Se trata de la segunda edición del Premio Aguacero de Poesía Joven organizado por una editorial local junto a la Fundación para el Arte Contemporáneo de Tucumán (FACT). Mirá quiénes fueron los seleccionados y conocé sus poemas.
Gabina Luz Bianchi, la joven poeta rosarina que obtuvo el primer lugar.
El II Premio Aguacero de Poesía Joven, correspondiente a su edición 2025, ya tiene a sus poetas consagrados. El jurado, integrado por los artistas tucumanos Mariano Martínez, Sofía de la Vega y Juan Lix Klett, se reunió días atrás para deliberar sobre los 429 manuscritos recibidos, provenientes de 21 provincias argentinas, cifra que confirma el alcance federal de la convocatoria y la vitalidad de la poesía joven contemporánea. Los libros premiados serán editados por la editorial local Aguacero Ediciones durante el año 2026.
El Primer Premio fue otorgado a “Azúcar sintáctico”, de Gabina Luz Bianchi (Rosario, 1994), poeta y Licenciada en Ciencias de la Computación por la UNR. El jurado destacó la originalidad y solidez de una propuesta formalmente innovadora, que trabaja la noción de realidades simuladas como condición de la experiencia contemporánea, articulando pensamiento abstracto y experiencia cotidiana en una escritura exigente y sensible.
El Segundo Premio fue concedido a “Carne para la luz”, de Maximiliano Buss Kopp (Pedro Luro, provincia de Buenos Aires, 1994). Se valoró especialmente la claridad del desarrollo y la consistencia de una reflexión poética centrada en el trabajo como forma de sacrificio y en el desgaste del cuerpo en la tarea, sostenida por una voz firme y concentrada. Durante una década Maximiliano escribió crónicas, perfiles y relatos para diarios del país y del extranjero. Publicó “Poemas para mi sombra” (Trafkintu, 2023), “Los limones no existen” (Caburé, 2024) y “Un rosario de ganglios” (Halley, 2025). En 2025 ganó la competencia internacional de poesía de la Catedral de Manchester.
Asimismo, el jurado decidió otorgar una Mención Especial a “Serigrafías”, de Francisco Rapalo (San Guillermo, Santa Fe, 1993), un libro de poesía biográfica y coral que reescribe la figura de Andy Warhol, poniendo en tensión identidad, deseo, exposición y memoria en el marco de una cultura atravesada por la imagen y el mercado. Francisco es corrector de textos y editor independiente. Colaboró con narrativa y ensayo en diferentes medios digitales como Nadie es Cool y Luvina (revista literaria de la Universidad de Guadalajara). Mereció el I Premio del Concurso de novela corta La Galera y obtuvo el Tercer Lugar en el VI Mundial de Escritura. Publicó “Calavera, luz y pasto: en la voz de Marilyn Monroe” (Mascarón de Proa, 2022). Realizó la Diplomatura en Escritura Creativa de la UNTREF y dicta talleres literarios.
Así escriben los poetas seleccionados
Poemas de “Azúcar sintáctico” (Gabina Luz Bianchi)
Meta
Hay una foto mía en un congreso en que estoy fingiendo creer en la Academia. Entonces puse gesto elegante y la nariz se me respingó a la altura del prestigio. Pero en realidad estaba pensando en que «meta», que según Wikipedia, en griego, significa «más allá», es mi prefijo favorito. Y que cuando agrego «meta» a algún concepto siento que llamo al ascensor de la
abstracción, me lo tomo y me quedo mirando al concepto desde arriba. Y que hasta ahora, mi mayor aspiración es tener una metaidea para divertirme mucho subiendo y bajando los pisos de la abstracción cuando yo quiera. Y que si alguna vez la tengo y me aburro de recorrerlos sola, entonces voy a buscar a un pibe para que me acompañe. Y en secreto le voy a decir: metapibe. Y después de jugar muchísimo voy a pedirle que se quede un ratito en planta baja, ahí donde el metapibe es concretamente lindo, que se quede ahí un ratito, así yo subo y él me tantea la belleza desde abajo.
Conversación en la vereda
Norma y Silvia, simulación 64
- Ya van dos sábados seguidos que se me quema la prepizza en el horno. Dos veces la misma historia. Precaliento el horno, pongo la prepizza y voy a ver las noticias con José. Al ratito ya se siente el olor a quemado, y cuando voy, la prepizza pasó a postpizza y está totalmente quemada. Entonces pienso, Silvia, que el problema no soy yo ni José ni las noticias ni mi epitelio olfatorio sino que el olor a quemado llega por definición tarde. Que sería más espabilado el universo si el olor no emergiera de lo ya quemado, sino de lo que está por quemarse. Que si lo pensás mucho estamos todos por rostizarnos sin que nadie se de cuenta hasta que ya estemos, dicho y hecho, carbonizados. La Catedral de Notre-Dame, la fábrica textil de camisas Triangle Waist Co, Chicago, Londres, Constantinopla, Roma, la Biblioteca de Alejandría, todos ellos podrían haber zafado de habernos tocado una realidad un poco más avispada.
