es fanática de Atlético desde que nació y está a punto de recibirse de abogada, aunque no tiene problema en admitir que esa no es su prioridad. “Mi mayor anhelo es lograr el ascenso con Atlético. Este año me retrasé con la tesis y con la carrera, pero porque para mí primero está el club, y después todo lo demás”, aclara.
El objetivo se le escapó por poco al equipo, Atlético terminó en el quinto puesto de una tabla que entregaba premio a los primeros cuatro. Por eso, las chicas se juraron revancha. "No se nos puede escapar esta vez, tenemos un muy buen equipo", confía Yanina, mientras mira al cielo y se ilusiona un 2020 con títulos para festejar, en la cancha, y también en el aula.
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- “No, solamente tenía ganas de estar acá”, contestó él, mientras movía su silla para acercarse un poco más.
Esa fue la primera vez que Marcos Pacheco le robó una sonrisa a Yanina Risso Patrón, en el complejo José Salmoiraghi, del Club Atlético Tucumán.
Era una calurosa mañana de enero de 2019. Ella era organizadora y coordinadora de un torneo relámpago, informal y mixto con el que las Decanas buscaban juntar dinero para viajar al campeonato Regional, y él, un jugador libre que había ido a divertirse con amigos haciendo lo que más le gusta: jugar al hockey.
Ella estaba sentada en la mesa control, y él ocupó el lugar en el que van los jugadores que son sancionados por los árbitros, pero solamente porque estaba flechado. “Yo la vi y me gustó. Quise acercarme para buscarle charla, así que se me ocurrió empezar por ahí”, recuerda ahora, a poco de cumplir un año de aquel día.
Ahí conversaron por primera vez, y él le contó la gran novedad que se iba a cambiar de club, que había decidido dejar Cardenales para pasar a las filas de Atlético. Pero ella, pese a ser fanática del Deca desde la cuna, no le dio mucha cabida. “Ah, mirá”, le dijo. Lejos de darse por vencido, Marcos redobló la apuesta. “Sí, así que este año vas a tener que venir a verme todos los partidos”, desafió, y obtuvo como respuesta una carcajada que fue una puñalada al corazón.
Pero aquellas palabras de Marcos cobraron sentido cuando lo que comenzó como un intento fallido de conquista comenzó a tomar otro rumbo, hasta convertirse en noviazgo con todas las letras. La cosa siguió por Instagram, con algunos mensajes aislados, y cobró más fuerza a las pocas semanas, cuando él se tiró al piso para sacarle una foto a ella en plena acción de un partido y la subió a sus redes con la leyenda “Aprendiendo”.
Ahora sí, tal como anticipó Marcos, van a verse jugar en todos los partidos, y comparten algo mucho más grande que esa ya inmensa e incontenible pasión por el hockey. Él, goleador de raza, la busca en la tribuna y le tira besos cada vez que festeja un tanto. Ella sabe del ritual y ya está acostumbrada, pero todavía se sonroja.
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EN EL AIRE. Marcos se destaca por su habilidad para manejar la bocha. Foto: Augusto Maldonado.Marcos Pacheco tiene 24 años y es capitán del primer equipo de hockey de caballeros del Club Atlético Tucumán. Puede jugar en cualquier parte del campo, aunque asegura que se siente más cómodo cuando lo hace como enganche.
Juega también en la selección de Tucumán y este año comenzó a estudiar el profesorado de Educación Física, después de haber llegado a tercer año de Comunicación.
También es árbitro y, años atrás, tuvo una fuerte discusión con una jugadora de mami hockey. “Usted está equivocado Pacheco, está cobrando mal papá, no es así la cosa”, le dijo con mucho enojo aquella mujer. Era la madre de Yanina. “Mi suegra es lo más, ahora nos acordamos de eso y nos 'cagamos' de risa”, cuenta.
CONSTANCIA. Yanina encara con la bocha bajo control.Yanina Risso Patrón tiene 27 años y juega en la defensa del primer equipo de hockey de damas del Deca, donde también es capitana.
Es fanática de Atlético desde que nació y está a punto de recibirse de abogada, aunque no tiene problema en admitir que esa no es su prioridad. “Mi mayor anhelo es lograr el ascenso con Atlético. Este año me retrasé con la tesis y con la carrera, pero porque para mí primero está el club, y después todo lo demás”, aclara.
El objetivo se le escapó por poco al equipo, Atlético terminó en el quinto puesto de una tabla que entregaba premio a los primeros cuatro. Por eso, las chicas se juraron revancha. "No se nos puede escapar esta vez, tenemos un muy buen equipo", confía Yanina, mientras mira al cielo y se ilusiona un 2020 con títulos para festejar, en la cancha, y también en el aula.
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