Entrevista

“La ficción y la realidad son una misma cosa”: Pedro Saborido y el fino arte de reconocer al rengo de sentado

El humorista llega a la provincia para brindar un show junto al historiador Felipe Pigna, pero antes arroja su sagaz mirada sobre el presente, la historia argentina y el humor como un prisma para entender lo que pasa: “Tucumán es una gran factoría cultural y política”. Por Exequiel Svetliza

28 Jun 2026 - 09:04

Foto: https://elplanetaurbano.com/

En el barrio dirían, con la simpleza y precisión de un poeta anónimo, que Pedro Saborido reconoce al rengo de sentado. Es que detrás de esos anteojos de vidrios redondos, protegidos por la visera de una gorra, hay una mirada capaz de develar las fibras íntimas de la siempre enmarañada realidad nacional. Es la misma mirada que supo traducir la realidad política de los tiempos del menemismo en los monólogos de Tato Bores. Y la que ha parido un universo de personajes entrañables como Micky Vainilla, Pomelo, Violencia Rivas o Juan Carlos Pelotudo; seres de ficción que la argentina actual parece empecinada en replicar en la realidad. Pedro saca la ficha y la transforma en humor. Con esa hilarante sagacidad que lo caracteriza, el escritor y guionista desembarcará en Tucumán el 4 de julio –fecha por demás sugestiva- junto al historiador Felipe Pigna para presentar “Historias argentinas”; un show donde repasan juntos distintos acontecimientos del pasado que moldearon nuestro ser nacional. Acerca de la historia, del presente, de la política y de los cada vez más difusos límites que separan a la realidad de la ficción conversamos en esta suculenta charla. 

En esa misteriosa esquina de arrabal donde se cruzan la historia y el humor, justo ahí es donde parecen haberse encontrado Pedro Saborido y Felipe Pigna para desandar la enredada madeja de la trama que nos teje. La pregunta es cómo surgió esa conjunción que los tucumanos podrán ver en vivo y en directo el sábado 4 de julio a las 21 en el Teatro Mercedes Sosa (San Martín 479). Así lo explica Saborido en esta conversación con eltucumano.com: “Después de conocernos desde hace mucho tiempo, la idea era ver si nos podíamos complementar contando cosas. Felipe es un tipo que tiene mucha sabiduría para contar la historia, tanto para cómo contarla como para saber qué contar de la historia. Siempre la historia te propone que elijas los elementos y los que elije Felipe que son siempre maravillosos porque te dan la real dimensión de una historia que no es una sucesión de acontecimientos, sino la constitución de la Patria, es decir, la historia en función de aquello que nos haga patria, que nos haga libres, que haga todo lo que sea necesario para tener un pueblo feliz. Y esa es la perspectiva de Felipe para contar la historia, no simplemente una sucesión de fechas y hechos”. 

“La idea del show es tomar esa historia y sacar esas cosas que viven en la cotidianeidad nuestra y que forman parte de una especie de sociología de pizzería en la cual aparece un lado más humorístico, más delirante, más peter capusottesco… como si fuera una historia revisitada por Peter Capusotto. A partir de ahí empezamos a funcionar dialogando, teniendo cada uno distintos momentos. Hacemos algo que tiene como dos partes: la parte entretenida, la diversión, la alegría y la parte de aprender que también es una alegría. Aprender siempre es una alegría”, remarca el humorista. 

 

- ¿Cuáles son los sucesos históricos que marcan o determinan una identidad nacional?

- Hay un montón de sucesos y todos podrían marcar esa identidad, lo que pasa es que unos son más llamativos que otros… San Martín, el cruce de los Andes, Belgrano, la bandera... Siempre vas a tener hechos que tienen una potencia narrativa más fuerte que otros que son tan o más importantes, como por ejemplo las primeras leyes de protección de la industria argentina que fueron de San Martín. Lo que nos marca también es la disputa a través de años y años, donde siempre fue civilización o barbarie, Buenos Aires o el resto del país…entonces todo eso va haciendo tu identidad, no es un hecho o el otro, hay un montón de cosas que van constituyendo una identidad. Fijate el hecho de Tucumán… tenés a (Julio) Roca, (Juan Bautista) Alberdi y cuánta gente muy importante ¿Cuántos tucumanos hicieron el país? ¿Cuántos fueron parte de la independencia? Muchos fueron protagonistas de procesos que por ahí se tuvieron que terminar de coronar en Buenos Aires ¿no?

