Entrevista

“No nos van a robar la fiesta ni la literatura”: arranca el décimo FILT, todo un hito cultural

Con espíritu festivo y como una acción de resistencia en un contexto hostil, el Festival Internacional de Literatura de Tucumán (FILT) comienza hoy su décima edición. Una ensoñación juvenil que se convirtió en un espacio para pensar otras realidades y nuevas utopías: “Hacer el FILT es un acto político”. Por Exequiel Svetliza.

31 Jul 2026 - 04:13

Todo empezó hace más de una década atrás con la ensoñación juvenil de tres estudiantes de Letras. Gente que ama leer, escribir, flashear con las palabras, imaginar mundos posibles para cambiar este que tenemos. Tres tucumanos bien manijas de la literatura. Tres utopistas imberbes. Cuando Sofía de la Vega, Ezequiel Nacusse y Blas Rivadeneira imaginaron un festival internacional de literatura con epicentro en la provincia, como diría mi abuelo: todo esto era monte. O yunga. O selva. La expresión impetuosa, desordenada y cuasi salvaje de una creatividad que brotaba de debajo de las baldosas, levantaba veredas y trepaba por donde podía y como podía. Un Jumanji literario donde se mezclaban narradores, poetas, editoriales, libros, lectores y egos. Un ecosistema exuberante y caótico, sin más orden que aquel que ofrecen los claustros académicos tantas veces viciados de acartonada solemnidad. Desde su primera edición en 2015, el Festival Internacional de Literatura de Tucumán (FILT) llegó para organizar ese microcosmos cultural alrededor de un evento que reúne a toda esa diversidad y la mezcla con otros raros especímenes ajenos a nuestro ecosistema. Un maravilloso cónclave de manijas y estetas, de hedonistas y bibliófilos, de soñadores y entusiastas (autóctonos y foráneos), que desbordó la literatura y se fue extendiendo hacia otras disciplinas artísticas. Sería exagerado decir que el FILT vino a refundar el campo literario local, pero, sin duda, lo transformó al generar un espacio donde se imaginan, se discuten, se disputan y se celebran otros universos posibles. A partir de este viernes, cuando comience la décima edición del festival, se vivirá una auténtica fiesta cultural –con entrada libre y gratuita- que hará de Tucumán un lugar desde donde pensar otras realidades y nuevas utopías. Un oasis de sentidos en el desconcierto de estos tiempos. 

Este viernes y sábado, desde la siesta y hasta noche, el MUNT (San Martín 1545) volverá a ser refugio, trinchera, templo festivo y bastión del arte y la cultura. La cadencia de la poesía resonando en ese patio iluminado por un diáfano sol invernal, los libros copando las galerías de historias, las charlas apasionadas, el debate álgido, la música, el cine, el histrionismo performático y el placer de un ritual comunitario compartido son ya postales que se han convertido en una sana costumbre para los tucumanos. Con el correr de los años y de las sucesivas ediciones –que sólo se vieron interrumpidas durante la pandemia de Covid-, el FILT logró consolidarse como el festival literario más importante de la región. Un evento que arrimó en nuestra provincia a escritores y artistas de la talla de Mario Bellatin, Lucrecia Martel, Ariana Harwicz, Mariana Enríquez, Martín Kohan, Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara, Diana Bellessi, Tamara Kamenszain, Arturo Carrera, Hebe Uhart y Carlos Busqued, entre muchos otros. Mientras posicionaba a Tucumán en una cartografía literaria más amplia que hasta se permitía prescindir de la omnipotencia cultural de Buenos Aires, el festival fue contribuyendo a la ampliación de un campo literario local cuya expansión hoy se manifiesta en la proliferación de autores y de editoriales con diversas propuestas estéticas en la provincia. Sin ir más lejos, en esta edición se presentarán en sociedad más de diez nuevos títulos de escritores tucumanos en géneros tan diversos como poesía, cuento, novela y crónica.

