El Atlético de la gente ilusiona en todos los lados
ANÁLISIS
El Decano jugó un gran encuentro en San Juan, quedó momentáneamente en la cima de la Superliga y todo el país habla de él.
Foto: prensa Atlético Tucumán.
Ocurría en los años 60, 70 y hasta en los 80, que cuando un equipo argentino jugaba por una competencia internacional, todo el país (salvo el clásico rival) lo apoyaba en sus encuentros. Con el correr de los años, esas cosas se perdieron y cada uno tiró para su lado. Hasta que apareció Atlético Tucumán.
Primero fue la sorpresa en el Torneo de Primera División en el que clasificó a su primera Copa Libertadores. Con todo lo que pasó en la competencia internacional ante El Nacional de Ecuador y su llegada tarde al estadio, captó la atención de un país que comenzó a apoyarlo lentamente. Luego de un 2017 inolvidable, con final de Copa Argentina incluida, el trabajo de Ricardo Zielinski y sus muchachos pasaba a ser otro: confirmar lo logrado.
Luego de un primer semestre con algunas irregularidades, pero manteniendo con tranquilidad la categoría y pasando de ronda en la Libertadores, se convirtió en la Cenicienta de la competencia y recibió el reconocimiento de todos.
En la Superliga también se ganó el cariño en todos lados. Hace dos semanas, en Rosario, el Pulga se retiró con aplausos del estadio Marcelo Bielsa, y tras el triunfo ante Newell’s, los propios hinchas de la Lepra le pedían fotos y autógrafos. Hoy, en San Juan, PR7, Cristian Lucchetti y Rodrigo Aliendro también recibieron el reconocimiento de los hinchas de San Martín.
Todo eso y mucho más logró un Atlético que hoy jugó sólido en todas sus líneas. Con dos centrales que se las arreglaron bien para contener al gigante Alvarenga. Con dos laterales que estuvieron sólidos a la hora de marcar y cuando pasaron al ataque lastimaron. Con un Guillermo Acosta y un Rodrigo Aliendro que se comieron la cancha en todo momento, acompañados de un sacrificado Juan Mercier que supo cerrar a la perfección los espacios cuando hubo que hacerlo.
Tal vez hoy no fue el mejor partido de Leandro Díaz, pero aun así, el de Villa Amalia se las ingenió para arrastrar marcas cuando la situación ameritaba y para meterse entre los centrales y pelear la pelota cuando le tocó hacerlo. Ni que hablar del Pulga, que entendió que en los metros finales no estaba la clave y supo retroceder para generar juego desde el mediocampo, y así fue como llegó la apertura del marcador que le dio la libertad a Atlético de hacer el juego que más cómodo se sienta.
El Atlético de Zielinski es sólido, firme y está convencido de su juego. Por eso obtiene cada vez más resultados e ilusiona a los hinchas propios, y ahora también a los ajenos.
Primero fue la sorpresa en el Torneo de Primera División en el que clasificó a su primera Copa Libertadores. Con todo lo que pasó en la competencia internacional ante El Nacional de Ecuador y su llegada tarde al estadio, captó la atención de un país que comenzó a apoyarlo lentamente. Luego de un 2017 inolvidable, con final de Copa Argentina incluida, el trabajo de Ricardo Zielinski y sus muchachos pasaba a ser otro: confirmar lo logrado.
Luego de un primer semestre con algunas irregularidades, pero manteniendo con tranquilidad la categoría y pasando de ronda en la Libertadores, se convirtió en la Cenicienta de la competencia y recibió el reconocimiento de todos.
En la Superliga también se ganó el cariño en todos lados. Hace dos semanas, en Rosario, el Pulga se retiró con aplausos del estadio Marcelo Bielsa, y tras el triunfo ante Newell’s, los propios hinchas de la Lepra le pedían fotos y autógrafos. Hoy, en San Juan, PR7, Cristian Lucchetti y Rodrigo Aliendro también recibieron el reconocimiento de los hinchas de San Martín.
Todo eso y mucho más logró un Atlético que hoy jugó sólido en todas sus líneas. Con dos centrales que se las arreglaron bien para contener al gigante Alvarenga. Con dos laterales que estuvieron sólidos a la hora de marcar y cuando pasaron al ataque lastimaron. Con un Guillermo Acosta y un Rodrigo Aliendro que se comieron la cancha en todo momento, acompañados de un sacrificado Juan Mercier que supo cerrar a la perfección los espacios cuando hubo que hacerlo.
Tal vez hoy no fue el mejor partido de Leandro Díaz, pero aun así, el de Villa Amalia se las ingenió para arrastrar marcas cuando la situación ameritaba y para meterse entre los centrales y pelear la pelota cuando le tocó hacerlo. Ni que hablar del Pulga, que entendió que en los metros finales no estaba la clave y supo retroceder para generar juego desde el mediocampo, y así fue como llegó la apertura del marcador que le dio la libertad a Atlético de hacer el juego que más cómodo se sienta.
El Atlético de Zielinski es sólido, firme y está convencido de su juego. Por eso obtiene cada vez más resultados e ilusiona a los hinchas propios, y ahora también a los ajenos.








