Nunca den por muerto al Atlético de Zielinski
ANÁLISIS
El Decano jugaba mal y la pasaba de lo peor ante un intenso Talleres. Para colmo, sufrió dos innecesarias expulsiones. Pero apareció el corazón del equipo y el retorno goleador de Toledo.
Foto: TyC Sports.
El parate de dos semanas sin fútbol no le hizo para nada bien a Atlético Tucumán, que jugó un mal encuentro ante un Talleres rápido, toquetero, que nunca lo dejó sentirse cómodo en la cancha y que demostró que mantenerse en actividad le hizo mucho mejor.
Fueron pocos los minutos en los que Atlético pudo hacer pie en el campo de juego. Con un Rodrigo Aliendro de bajo rendimiento, Juan Mercier no pudo solo en la zona media y eso se sintió: Atlético no tuvo la pelota, David Barbona y Gervasio Núñez no pudieron generar fútbol y los de adelante se las arreglaron como pudieron.
Al no tener la pelota el equipo y tampoco poder acomodarse, hizo que la defensa lo sufriera horrores, se vio desbordada por todos lados y dejó huevos por los costados y por el medio, donde el local más lastimó con pases filtrados y generando peligro constantemente ante un Yonathan Cabral que poco pudo hacer y un Brunos Bianchi que pareció estar más preocupado por su futuro que por su partido.
No tan solo Bianchi dejó esa sensación, Ricardo Noir también, pero lo de Tito fue peor. Ambos vieron la tarjeta roja innecesariamente. El defensor luego de dos patadas improductivas en mitad de cancha, y el volante con una descalificadora entrada de atrás, también lejos del área decana, por eso fueron innecesarias.
Aun así y contra todas las adversidades, volvió aparecer el corazón del equipo de Ricardo Zielinski, ese que hace con nunca lo den por muerto ni aún estando en la lona y con la cuenta en nueve. Y el gran salvador fue Javier Toledo, el mejor del equipo y no tan solo por los dos goles, sino porque puso lo que había que poner en todo momento, tanto como para ir a buscar el empate o el descuento, o a la hora de pelearla arriba o, por qué no, a la hora de bajar a recuperar. El delantero jugó su mejor partido desde que volvió de la lesión y se cortó la sequía goleadora que tenía luego de 373 días, más de un año, algo importantísimo para un delantero.
La serie quedó abierta, porque Toledo apareció cuando tenía que aparecer y porque el equipo se despertó a tiempo. Quedarán siete días para trabajar la revancha y encararla pensando en que un triunfo lo puede dejar en la siguiente ronda.
Fueron pocos los minutos en los que Atlético pudo hacer pie en el campo de juego. Con un Rodrigo Aliendro de bajo rendimiento, Juan Mercier no pudo solo en la zona media y eso se sintió: Atlético no tuvo la pelota, David Barbona y Gervasio Núñez no pudieron generar fútbol y los de adelante se las arreglaron como pudieron.
Al no tener la pelota el equipo y tampoco poder acomodarse, hizo que la defensa lo sufriera horrores, se vio desbordada por todos lados y dejó huevos por los costados y por el medio, donde el local más lastimó con pases filtrados y generando peligro constantemente ante un Yonathan Cabral que poco pudo hacer y un Brunos Bianchi que pareció estar más preocupado por su futuro que por su partido.
No tan solo Bianchi dejó esa sensación, Ricardo Noir también, pero lo de Tito fue peor. Ambos vieron la tarjeta roja innecesariamente. El defensor luego de dos patadas improductivas en mitad de cancha, y el volante con una descalificadora entrada de atrás, también lejos del área decana, por eso fueron innecesarias.
Aun así y contra todas las adversidades, volvió aparecer el corazón del equipo de Ricardo Zielinski, ese que hace con nunca lo den por muerto ni aún estando en la lona y con la cuenta en nueve. Y el gran salvador fue Javier Toledo, el mejor del equipo y no tan solo por los dos goles, sino porque puso lo que había que poner en todo momento, tanto como para ir a buscar el empate o el descuento, o a la hora de pelearla arriba o, por qué no, a la hora de bajar a recuperar. El delantero jugó su mejor partido desde que volvió de la lesión y se cortó la sequía goleadora que tenía luego de 373 días, más de un año, algo importantísimo para un delantero.
La serie quedó abierta, porque Toledo apareció cuando tenía que aparecer y porque el equipo se despertó a tiempo. Quedarán siete días para trabajar la revancha y encararla pensando en que un triunfo lo puede dejar en la siguiente ronda.








