"En un cuerpo presente y relajado la energía circula mejor", propone la profesora de tantra tucumana Carolina Guchea Ghio.
Imagen ilustrativa tomada de freepik.
Hoy te quiero invitar a que observes como están siendo tus encuentros sexuales y prestes atención si de alguna manera están siendo un poco como el ritmo de vida actual: intensos, rápidos, rutinarios, con los sentimientos poco comprometidos, con un objetivo seguro: el orgasmo y nuevamente estamos afuera.
Hacer el amor o tener sexo puede ser una fuente de descarga o carga de energía vital. La diferencia y la invitación desde el tantra a relentizar un poco el ritmo en los encuentros. Simplemente por el hecho que en un cuerpo presente y relajado la energía circula mejor y el orgasmo resulta ser una carga de tu vitalidad o no solo una necesaria descarga de tu sistema fisiológico y emocional a través de la fricción genital.
Te dejo algunos puntos para que te observes:
1) Estar en uno amorosamente: significa primero invitar a que cada uno esté presente en sí mismo y no en la lista del súper o cualquier pendiente. Tomarse un momento para que cada uno llegue a su cuerpo. Esto puede ser través de algunas respiraciones, música y movimiento, mantras, masajes, etc.
2) Sincera comunicación: cada encuentro es una fusión de energía. Entonces, hay que hablar: “Hoy llego a este encuentro con estas emociones”. En el tantra no partimos de ilusiones o ideales, amamos lo que está y por eso lo hacemos visible. “Hoy estoy furiosa/o”. Si lo mostramos, podemos transformar ese estado gracias al encuentro, ya que habrá movimiento, vaso dilatación, descargas hormonales de oxitocina, etc. Si escondo mi estado anímico, interrumpo la posibilidad que el pulso sexual le de vida, luz, claridad a ese estado. Además… de alguna manera engaño al otro que tiene que recibir todo eso que estoy siendo sino lo comparto en voz alta. ¡Aunque en el fondo nadie es engañado si no quiere jaja!
3) Ritmo: es muy importante el ritmo que le damos al acto sexual. Cuando interviene mucho movimiento, sobre todo en la penetración, suceden tantas cosas que uno no puede apreciar las funciones genitales más ligeras que se activan gracias a las miles de inervaciones nerviosas que guarda esa zona tanto en hombres como en mujeres.
Un ritmo de penetración intenso lo sufre principalmente la piel de la vagina, que es muy ligera, y las terminaciones nerviosas, con el roce y la fricción acelerada, se atrofian y llegamos a ciertas edades donde mi vagina ¡NO SIENTE! ¿POR QUÉ SERA?
Entonces, varía el ritmo, anímate a realizar penetraciones suaves y profundas, dense incluso el permiso que la erección pueda desaparecer. Con la relajación, la presencia y el juego, el cuerpo va a saber volver y estarás ganando posicionarte en un lugar más relajado, con menos expectativas.
4) Relajación de la pelvis: para que la energía se mueva, la pelvis debe estar relajada. Las articulaciones lubricadas, sobre todo en la mujer. El pene debe estar consciente y presente y la vagina relajada para que este pueda entrar y suceder la penetración profunda que estimula el cuello uterino, dando a la mujer la posibilidad de experienciar un orgasmo de cérvix.
5) Balanceen las pelvis: el pene es un conducto que trasmite energía, es una polaridad emisiva, mientras que la vagina es una polaridad receptiva. Si las pelvis se chocan todo el tiempo durante el encuentro, la vagina se contrae por instinto y la energía del pene no entre totalmente. No se genera el círculo de luz, el círculo donde la energía sexual que entrega el pene, es recibida por una vagina blanda, elástica, con tono muscular firme para elevar esa energía hasta el corazón y desde ahí penetrar al compañero, quien recibe ese amor para usarlo de potencia en esa penetración. NOS DAMOS Y NOS RECIBIMOS.
6) Todo esto también es válido para parejas homosexuales, ya que siempre hay un cuerpo que recibe y uno que da, en la sexualidad se necesita la dualidad, aunque esto sea variable, lo importante es la consciencia en el momento presente de que rol estoy encarnado para dejar que esa energía me tome por completo. Soy todo dar, soy todo receptivo.
El encuentro sexual puede ser mucho más que el estímulo genital. Hay un despliegue inmensamente sabio de nuestra biología que nos puede llevar a estados de consciencia nuevos solo con volver a hacer el amor. Y solo podemos hacer el amor plenamente cuando nuestra mente está presente en el propio cuerpo, ahí el cuerpo confía, se relaja y la excitación (cambios en la frecuencia de vibración de los átomos) sucede en su plenitud biológica activando la glándula pineal que segrega DMT, la molécula de Dios y la expansión de tu consciencia sucede a través de un ORGASMO. ¿Qué tal iluminarse así?