- Ay Norma. Dicen que la asignación de simulación de realidad es arbitraria pero bien que a las viejas nos mandaron a todas a esta. Que ya es sabido y resabido y demostrado que está muy anidada en lo que es simulación de realidad, y por eso debe ser lo del olor a quemado. Llega como una alerta rendida. Qué te juego que en la realidad (pero no en la simulada, la que está por afuera) el olor llega en el momento bien, no como acá que anda todo retardado. Encima en las noticias dicen que es por vagancia universal pero yo sé que no, mirá si va a ser eso, es que nos mandaron a una simulación en la loma de la realidad.
Pasaporte
son las diez de la mañana
desde lejos
un desconocido me hace
el gesto más largo del mundo
como inventando el principio
de una categoría facial
miro a la gente
y al guión mudo de la escena
es hermoso
me gustan las salas de espera
esperar de a muchos
planificadamente
el embotellamiento humano
de juntarnos a esperar
me gusta
los trámites lentísimos
de colas llenas de gente
colas que no avanzan nunca
pero avanzan
bueno
me gustan
porque
pienso en la velocidad de la luz
y abrazo
la cámara lenta de la humanidad
hoy
el señor que atiende
tiene pinta de tano malo
debe ser tano de verdad
un poco mal nos mira
me parece
como sintiéndose invadido
me gusta ser rosarina, a usted?
le digo a la señora de al lado
que me cuenta una historia familiar
una historia trabadísima
de ciudadanías trabadísimas
que iniciaron días trabadísimos
como hoy
hace mucho que son las diez de la mañana
y yo
con cada embotellamiento
pienso en Von Neumann
que me cae bien sobretodo
porque gracias a él tenemos compus
pero sobretodo
porque en la conferencia de Prusia
tras la demostración de un teorema
fundamental
tras la demostración del teorema
de incompletitud
Von Neumann dijo
quizás en húngaro
quizás en alemán
"se acabó"
como resumiendo
como traduciendo al lenguaje de la historia
lo que terminaba de pasar
y ese fue el fin
de una búsqueda
el fin de una época
que buscó, esperó y encontró lo peor
y el mundo
todavía funciona así
somos una época
que va a terminar
en el momento justo
en que una boca
algún idioma
vuelva a decir
"se acabó"
por eso
tano
tanito
los pasaportes sobran:
somos todos ciudadanos de la espera
el desconocido del gesto
sonríe a alguien más
no tengo celos
tengo un mensaje de Sofi
qué hacés pupi
me pregunta y le digo
nada acá tranqui investigando
cómo esperan los demás
“Carne para la luz” (Maximiliano Buss Kopp)
Noli me vocare
No me llames: todavía no salí del nombre. Viene conmigo el turno que te escondí y todo lo que hice cuando no sabía. Vi a la Virgen del Faro torcer el pelo con algas rotas. Dijo: “No pronuncies lo que no puedas cargar.” Yo bajé la vista.
Libro de guardia I
Día mil cuatrocientos y algo.
El mar se ha ido. No alumbra
la luz: escarba.
Hoy vi un ángel sin alas subir
el acantilado, escupir
un caracol y desvanecerse
en mi parpadeo. Lo anoté
a las 04:17, con la bruma
metida en la manga.
Se me volcó la tinta
y faltan dos renglones.
Igual dejé constancia en el libro.
Como si alguien fuera a leer.
“Serigrafías” (Francisco Rapalo)
La vendedora de flores
Llegaba mi madre con su bolsa de flores
[$0.25 el buqué]
Parecía un oso con el abrigo de piel de conejo.
Mientras deshacía la nieve en la bacha
mis hermanos le daban conversación.
Oíamos el fogonazo contra la sartén
el crujido al abrir la lata
[$0.10 por tres platos de sopa Campbell]
Mi madre bailaba al cocinar
como olvidando
su cuerpo de osa.
Comíamos y escuchábamos las historias de mi madre.
Su acento sonaba en los huesos
era geografía eslava,
derrumbe y prescripción.
Nos contaba su tarde,
las hermosas señoras que había conocido.
Reía al decir que sus flores
se veían eternas
en manos de mujeres
con guantes largos
de terciopelo.