Un 21 de agosto de 1953 se sancionó la Ley 14.222 de Radicación de Capitales Extranjeros. Fue la primera ley que se realizó para abrirle la puerta, pero con reglas, a la inversión extranjera durante el segundo gobierno de Perón.
Foto: Todo Perón.-
A principios de los 50, al gobierno le faltaban dólares, tecnología e insumos para seguir industrializando el país. No había financiación nacional suficiente, entonces se decidió buscar capitales de afuera, pero controlados por el Estado.
La Ley decía que los capitales procedentes del extranjero que se incorporen al país para invertirse en la industria y en la minería, instalando plantas nuevas o asociándose con las ya existentes, para su expansión y perfeccionamiento técnico, gozarán de los beneficios de la presente Ley".
Solo para industria y minería, con plantas nuevas o para modernizar las existentes. Tenía que ayudar a sustituir importaciones o a exportar. La forma en que entraba el capital. En divisas o bienes de capital. Con las condiciones: aprobación del Poder Ejecutivo, igualdad con el capital nacional, límite de 8% anual para enviar utilidades al exterior, y recién a los 10 años se podía repatriar el capital en cuotas de 10-20% anual. La exención de derechos aduaneros para traer máquinas y seguridad jurídica para el inversor.
“Era una ley pionera" para atraer inversión extranjera sin perder el control. El Estado quería tecnología, divisas y desarrollo industrial, pero evitando que el capital extranjero compre empresas nacionales ya existentes o se meta en defensa, minería, campo y servicios públicos. Con esta ley se aprobaron inversiones por unos 15 millones de dólares hasta mediados de 1955, que derrocaron a Perón; 40% de origen norteamericano. Fue tan importante que 15 años después varias de sus ideas se usaron en el Pacto Andino.
La ley fue anulada en 1957 por el Decreto Ley 16640, durante la Revolución Libertadora. (revolucion fusiladora)
En resumen: el 21 de agosto de 1953 Argentina dijo "sí queremos inversión extranjera, pero para industrializar el país y con el Estado controlando a dónde va y cómo se va".
Ejemplo del ser nacional, sin clasismo y entrega, fue SOMISA
Una empresa siderúrgica estatal más grande que tuvo Argentina. La pieza clave del "Plan Siderúrgico Nacional" del Gral. Manuel Savio. Creada en 1947 por Juan Domingo Perón. Fue una planta integrada de acero para abastecer al país. Hasta entonces Argentina dependía de importar acero. “Orgullo obrero": Los "somiseros" tenían fama de ser trabajadores muy calificados. La empresa daba beneficios sociales que la diferenciaban.
Con el liberalismo de los años 80-90 llegaron las Privatizaciones En 1991/1993 pasó a Techint y hoy forma parte de Ternium. Su liquidación final fue 1997.
Por ello sabemos que con Unidad Nacional rescataremos esta patria en escombros el 2027 del Regimen Libertario-Macrista de Milei y todos sus apátridas.