MÚSICA

Mariela canta el tango como ninguna: Acotto y el gran Julián Morel, esta noche brillan en el Alberdi

Qué par de pájaros los dos, se encontraron sobre un adoquín de barrio Sur y bajo un naranjo en flor salieron a cantar tristezas y alegrías del tango. Café, humo y aire en latucumana de mañana para cantar Volver, en la previa de la gran final del mundo.

18 Jul 2026 - 12:52

Julián Morel viene de despedir a un amigo del alma. Se le murió el querido Julio Rómulo Potolicchio, periodista, futbolero y tanguero de ley. Una lágrima en el café de los velorios se le debe haber escapado a Julián, quien llega a la casa de eltucumano con lentes rojos, el primer botón de la camisa desprendido y la corbata suelta para darle aire al pecho.

Mariela Acotto llega unos minutos después a nuestra casa de barrio Sur, barrio plateado por la luna, entre rumores de milonga, toda una pebeta, linda como una flor que espera coqueta bajo la quieta luz de un farol, como escribió Le Pera en Melodías de Arrabal.

“Mucho gusto”, se dicen al saludarse, como si no se conocieran, como si el café que acompaña la charla previa a subir a la entrevista con latucumana de mañana fuera el primero que se tomaron juntos en la vida. 

“¿Tenés fuego?”, le pide Mariela a Julián, mientras recuerdan las noches de Ubila, el templo de los machos sin lugar para las minas en la calle San Juan, paredes y puertas que abrió Malena para convertirse en una de las voces más importantes del tango tucumano con repique en Buenos Aires y los cien barrios porteños.

La charla transcurre en el patio de eltucumano y suena de fondo Pichuco y la letra de Horacio Ferrer también está dedicada a Julián y Mariela: "Por una aristocracia arrabalera, tan sólo ha sido flaco con él mismo / También el tiempo es gordo, y no parece, Pichuco de las manos como patios".

“Dos de azúcar”, pide Morel, mientras me muestra una curita en el dedo gordo de la mano izquierda después de cocinar y lavar los platos como Dios manda en su casa. “Es una zona sensible y tengo que cicatrizar las heridas para tocar en el Alberdi”, rasguea con su voz inconfundible de bandoneón blanco cual Rubén Juárez.

¡Qué desencuentro! ¡Qué encuentro! ¡Qué par de pájaros los dos! ¡Qué jugadores! Bienvenidos a la entrevista y al cierre musical de la semana en latucumana de mañana con Gabriel Sanzano. Bienvenidos a la previa del gran show que nos espera esta noche en el teatro Alberdi para palpitar a puro tango la previa de la gran final del mundo. ¿Será el último tango de Lionel? El de Mariela y Julián, seguro que no.




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