Por todo eso, la continuidad del FILT se presenta como un hito para la cultura tucumana. Un hito que amerita celebrarse con el mayor de los entusiasmos. Y más en el contexto actual de desfinanciamiento y desguace de las diversas industrias culturales por parte del gobierno nacional. El festival tampoco es ajeno de esta avanzada estatal contra la cultura, por eso se vio obligado a reducir la cantidad de actividades y de jornadas. Así lo explica Sofía de la Vega, parte de la organización: “Esta es la décima edición y por eso es un FILT de celebración, pero también de resistencia porque la crisis económica y la decisión particular del Estado de no fomentar la cultura nos afectó enormemente. Para nosotros hacer el FILT es un acto político y aunque el presupuesto no nos haya alcanzado para tres días, como históricamente lo hacíamos, nos adaptamos y pensamos cómo hacer un FILT de alta calidad, pero teniendo en cuenta nuestra situación”. 

Celebración y resistencia entonces como las claves de un FILT que, al igual que nuestros héroes favoritos, sale a la cancha con el diez en la camiseta. Un festejo de dos días con presentaciones de libros, entrevistas, charlas, lecturas, feria editorial y cierre con fiesta el sábado por la noche. Toda una celebración cultural que tendrá como invitados a Cynthia Rimsky, Luciano Lamberti, Betina González, Santiago Loza, Sol Aliverti y Meliza Ortiz. Además de la presencia de un gran número de referentes del campo literario local como Pablo Romero, Diego Puig, Luciana García Barraza, Alfredo Aráoz, Pedro Noli, Marco Rossi Peralta, Grimanesa Lázaro, Miguel Velárdez y Valentín Monroy, entre muchos otros. Una cita con la cultura y con la posibilidad de imaginar otras realidades. 

-¿Con qué se van a encontrar quienes asistan a esta edición del FILT? ¿Qué distingue a esta edición de las anteriores?

-Sofía: En esta edición tenemos por primera vez una escritora chilena, lo cual nos llena de orgullo. El espíritu del FILT es ser internacional y no necesitar pasar por Buenos Aires para generar un centro. Cynthia Rimsky tiene una trayectoria muy particular, publicó de grande, trabaja con una literatura por fuera de las tendencias y hace dos años ganó uno de los premios más importantes de habla hispana, el Herralde…Nos gusta poder hacer estos cruces. También viene Luciano Lamberti, escritor cordobés de terror y ganador del Premio Clarín, recomiendo especialmente que lo escuchen porque es una persona de un gran sentido del humor. Por primera vez también nos visita un dramaturgo: Santiago Loza que además es director de cine y escritor. Todos los años nos gusta tener escritores “expandidos” que participen de otras áreas y creo que Santiago es uno de los escritores contemporáneos que trabaja con más géneros. Ellos tres tendrán entrevistas públicas. También viene Betina González, una escritora multipremiada y formada en Estados Unidos, ella estará en una de nuestras mesas inaugurales “Álbum de autor” y en la mesa “Políticas de la escritura”, donde los autores desarrollan ideas sobre la literatura contemporánea. Recomiendo especialmente porque Betina dedicó dos libros de ensayos a estos temas.

Blas: Nosotros entendemos esta edición como una de celebración, no es poca cosa llegar a las diez. Pero también como un acto de resistencia ante la caída y el desfinanciamiento de programas, becas y políticas culturales. De ahí que la actividad final del evento sea una fiesta donde algunos invitados leerán un texto que armaron a partir del eje “cumpleaños”, el cumpleaños del FILT. El FILT siempre armó comunidad, es una de celebración de la literatura y están todos invitados a su fiesta. 

Ezequiel: Las actividades oficiales del FILT van a terminar el sábado cerca de las 23 en la sala del MUNT con la lectura de cierre “Nos veremos otra vez”. Mientras tanto, en el patio se va armando la fiesta. Algo que notamos los últimos años es que, aunque las actividades siguieran en otra sede, el MUNT tiene un imán de permanencia y la gente no se quiere ir del patio, de la feria, de la charla. Entonces la fiesta va a ser una expansión de esos encuentros en el tiempo y en la intensidad. Va a haber una DJ, Val Mitrov, tragos, charlas, baile y en algún momento todavía joven de la madrugada vamos a parar la música para entrar en éxtasis celebratorio con la lectura de “Feliz cumpleaños”, donde varios escritores van a leer sus textos festivos antes de seguir con el baile. 