 

-¿Vos tenés algún suceso histórico preferido? ¿alguno que te sorprenda más que otro?

- Hay dos cosas que me sorprenden: una es el cruce de los Andes, con todos los preparativos para esa gesta. Y otro es la previa del 9 de Julio, todo lo que sucedió el 8 de julio en Tucumán… lo que tuvieron que hacer en la Casa Histórica, tirar las paredes, construir, ver donde iban a dormir… todas esas cosas que no ves, la logística, porque, aparte de la épica de la proclamación de la Independencia, está esa cosa de ‘che, tenemos que juntarnos todos acá y hay que ver cómo hacemos’. Por un lado, tenés algo tan épico y, por otro, algo tan humano, tan cotidiano, como dónde van a dormir los congresales. Eso es lo que me fascina de la historia, esas dos cosas juntas.

 

-Hablando de la Independencia, el show acá es el 4 de julio (Día de la Independencia de los Estados Unidos)… ¿Fue una casualidad o una elección?

- Es una casualidad, pero uno tiene que estar atento a las casualidades. A nosotros nos encantó eso.

 

-Volviendo a la historia, también hay muchos sucesos del pasado del país que aparecen solapados en los grandes relatos históricos… 

- Hay hechos que muchas veces se quieren negar o cuesta asumir, transitar, cuesta mirar o se quieren justificar… el bombardeo a Plaza de Mayo, la dictadura, la guerra de Malvinas, la semana trágica... Han pasado cosas muy violentas en Argentina, muy fuertes y muy feas. Una parte de la Argentina ha sido muy cruel con la otra parte también. Nosotros transitamos esos lugares sabiendo dónde hay momentos de emoción y no tomando superficialmente esos hechos. Pero también abordándolos desde otras formas porque es un show histórico-humorístico si se quiere… Es divertido, la gente se divierte mucho y aprende. 

 

- ¿Cómo crees que recordarán en el futuro los libros de historia a este momento del país?

-Espero que no sea más grave de lo que ya fue hasta ahora, que a ese costado payasesco que tiene este momento también se lo pueda ver. Para que quede algo y que no se vuelva costumbre, porque, si no, ya no va a llamar la atención si se vuelve habitual. 

 

-Se dice bastante últimamente que hay muchos protagonistas de la actualidad del país, sobre todo de la actualidad política, que se parecen bastante a los personajes de Peter Capusotto y sus videos ¿vos también lo ves así?

- Todo puede ocurrir. Uno vive una especie de suposición de que hay cosas que no van a ocurrir y todo puede ocurrir… y todo ocurre. Ahora, cuando decís que son parecidos, y bueno cuando vos proyectás personajes para que sean cómicos, tomás elementos de la realidad, los batís bien, y los llevás a un costado donde puede parecer algo delirante, imposible, ilógico, grotesco. Pero, si vos combinas esos elementos de la realidad, es muy probable que, en algún momento, la realidad los combine por vos y aparezcan y sean reales.

 

-¿En esos casos crees que la realidad supera a la ficción?

- Yo nunca las vi competir, a mí la ficción y la realidad me parece que son una misma cosa. La ficción es una manera de ver la realidad e interpretarla. Entonces, toda realidad es ficción mientras no la vivas vos. Ahora, por ejemplo, se está viviendo el mundial y al mundial lo ves como una ficción de algo que está ocurriendo allá, trasmitido, recortado por televisión, contado por El Pollo Vignolo…ya hay algo de ficción ahí. La realidad es más bien chiquitita, la que tenés alrededor, el resto es lo que te van contando, sucede o no sucede. Después, la ficción no deja de ser un espejo de la realidad, pero yo no la veo competir como para que una supere a la otra. No veo una carrera ahí, veo que son cosas que se alimentan mutuamente.

