Un fatídico error que cambió un plan que funcionaba perfecto
ANÁLISIS
Atlético fue más que el campeón de América y mereció más, pero pagó caro los errores propios y Gremio no perdonó.
Foto: Sitio oficial de Atlético Tucumán.
Desde el inicio del encuentro, se vio un Atlético con hambre de gloria, dispuesto a llevarse por delante a un Gremio que tardó en hacer pie en el campo de juego. En apenas cinco minutos, el Decano ya había contado con tres situaciones de gol, pero llegó la lesión de Ricardo Noir y la historia comenzó a cambiar poco a poco.
El equipo de Ricardo Zielinski se repuso rápido y continuó atacando a su rival, hasta que llegó el primer ataque claro de Gremio, y el campeón no perdonó. Fue de pelota parada, con un pelotazo desde atrás de la mitad de la cancha, allí Juan Mercier no pudo de cabeza, en primera instancia, y Mathías Abero perdió la marca sobre Alisson, y el brasilero no perdonó. En la primera, mejor dicho, en la única clara del tricolor en la primera etapa, puso el 1 a 0.
Golpeado y todo, Atlético siempre intentó e intentó e intentó, pero se encontró con una monstruosa pareja de centrales, compuesta por Pedro Geromel y Walter Kannemann, que despejaron todo por arriba y por abajo, y cuando se los pudo pasar, Marcelo Grohe convirtió el arco en una muralla. Impasable. Para colmo, Gervasio Núñez, el reemplazante de Noir, recibió la tarjeta roja en una polémica jugada y oscureció todo el panorama.
Con 10 jugadores y dolido por la desventaja, Atlético salió con todo el amor propio en busca de dar vuelta el resultado, pero la solidez del fondo de Gremio seguía y la falta de profundidad se comenzó a notar. Para colmo, con una contra letal, el conjunto brasileño puso el 2 a 0 que terminó siendo irremontable.
Queda el sabor amargo porque Atlético trabajó bien la planificación del partido, pero el error fatídico de Gervasio Núñez lo condicionó y todo el panorama cambió. Aun así, este equipo que comandan el Pulga Rodríguez y Cristian Lucchetti sabe de reponerse ante las adversidades, y si el propio PR7 dijo en conferencia de prensa: “Vamos a ir a Brasil a darlo vuelta”, ¿por qué no se puede soñar con otra hazaña?
El equipo de Ricardo Zielinski se repuso rápido y continuó atacando a su rival, hasta que llegó el primer ataque claro de Gremio, y el campeón no perdonó. Fue de pelota parada, con un pelotazo desde atrás de la mitad de la cancha, allí Juan Mercier no pudo de cabeza, en primera instancia, y Mathías Abero perdió la marca sobre Alisson, y el brasilero no perdonó. En la primera, mejor dicho, en la única clara del tricolor en la primera etapa, puso el 1 a 0.
Golpeado y todo, Atlético siempre intentó e intentó e intentó, pero se encontró con una monstruosa pareja de centrales, compuesta por Pedro Geromel y Walter Kannemann, que despejaron todo por arriba y por abajo, y cuando se los pudo pasar, Marcelo Grohe convirtió el arco en una muralla. Impasable. Para colmo, Gervasio Núñez, el reemplazante de Noir, recibió la tarjeta roja en una polémica jugada y oscureció todo el panorama.
Con 10 jugadores y dolido por la desventaja, Atlético salió con todo el amor propio en busca de dar vuelta el resultado, pero la solidez del fondo de Gremio seguía y la falta de profundidad se comenzó a notar. Para colmo, con una contra letal, el conjunto brasileño puso el 2 a 0 que terminó siendo irremontable.
Queda el sabor amargo porque Atlético trabajó bien la planificación del partido, pero el error fatídico de Gervasio Núñez lo condicionó y todo el panorama cambió. Aun así, este equipo que comandan el Pulga Rodríguez y Cristian Lucchetti sabe de reponerse ante las adversidades, y si el propio PR7 dijo en conferencia de prensa: “Vamos a ir a Brasil a darlo vuelta”, ¿por qué no se puede soñar con otra hazaña?