 

-Diez ediciones es un número importante para un festival de literatura ¿Cómo lo viven ustedes? ¿Hicieron un balance de cuáles fueron las conquistas y cuáles las deudas pendientes en este tiempo? ¿Cómo imaginan el festival en el futuro?

-Blas: Cuando comenzamos allá por 2015 un objetivo que teníamos era llegar a las diez ediciones porque pensábamos que siempre es complicado armar un evento como este, pero aún más es sostenerlo. Además, teníamos un poco la fantasía de que con diez ediciones íbamos a poder incidir o producir una transformación radical del campo literario tucumano al que veíamos bastante falto de iniciativa. Estando tan cerca de alcanzar ese objetivo, podemos decir que, dejando de lado esas fantasías transformadoras, el FILT ha sido un factor o un elemento que operó a modo de catalizador y, a la vez, de religador de muchos proyectos que empezaron a gestarse en estos años. Pasadas diez ediciones es evidente que hay editoriales que antes no existían -en este FILT habrá alrededor de quince libros nuevos publicados por editoriales tucumanas-, editoriales que tratan de pensar un catálogo.  Hay escritores que están construyendo una obra con una potencia y un alcance como tampoco pasaba, al menos con esta cantidad de autores, antes del Festival. Hay más talleres, revistas, librerías, que antes. Sería absurdamente pretencioso pensar que todo eso es obra del FILT, pero creo que la nano-intervención del festival fue ser el espacio donde todo eso que se va gestando se encuentra.

Ezequiel: Cuando comenzamos con el festival sin nada más que un pasaje de ida y vuelta para Mario Bellatin, nuestro primer invitado internacional, fantaseábamos con llegar a las diez ediciones, pero creo que lo que nunca pensamos era cuánto y cómo iba a transformarse el campo literario tucumano del que el FILT quería ser punta de lanza y ahora es caja de resonancia. Tampoco imaginábamos cuán distintos íbamos a ser nosotros. 

Me parece que el FILT ha hecho algo maravilloso que es dinamizar el pensamiento del campo literario. En cada Festival hubo debates, encuentros, charlas, entrevistas. Esas actividades exceden a los organizadores, que sólo propiciamos la cancha para que sean los jugadores los que armen el partido. O sea, no fuimos nosotros solos los que lo hicimos, sino la comunidad y la capacidad de los lectores y escritores tucumanos de abrazar lo desconocido, de dialogar con lo incómodo y de pensar la actividad literaria más allá de la frontera de la provincia. Tal vez ese sea el aporte más importante: un lugar de pensamiento.

En cuanto al futuro, sería lindo pensar las próximas diez ediciones con la misma osadía con la que construimos cada una de estas. Creo que son momentos de trinchera para la cultura. El futuro es lo inmediato y hay que cuidarlo igual que se cuida al presente. No nos van a robar la fiesta, ni mucho menos la literatura.

-El FILT se realiza en medio de los intentos del gobierno nacional por derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y de modificar la Ley 25.446 (de Fomento del Libro y la Lectura) qué lugar va a tener ese debate en los días del festival 

-Sofía: Este año hacemos una mesa especial sobre el intento de derogación de la ley del libro y sobre la situación en general de la cultura en el noroeste argentino. La mesa será el sábado a las 17 y se llama “Libro hoy: lectores, industria y mercado”, participa

Juan Manuel Frangoulis, dueño de la histórica librería tucumana El griego, Natalia Zanotta, directora de Promoción de Eventos de la municipalidad de Tucumán y también gestora independiente, Marito Lavaisse, editor santiagueño de Umas y Juan Lixklett, editor de la editorial tucumana Aguacero. Modera la Majo Bovi, quien lleva adelante la editorial Monoambiente y además investiga en su beca Conicet sobre cuestiones editoriales. 

Nos interesa lo que sucede a nivel nacional, pero en particular a nivel regional. Abrazamos la ley y creemos que es muy peligrosa su derogación, pero también creemos que es insuficiente fuera de Buenos Aires. No hay mecanismos gubernamentales que promuevan la industria del libro en el interior del país. Siempre pensamos lo fundamental que sería una ley del libro provincial para ayudar a difundir la literatura tucumana.


-¿Qué es lo importante y qué lo urgente a debatir en la literatura argentina y en la tucumana en estos momentos? ¿Cómo contribuye el festival a esas discusiones? 

