En diálogo con FM La Tucumana 95.9, el periodista David Correa detalló el pulso de este complejo habitacional único en Sudamérica.
La intersección de la avenida Jaldo funciona hoy como el indiscutible centro comercial y administrativo de Lomas de Tafí. Allí, donde conviven la sede municipal, el Tribunal de Faltas y el área de Tránsito con dinámicos locales gastronómicos, se empieza a percibir el ritmo de una ciudad con fisonomía y carácter propios. Con dimensiones que ya se equiparan a las del casco histórico de Tafí Viejo, este coloso urbanístico acarrea un desafío logístico colosal para el municipio. No se trata de una urbanización ordinaria; tal como describe David Correa, Lomas de Tafí ostenta la particularidad de ser "el único concebido en Sudamérica como un barrio en su conjunto", consolidándose como un hito de planificación que va camino a cumplir sus primeras dos décadas.
Lejos de responder a la lógica de los vecindarios tradicionales donde las familias acumulan generaciones en el mismo suelo, el tejido social de Lomas destaca por su dinamismo y juventud. Según los datos demográficos expuestos por Correa, "es una población joven entre 19 y 55 años de edad", compuesta en un 52% por mujeres y un 47% por hombres. Lo verdaderamente singular de esta comunidad radica en la diversidad de sus orígenes geográficos.
"El 15% somos nacidos y criados en Tafí Viejo, el resto son vecinos que vienen de San Miguel de Tucumán, de Yerba Buena, de Alderetes, de Burruyacú, de Las Talitas". Esta afluencia masiva de tucumanos de distintas procedencias ha generado un espacio de confluencia cultural acelerado. El desafío diario consiste en amalgamar esas distintas herencias cotidianas en un sentimiento común, un proceso silencioso pero constante donde, según observa Correa con optimismo, "de a poco se va generando una identidad taficeña" asentada sobre las características exclusivas del lugar.
Para cualquiera que recorra Lomas de Tafí, la avenida Francisco Jaldo es una referencia de paso obligatorio, aunque su nombre suele despertar una confusión habitual respecto al actual gobernador de Tucumán. Correa, quien reside allí desde hace 14 años, desmitifica de inmediato cualquier lazo de parentesco. La calle rinde homenaje a un pionero y concejal del inicio de la democracia cuyas obras marcaron a fuego a la región.
Francisco Jaldo "fue la columna vertebral de lo que supo ser... de lo que hoy es y que acaban de cumplir 50 años los bomberos voluntarios de Tafí Viejo". Además de su entrega al servicio público y su rol fundamental en la creación del cuerpo de bomberos, Jaldo fue un emprendedor agrícola audaz que desafió las laderas locales, convirtiéndose en "el primer productor de frambuesas de Tucumán al pie del cerro". Su legado hoy da nombre a la principal vía de circulación de Lomas.
El paso de agosto movilizó a un grupo de vecinos interesados en las tradiciones locales y la cultura a agruparse bajo el nombre de "Somos Cultura Lomas". Nacida de charlas espontáneas en los bares locales, la iniciativa buscó descentralizar las festividades andinas y celebrar la Pachamama en uno de los puntos verdes más imponentes de la zona: el Parque Miguel Lillo.
La ceremonia contó con la conducción de Marcelo Ordóñez, miembro de la comunidad indígena de Tolombón oriunda de Las Higueritas (en la zona de Choromoro), quien reside en Lomas y sirvió de padrino guiando cada paso de las ofrendas y el agradecimiento a la Madre Tierra. El evento sumó un micrófono abierto para poetas y músicos locales.
Este año, la celebración estuvo rodeada de un clima inusual que llamó la atención de los organizadores por su extrema humedad en una época tradicionalmente seca. "Este año nunca el césped, el pasto estuvo marrón por la humedad... son señales de la naturaleza de que estamos atravesando un momento distinto", reflexionó el periodista, asociando el verdor inaudito del parque al fenómeno climático de El Niño y a la profunda conexión que estas ceremonias guardan con los ciclos de la tierra.
La mística taficeña no está completa sin su fruta insignia, el limón, cuya influencia se extiende desde los preparativos para el célebre Festival Nacional del Limón —que junto a las fiestas patronales de San Antonio constituye la cita más relevante de la región— hasta la gastronomía diaria. En ese ecosistema destaca "La Remolona", una marca láctea local que encarna el cruce entre la producción a escala y el espíritu artesanal.
Este emprendimiento santafecino-taficeño "se nutre de leche de Trancas pero también de un pequeño tambo de una persona que está acá en Tafí Viejo" que cuenta con apenas unas 20 vacas. Entre su catálogo de productos se destacan los yogures de dulce de leche, frutilla y natural, pero el verdadero estandarte identitario lleva el sabor del pago: "obviamente la estrella es el yogur de limón". Una propuesta fresca que resume el espíritu de una comunidad que avanza hacia el futuro sin olvidar los frutos de su propia tierra.