expansión internacional

Una tucumana llevó los vinos de la provincia a Italia y participó del evento Terra Madre

La referente de la Ruta del Vino de Altura, Ana Nores, fue la única becaria argentina en el programa de formación de la Fundación Negroni en Torino. Presentó etiquetas de Amaicha y Colalao del Valle y avanza en la integración de la producción local al movimiento global Slow Wine.

10 Oct 2026 - 12:58

La vitivinicultura tucumana sumó una destacada proyección internacional con la participación de la provincia en Terra Madre, el encuentro más importante del movimiento global Slow Food, llevado a cabo durante cuatro jornadas en la ciudad italiana de Torino. En ese marco, Ana Cristina Nores, referente de la Ruta del Vino de Altura de Tucumán, representó al país como la única becaria argentina del programa de formación impulsado por la Fundación Negroni. La capacitación reunió a 18 participantes de diversos países orientados al trabajo con pequeños productores y a un modelo productivo centrado en la calidad, el cuidado de la biodiversidad y el desarrollo de las comunidades locales.

Durante la experiencia, uno de los hitos principales tuvo lugar en la emblemática Piazza San Carlo, donde se realizó la presentación y degustación de vinos elaborados en las localidades de Amaicha y Colalao del Valle ante especialistas y referentes internacionales. La exhibición coincidió con el cierre del programa de formación y permitió dar a conocer la identidad de los Valles Calchaquíes tucumanos, visibilizando las particularidades de sus cepas y las características del territorio ante representantes de América Latina, el Caribe, África y Europa. Entre las valoraciones recibidas, se destacó el testimonio del enólogo uzbeko Sergei Danilov, quien manifestó su sorpresa tras degustar los ejemplares y remarcó encontrarse ante una propuesta diferente a lo probado previamente.

Tras el paso por el foro europeo, el objetivo estratégico apunta a lograr la incorporación formal de los vinos de Tucumán al movimiento Slow Wine, consolidando una filosofía que promueve el reconocimiento del trabajo artesanal de los productores, la protección de la biodiversidad y la valorización del entramado cultural de la región. De esta manera, la presencia en la cumbre internacional abrió nuevas vías de vinculación institucional para la vitivinicultura de altura, reforzando el desafío de seguir construyendo una marca con sello propio en el mercado global.

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