"Dejé de comprar el café": el testimonio de Rafael, el canillita de 84 años del Mercado del Norte
En un recorrido por la peatonal Mendoza, el móvil de FM latucumana 95.9 dialogó con transeúntes y trabajadores de la zona.Caídas de ventas y recortes cotidianos, el emotivo relato de un canillita histórico con 60 años en el puesto que debe seguir trabajando con la jubilación mínima y más.
Este jueves, Franco Carletto realizó su móvil en vivo desde el microcentro tucumano y charló con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana por FM latucumana 95.9 para reflejar la realidad comercial y cotidiana que se vive en las calles de la capital. En las inmediaciones de la peatonal Mendoza al 700, la jornada permitió recoger testimonios de transeúntes y trabajadores históricos que transitan a diario la zona.
Una de las primeras voces fue la de Karina, una visitante proveniente de Santiago del Estero que viaja con frecuencia a Tucumán para realizar trámites y consultas médicas. Al recordar el movimiento tradicional del paseo, compartió la añoranza de sus visitas familiares durante la infancia: "Tengo recuerdos muy lindos de mi niñez y de mi juventud; siempre venía con mi mamá y con mi familia". Al mismo tiempo, valoró las transformaciones urbanísticas y la remodelación del sector peatonal: "Está hermoso, muy lindo, me encanta. Amo Tucumán".
A pocos metros del histórico edificio, sobre la esquina de Maipú y Mendoza, Carletto conversó con Rafael, un canillita de 84 años que atiende el puesto de diarios y revistas más antiguo del lugar. Con seis décadas ininterrumpidas de labor en esa cuadra, Rafael explicó las dificultades que atraviesa el rubro y la dura realidad de subsistir con la jubilación mínima: "Actualmente estamos muy mal, se vende muy poco diario y revistas. Ya directamente hay muchos títulos que no salen". A pesar de su avanzada edad, debe presentarse a trabajar cada jornada de forma indispensable: "Tengo 84 años y tengo que seguir trabajando. Estoy a las 7 de la mañana y me voy a la una". Asimismo, al ser consultado sobre cómo impacta la inflación y la pérdida de poder adquisitivo en su vida cotidiana, el canillita reconoció los ajustes que debió realizar en sus hábitos matutinos: "He recortado bastante en mi vida cotidiana. Ya café no tengo acá, ya dejé de pedir el café. Traigo un termo con café o mate, lo que se puede".
En esa misma cuadra, el móvil tomó contacto con Rubén, un vendedor ambulante de 61 años dedicado a la venta de cintos en la vía pública, quien trabaja en las calles desde los 6 años: "Toda mi vida anduve en la calle. Mi papá también era vendedor y me enseñó esto; tengo mi familia y mis hijos criados con la venta". Al analizar el panorama de ventas y los precios que ofrece a los peatones, Rubén remarcó la considerable merma de clientes: "Ha bajado mucho la venta de las cosas, pero gracias a Dios por lo menos da salud para estar acá". Finalmente, al recordar momentos de mayor aprieto económico, el comerciante admitió haber recurrido a financiamiento informal para mantener su mercadería, aunque celebró haber saldado sus compromisos: "En algún momento anduve con prestamistas porque no tenía para comprar mercadería. Pero ahora, gracias a Dios, estoy libre de deuda".







