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"¿Tenés Telegram?": Alejandro Urueña, el profesor tucumano que revela qué pasa con tu privacidad

El especialista sobre Inteligencia Artificial de latucumana adelantó su columna de este miércoles: quién verdaderamente es Pável Dúrov, por qué compara nuestras libertades personales con el Titanic y más. | Por Alejandro Urueña.

10 Ago 2026 - 18:06

Foto: IA

El 2 de junio de 2026, en el Oslo Freedom Forum (un foro internacional de derechos humanos que se celebra en Noruega), Pável Dúrov subió al escenario y comparó las libertades personales con el Titanic"Nuestro barco ya chocó contra el iceberg y empezamos a hundirnos sin darnos cuenta. Y hablo del barco de nuestras libertades personales. Las libertades personales están siendo erosionadas en todo el mundo, casi sin excepción".

Sobre los datos personales, su advertencia fue aún más precisa: recordó que cuando sus padres enviaban cartas a sus familiares en la Unión Soviética de fines de los años 80, confiaban en que la KGB no alcanzaría a abrirlas todas, porque "existía un límite humano a la vigilancia"; un límite que —según sus propias palabras— las computadoras y la inteligencia artificial eliminaron: ya no se necesita un agente por cada carta, una máquina puede leerlas todas. Hasta aquí, el diagnóstico es impecable. El problema es el diagnosticador.

Primera observación: un año antes, la justicia francesa le había negado el permiso para viajar a ese mismo foro. Segunda: en ese barco que él declara hundido viajan cientos de millones de usuarios que le confiaron sus conversaciones, sus fotos, sus contactos y sus ubicaciones — sus datos personales (toda la información que identifica a una persona y describe su vida), que constituyen el verdadero cargamento del barco y la materia prima sobre la que Dúrov edificó sus dos fortunas. Tercera, y es la que casi nadie menciona: el capitán que hoy denuncia el iceberg se enriqueció en el astillero. Esta es esa historia.

Empieza en San Petersburgo. Ahí nació Dúrov en 1984, en la misma ciudad que Vladímir Putin. En 2006, con 22 años, creó VKontakte (VK, el "Facebook ruso"), que se convirtió en la red social más grande de Rusia. Es decir: Dúrov hizo su primera fortuna construyendo una plataforma que concentraba precisamente aquello cuya protección hoy reivindica: información sobre millones de personas. Hay una regla que no está escrita en ninguna ley, pero se cumple siempre: lo que uno hace, tarde o temprano, vuelve.

El primer golpe llegó en 2014. El FSB (el servicio de inteligencia ruso, heredero de la KGB) le exigió los datos de usuarios ucranianos. Dúrov se negó, perdió el control de VK y se fue de Rusia. Su parte de la empresa quedó en manos de empresarios cercanos al Kremlin (el gobierno ruso). Pero acá está el detalle: con la plata de esa venta financió Telegram, la aplicación de mensajes que había lanzado con su hermano en 2013. O sea: el dinero para construir el "templo de la privacidad" salió del mismo sistema del que escapaba. Se llevó la plata, pero también se llevó la deuda.

Durante diez años el mundo lo trató como a un héroe. Después, la cuenta empezó a llegar en cuotas. El 24 de agosto de 2024 lo detuvieron en el aeropuerto de Le Bourget, en París. El 28 de agosto la justicia francesa lo imputó por una serie de cargos —entre ellos complicidad (ayudar de forma indirecta a un delito de otro) por no moderar contenidos criminales en Telegram— y le prohibió salir de Francia. Desde marzo de 2025 solo pudo salir del país con permisos puntuales del juez —en mayo, por ejemplo, le negaron viajar al foro de Oslo— y recién en noviembre de 2025 le levantaron todas las restricciones. Pero la causa sigue: en julio de 2026 lo interrogaron más de seis horas en París. Tres semanas después, el otro lado atacó: el 29 de julio de 2026, Rusia emitió una orden de búsqueda internacional (un pedido de arresto que vale en cualquier país) acusándolo de "complicidad en terrorismo". Resumen: Rusia lo acusa de facilitar actividades terroristas y Francia investiga su eventual responsabilidad respecto de delitos cometidos mediante Telegram. Quería un mundo sin Estados y terminó con causas abiertas en dos. Mientras tanto, la privacidad de los pasajeros de su barco (el derecho a que nadie lea tus mensajes sin orden de un juez) no es un favor que regala un empresario: es un derecho, que en Argentina protegen la Constitución y la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. Y un derecho de millones no puede depender de la suerte judicial de un solo hombre.

La moraleja es simple. Hacerse rico adentro de un sistema y después cobrar por criticarlo no es valentía: es mala planificación estratégica. Nadie puede ser al mismo tiempo hijo del régimen, fugitivo del régimen y mártir del régimen sin que alguna de las tres facturas llegue. Dúrov dice que el barco se hunde, y es verdad; lo que no dice es que él vendió parte del astillero. Lo que escribió con la mano en San Petersburgo no se borra con el codo. Y la verdad, que no figura en ningún código pero nunca vence, siempre guarda una copia de todo.

Por Alejandro Urueña: Investigando la IA, su relación con el Derecho y las actividades productivas. Profesor de Taller III en la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial, Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Tucumán. Project Management I.A. Abogado. Diplomado en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales, Universidad Austral; Diplomado en Derecho 4.0, Universidad Austral; Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales, Universidad Austral (T.P); Posgrado de Inteligencia Artificial y Derecho, I.A.L.A.B, U.B.A. Posgrado en Metaverso, U.B.A. Programa (IA) Universidad Austral. Magister en Inteligencia Artificial Centro Europeo de Posgrado. Programa MIT en desarrollo y diseño en productos y servicios en IA con Insignia de Asignación Ejemplar.  Bootcamp internacional inteligencia artificial aplicada al Derecho. Programa  MIT Machine Learning in Business. Program MIT Inteligencia Artificial Agéntica para la Transformación Empresarial. Actualmente, cursando Maestría en Ciencias de Datos, Universidad Austral.

Mirá la columna del miércoles en latucumana. No te pierdas la entrega semanal este miércoles a las 10.30 por nuestro canal de YouTube:

 

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