Entrevista

Luis Sampieri: “lo esencial no está en los ojos, sino en la mirada”

El cineasta tucumano estrena Indómita luz, el conmovedor documental que retrata la vida de Antu, una niña que nació sin ojos y recorre los pueblos del interior profundo del país junto a sus padres. Un viaje poético a la infancia y a una sensibilidad sin límites: “sentí de inmediato que había algo trascendente en su forma de vivir”. Por Exequiel Svetliza.

08 Nov 2026 - 08:37

“Viajar es útil, ejercita la imaginación. Todo lo demás es desilusión y fatiga. Nuestro viaje es enteramente imaginario. Ahí reside su fuerza”, escribe Louis-Ferdinand Céline en una de sus novelas. El recorrido que propone Indómita luz, el último documental del cineasta tucumano Luis Sampieri, conjuga la vitalidad imaginativa de un viaje poético a la infancia con una sensibilidad conmovedora que trasciende los límites de nuestros sentidos. El film retrata la singular vida de Antu, una niña que nació sin ojos y que recorre pequeños pueblos del norte del país a bordo de un motorhome junto a su madre y su padre, Lana y Santiago. En cada población donde desembarca, la familia nómade despliega un cine móvil. Mientras las plazas de los pueblos se iluminan con esa experiencia comunitaria, Antu recrea las escenas de las películas a través del relato que le hace su madre. El documental expone la intimidad del vínculo de la niña no sólo con el mundo que la rodea, sino también con todo un prolífico universo donde caben el cine, la música y la fantasía como formas de una percepción absoluta y maravillosa. 

“A Antu la conocí hace unos diez años en la casa de unos amigos músicos cerca de Catamarca. Ella tenía apenas dos años. Sus padres, Lana y Santiago, andaban viajando en un camión adaptado llevando el cine a los rincones más aislados. Cuando Antu tuvo tres o cuatro años, les propuse formalmente hacer una película. Me decidí a contar su historia porque sentí de inmediato que había algo trascendente en su forma de vivir. Ella nació con anoftalmía bilateral, es decir, sin sus ojos. Sin embargo, la película no se para desde la carencia o el golpe bajo, sino desde su inmensa curiosidad por descubrir el entorno. Quería retratar cómo ella se apropia del mundo y de las películas a través de los otros sentidos, imaginando las historias que los demás vemos y que creemos que ella no ve”, relata el cineasta tucumano cómo se gestó el proyecto documental que demandó más de cinco años de trabajo.

 

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