-Ezequiel: Año a año, desde el primer FILT, la pregunta por los debates literarios contemporáneos estuvo presente en la mesa “Políticas de la escritura. Riesgos en la literatura actual” de la que en esta edición van a participar Cynthia Rimsky, Betina Gonzalez, Luciano Lamberti y Pablo Romero. Es muy interesante ver cómo en esa mesa, hace diez años atrás, las respuestas y posibilidades se orientaban hacia lo formal y el riesgo experimental en la literatura -principalmente en la narrativa-; mientras que ahora lo que aparece cómo más inquietante es la pregunta por los diálogos que puede establecer la literatura con una imaginación de futuro. ¿Es posible para la literatura argentina imaginar un futuro? Y como las respuestas nunca son lineales, aparecen narrativas que vuelven a leer el siglo XIX, imaginaciones distópicas, presentes fragmentarios, y poéticas que buscan romper el espejo de representación de la realidad. En ese sentido, creo que la literatura tucumana hace un juego doble entre la lectura de un pasado reciente y una vuelta radical al lenguaje poético de vanguardia: Tucumán se disloca para ser el centro del universo, un centro móvil de un universo cambiante. Eso se refleja en el volumen de libros publicados y en la amplitud del registro de voces. 

-Les propongo un juego de la imaginación, supongamos que el futuro llegó hace rato y que ya estamos en la edición 20 del FILT: ¿Cómo se imaginan esa edición? ¿Qué autores y artistas están en la grilla? ¿Qué se está discutiendo? ¿Qué disciplinas, géneros y estéticas son las que se imponen?

-Sofía: En estos diez años hemos cumplido el sueño de tener la legitimación de nuestra comunidad, que creo que es lo más importante, las ganas del tucumano por venir y el interés de conocer qué pasa con la literatura. En diez ediciones me gustaría que eso crezca a un nivel de profesionalización de la literatura que haya más escritores profesionales, más editoriales consolidadas, más librerías independientes. Ojalá lo económico nos acompañe y podamos tener figuras internacionales como siempre deseamos y un sueño de siempre es que Cesar Aira, nuestro escritor favorito, sea parte, pero eso parece lo más imposible, aunque su espíritu está en casa edición. Me encantaría que haya bandas como Miranda, nuevos directores de cine argentino, que participen también pensadores como Vinciane Despret y podamos hacer un festival de toda una semana bajando a diferentes puntos de Tucumán. Sería hermoso.

Blas: Desde la primera edición defendimos el carácter internacional del FILT como una manera de “salir por arriba” de la antinomia Buenos Aires-provincias. Nuestra frase era “¿por qué no podemos hacer un evento con Paul Auster en Tucumán?”, ya que ese tipo de evento parecía y parece que solo podía ocurrir en Capital Federal. Por otro lado, al menos en las primeras cinco ediciones, invitamos a Aira quien nos respondía que no podía, pero de manera muy amable en mails en los que nos llamaba sus “queridos amigos tucumanos” … Si tengo que pensar esa hipotética vigésima edición me imagino invocando al espíritu de Auster como alguna vez hizo Víctor Hugo con el fantasma de Shakespeare y presentando el libro póstumo de César Aira “Mis queridos amigos tucumanos”- una novelita epistolar-. Decime si no es un gran programa.

Ezequiel: Lo que me imagino es un choque generacional hermoso, que ya ha pasado algunas veces en el FILT, pero con características particulares… Primero que nada habría una cantidad enorme de lecturas de autores que hoy todavía no escriben o apenas están empezando a probar sus primeros trazos literarios. Después, claro, me imagino a un viejo César Aira iluminando el patio del MUNT con su aura literaria inmortal. Y por último creo que el Festival podría cerrar con una lectura de Inés Aráoz en las Ruinas de Quilmes o en algún punto de los Valles Calchaquíes proyectando su voz en las montañas.

Creo que el debate central del festival va a estar en torno al realismo, como algunos años atrás lo fue con la literatura del yo. Es raro hacer futurología, pero siento que algo de ese mundo que está quedando atrás va a volver a la literatura, quizás en su peor forma. Ahí estaremos otra vez para defender la imaginación, la técnica y el delirio y proponer un espacio donde se pueda discutir de verdad.

 

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