 

-¿Cuál te parece que es el rol que cumple el humor en un contexto como el actual?

- Relajar un poco. Abordar algún momento con menos angustia. Poder reflexionar sobre algo o animarse a pensar de otra manera sobre algo, mirarlo desde otro lado. No es ni poco ni mucho, es lo que es. No es tan importante como a veces se dice, pero tiene un costado donde acompaña a la gente o que permite que la gente pueda acercarse a algo o reflexionar sobre algo de otra manera que lo hace llegar a otra conclusión.

 

-En el streaming, en la TV, en el Congreso… dónde creés que está el humor actualmente…

- En todos lados... Cada uno tiene su humor y cada cultura, cada sección sociocultural, cada territorio tiene su humor. Algunos se compatibilizan y algunos no.... Cuando empezás a ver los chistes entre tucumanos y santiagueños y vos no sabés qué piensa uno del otro, tenés que tener el contexto de por qué es gracioso. Hay un montón de humores argentinos. No hay uno, por suerte, hay un montón. Y tiene que ver con sus regiones, tiene que ver con sus sectores socioculturales y con sus consumos, un montón de factores que se podrán compartir o no… hay un montón de chistes sobre cosas de Tucumán que, si yo no soy tucumano, no lo voy a entender. Y un montón de cosas que, aunque sea del conurbano, aunque sea porteño, aunque sea de Comodoro Rivadavia, también voy a entender. 

 

-Has venido ya varias veces a Tucumán, como gran observador de la realidad que sos, qué te llama la atención de la provincia. 

- No estuve lo suficiente como para poder decirte algo de Tucumán. Entiendo que hay una parte donde, como toda gran metrópoli, Tucumán repite de otras metrópolis, como se repite en Buenos Aires, en Nueva York o en Mendoza. Me llamó la atención que la capital es una ciudad muy grande y, sobre todo, Tucumán es una gran factoría cultural y política, como te decía: Alberdi, Roca… la cantidad de tipos que han salido de ahí es impresionante. Después podés hablar de pavadas como la milanesa, los cabezazos, ese tipo de cosas, pero no podría decirte hoy porque no he estado tanto tiempo.

A su vez, también te va a pasar que vas a ir ahí y vas a ir a un Café Martínez, como en Buenos Aires. Y vos decís: si me meto a un Starbucks en Tucumán ¿Cuál es la diferencia que hay con un Starbucks de Mar del Plata? Que te atiende un tucumano, nada más. Hay un montón de cosas que son muy parecidas en todo el mundo y que son patrias culturales que tienen más que ver con la educación o con el consumo cultural. Un tipo que escucha jazz en Tucumán se parece mucho a un tipo que escucha jazz en Comodoro Rivadavia o en Ushuaia y, a su vez, hay un montón de cosas que los diferencian. Por ahí un tucumano que escucha jazz se parece más al de Comodoro Rivadavia que escucha jazz, que a un tucumano que escucha Damas gratis ¿se entiende? Hay cosas que son parte del territorio, de la propia cultura de cada lugar, y después hay cosas que se van formando a través de los medios, de los consumos culturales, de la universidad… Uno puede decir: bueno, la arquitectura tucumana tiene determinadas características, o la medicina tucumana tiene tal especificidad, pero un hígado tucumano y un hígado de Comodoro deben ser parecidos, por ahí hay que ver la cantidad de empanadas que han comido cada uno. 

 

-Volviendo a la actualidad, creés que estamos ante una realidad política más propicia para el humor o que amerita ser contada desde el humor. 

- Siempre se va a hacer humor, todo amerita hacer humor porque el humor es un punto de vista; el humor es una mirada de algo y la realidad hoy es esta que aparece así payasesca, insólita, delirante…. Y, como toda realidad, también se va a convertir en algún momento en historia. Así que todo es cuestión de tiempo.



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