Tras la primera eliminación de Gran Hermano: Generación Dorada, la casa quedó atravesada por polémicos comentarios sobre Danelik y por una convivencia que no fluye entre las tucumanas. Los dichos de algunos participantes sobre la influencer generaron debate, mientras la relación con Solange Abraham se mantiene tensa.
La temporada especial de Gran Hermano: Generación Dorada comenzó con múltiples caras conocidas y perfiles mediáticos. El primer participante en dejar el reality fue Gabriel Lucero, quien se convirtió en el primer eliminado de esta edición tras recibir menos apoyos del público en las votaciones iniciales.
En los últimos días, un intercambio entre varios participantes de la casa encendió la polémica: varios hombres de Gran Hermano hablaron abiertamente sobre Danelik Star, la creadora de contenido tucumana que forma parte de la edición. Durante una conversación en la habitación, algunos competidores opinaron sobre su identidad y físico, diciendo frases como “le falta algo que yo necesito” para sentirse atraídos, aun reconociéndola como mujer. Estas expresiones, lejos de pasar desapercibidas, generaron debate entre la audiencia y redes sociales por el modo en que redujeron la discusión de deseo a aspectos físicos específicos.
Por otro lado, Solange Gómez Abraham, otra tucumana con pasado en la versión original de Gran Hermano, volvió a la casa en esta edición especial. Su participación no solo remite a su historia televisiva, sino también a tensiones personales que están presentes tanto dentro como fuera del programa. Recientemente, Solange habló desde adentro de la casa sobre aspectos dolorosos de su vida personal, como la infidelidad de su exmarido con su personal trainer, y reflexionó sobre cómo esas experiencias la fortalecieron.