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Vendió su moto para ver a Atlético en Colombia y ahora los pasajes no aparecen

Hinchas libertadores

La última esperanza de Jorge, el electricista de Alderetes que aún sueña con ver al decano en Medellín.

"Los hinchas nos movemos por la pasión", dice Jorge. En la foto, en Montevideo.





Un electricista de Alderetes llamado Jorge Hoyos decidió que vendería su moto para poder viajar a ver el partido de fútbol más importante de la historia de su club. Y así lo hizo.

Diez semanas atrás, cuando se supo que Atlético Tucumán jugaría en Medellín, Colombia, por la Copa Libertadores, Jorge, de 33 años, vendió su Motomel color gris y con el efectivo en la mano fue directo a la casa de un señor llamado Mauricio Rodríguez.

Rodríguez tenía buena fama por haber organizado, sin problemas, viajes internacionales para ver a Atlético. Jorge, quien alienta desde la popular Bolivia, confió en su reputación y sin demasiadas preguntas le entregó $10.000 en concepto de seña por un viaje de $22.500, que debe partir este domingo a las 5:30 del aeropuerto Benjamín Matienzo.  

“Con todas las complicaciones económicas que hay, los hinchas nos movemos por la pasión. El hincha apuesta a esto, a este amor, que es, como siempre se dice, difícil de explicar. Porque se siente, no se explica, amigo”.

Pero, dado a lo que ocurrió las últimas horas, este hincha que vendió su único vehículo para pagar el viaje, no estaría entre los pasajeros que abordarían el avión.

Luego de señar el viaje, Rodríguez agregó Jorge al grupo de WhatsApp llamado Decanos a Medellín.

Allí se reunieron las 45 personas que habían contratado el mismo servicio que Jorge. (Ida y vuelta en aéreo desde Tucumán, vía Lima, con tres días en Cartagena y dos días en Medellín).


Todo marchaba bien, hasta que, sin avisar nada, el martes Rodríguez salió del grupo. “Yo pensé que estaba muy ocupado, preparando las cosas, armando los papeles, y que no tenía tiempo para andar contestando todo lo que preguntaban los changos”, dice Jorge, en una pausita que realiza en su taller donde soluciona los problemas de electricidad del automotor. 

En Asunción, Jorge y sus amigos en el viaje clasificatorio


Después alguien tiró en el grupo: “Muchachos ¿qué saben de que Mauricio se dio el piro?”  Esta vez, Jorge tampoco quiso pensar lo peor, se imaginó que podría ser una broma. Quizás las ilusiones buenas no se pueden romper tan fácil cuando sólo hay dinero de por medio.

Pero no faltó quien lo llamó y el teléfono dio en el contestador. Entonces lo buscaron por Facebook y Rodríguez ya había cerrado su cuenta. En Instagram también desapareció.

El miércoles Rodríguez debía entregar los vouchers de los pasajes y estadía. Pero se hacía de noche y no aparecía por ningún lado. Entonces Jorge y una veintena de personas más fueron a su casa, por la zona del Camino del Perú, a ver qué pasaba.

Estaba todo cerrado. No había rastros, nada. En total son más de 160 personas (son tres grupos distintos) que aún esperan una respuesta. Esa noche volvieron a sus casas con la cabeza baja algunos, a las puteadas otros.

Al día siguiente, Jorge, hijo de cuatro hermanos, se levantó y fue a trabajar al taller. Durante la siesta de hoy, cada tanto se detiene y hace cuentas: hoy el viaje cuesta el doble.

"Yo no tengo la moto ya, me he quedado a gamba. En ese momento no pensaba que podría pasar esto. Tengo una mínima esperanza que esto sea una anécdota nada más”.