"Es un espacio cálido que contiene. Hay actividades artísticas y culturales. Podés encontrar una biblioteca pequeña, barrial, abierta al público en general. Podés llevarte libros y traer libros. Es un ida y vuelta".
Ana Brizuela presenta Zorro, junto al periodista y escritor Alfredo Aráoz.
Ana Brizuela resiste, gestiona y mantiene un espacio cultural necesario en nuestra cultural: La Pausa. El nombre, más acorde que nunca, invita a detenernos por un momento en medio del baile, del frenesí de los días, de la maratón de la semana. "La Pausa surge a partir de de esta rapidez con la que se vive y de ahí su nombre. Es un espacio cálido que contiene. Hay actividades artísticas y culturales. Podés encontrar una biblioteca pequeña, barrial, abierta al público en general. Podés llevarte libros y traer libros. Es un ida y vuelta".
Inaugurados el 28 de diciembre, desde entonces hasta hoy han pasado muchas cosas. "Se dictan talleres de música, de bombo, de percusión, de marroquinería que dicto yo y de guitarra. Hay una feria circular permanente en el espacio. Hay un pequeño escenario con sus mesitas y sus sillas. Pasó cine y se estrenaron series como la de Tafi Viejo. Como espacio independiente fue en el único lugar donde se pasó, ahí en La Pausa".
Entre títeres para adultos y mucha música, la propuesta es ir de la mano de la resistencia: "Debemos resistir en estos tiempos y que, además, sea un lugar donde la gente pueda ir a comer una comida gourmet con precios populares. Abrimos los fines de semana y cuando se hacen las actividades artísticas eventuales como este miércoles que tenemos la presentación de un libro, de Zorro, el libro de Alfredo Aráoz, con música del Ale Nicolau, sosteniendo ahí el espacio con su música y su arte".
- ¿Cómo te atraviesa la política cultural de este gobierno?
- La Pausa es la posibilidad de que puedas estar ahí sabiendo que podés llegar a fin de mes. No te tenés que embargar para vivir una noche maravillosa. Con música, con un buen ambiente, y con una propuesta diferente, pero no diferente porque le he encontrado el agujero al mate, diferente porque hoy está todo mal. Todo mal desde el lugar donde me estás preguntando, precisamente desde las políticas culturales. Entonces vamos ahí con lo autogestivo, con lo cooperativo, con lo comunitario y con el abrazo de entre tantos y tantas artistas tucumanas y regionales también.
- ¿Qué tiene Tafí Viejo? ¿Qué encontraste en Tafí Viejo?
- Yo vivía en otros lugares de acá de de Tucumán, en los Valles, en el Cadillal, siempre con una propuesta muy parecida: llevar a mis casas adonde habito gitaneando, como me dicen los amigos y las amigas. En El cadillal me había dado con una realidad que no era la que esperaba. Decido irme a Tafi Viejo porque me parecía que era la ciudad más comprometida, sobre todo con lo cultural, con lo artístico, con lo literario, o al menos era la ciudad más comprometida en eso cerca del cerro. Entonces era encontrar ese equilibrio entre la naturaleza, la montaña y la ciudad, ¿no? Y poder llevar esta propuesta a un lugar así. Tafí es lindo. Es hermoso. Haber encontrado un espacio, un lugar donde se puedan hacer cosas no es cosa común. Entonces sí, se permite que exista La Pausa y la gente responde, va a los eventos, se llena.
Mirá la entrevista completa a Ana Brizuela: