Espectáculos

Chino Vega publicó La Fe (Tienda de Regalos): "Me empecé a frustrar al punto de gritar y llorar"

Hablamos con el músico en una entrevista a fondo sobre el desafío que fue realizar esta canción. Además, toda la info de su show junto a Estación Experimental y Dj Vinilo, este sábado en Sr. Montero a partir de las 23 hs. | Por Jerónimo Cipriani.

15 Jul 2025 - 13:35

Chino Vega vuelve con música nueva y acaba de publicar “La Fe” (Tienda de Regalos). Con ternura y valido de una receta de ingredientes latinos, el compositor fue atravesado por el desafío de sus propias limitaciones para embarcarse a contracorriente de un tendencia musical unificadora para encontrarse con un sonido: su sonido. 

Este sábado a partir de las 23 hs en Sr. Montero (Rivadavia 611), el músico se presentará en el ciclo Ruido junto a Estación Experimental. Para bailar con la mejor música, Dj Vinilo pinchará discos toda la noche.

- Interesante y particular dirección tomaste con esta nueva canción. No se parece en nada a lo que hiciste antes, y mucho menos a la música que está dando vueltas. ¿Cómo llegaste a ella?

- “La Fe” nace como un poema escrito por Sofía, mi compañera. Ella tenía una melodía para la estrofa y me pidió que haga una armonía con una especie de imagen de las canciones de Le Mans, la banda española de los 80. Son canciones bellísimas y elegantes, pero son agridulces. Casi nunca hay una total satisfacción en la filosofía de la banda, o hablan de que los tesoros son “cintas de Marvin Gaye” o el placer de dibujar hasta la madrugada. 

Esa referencia no es tan evidente, pero está hasta en la ecualización final del proceso de realización. La canción tuvo un primer momento que formó parte del repertorio de Pupy (Sofía) y se llamaba a secas “Tienda de regalos”, con una identidad más marcada dentro del indie pop y el pop tucumano de hoy. En esa encarnación yo sentía que le faltaba algo de sabor y le insistía un poco a Pupy y a su banda, al principio en chiste y luego no tanto, que le agregaran samples de batucadas o de candombe. Eso para que el fraseo sin cambiar del todo, se forzara a algo más jugado, lúdico. La canción en esa encarnación nunca convenció a la banda y siempre fue relegada. 

- ¿Ahí decidiste agarrarla y encargarte de laburarla vos?

- Un día decidí rearmonizarla y cambiarle la métrica para que sea “latina”, pero me costaba tanto tocarla que la hacía, no sé, a 70 BPM y parecía más un tema de Ben Watt de Everything but the Girl en su disco North Marine Drive en su máxima depresión. Pero estaba volviéndose más interesante al punto en el que Sofi le escribe una estrofa más, y ahí más o menos llegó a tener la forma en la que se publicó.

Seguí un tiempo intentando tocarla bien, aprendiendo un poco a cantar sobre una métrica tan rara, pero no lejana. Me crié escuchando Juan Luis Guerra, Bola de Nieve, Buena Vista Social Club. Mucho de eso está ahí dentro mío y lo tuve que esculpir. Primero samples de bachata, patrones percutivos, después grabar la progresión arriba. Cada cosa me tomaba un montón de trabajo aprender a hacerlo bien. Cantar las voces más o menos, grabar de vuelta las guitarras, de vuelta las voces. No sé cuantas veces debo haber hecho esto pero seguro más de cinco o seis veces. Recién ahí lo ensayé un par de veces con Manolo Herrera, que me mandó a estudiar a la casa de vuelta. 

- Fue un proceso que se fue dando de a poco, contame de eso.

- Recién unos meses después Manolo grabó la línea de bajo en dos tomas, como el profesional que es. Fue un momento crucial. La calidad de la canción se disparó al cielo, al menos lo más alto que yo haya volado. Después volví a trabajar las guitarras, grabé un montón de criollas, y un montón de eléctricas y acústicas buscando el sonido caribeño de la bachata para alcanzar la calidad de la línea de bajo. Luego grabó la marimba Pablo Narvaja, que es un maestro en su instrumento. Me empecé a frustrar cuando me ponía a plasmar las guitarras definitivas y las voces, al punto de gritar y llorar. Estaba más allá de mí por momentos, y me inspiré mucho en Dave Gaham de Depeche Mode que es un performer muy especial. Él graba las voces de los discos con monitores de piso y micrófonos de mano como si estuviera cantando en un escenario frente al público. Yo venía de querer imitar a Lucho Gatica, imposible e inverosímil persecución de un ideal, con micrófonos grandes y parado como un tenor cantando lo más fuerte posible.

Pero bueno, ante la frustración decidí aflojar y tener un approach más a lo Gaham y ponerme a cantar y bailar. Que quede lo mejor posible dentro de la fidelidad a la emoción que buscaba transmitir en ese momento. Empecé a cantarla y tocarla con la guitarra en casa como si le cantará a una novia de la adolescencia, con naturalidad sin buscar ni pretender nada. Un poco ahí reconocí mis limitaciones. Cómo más natural me salía la canción, que es lo que plasmé finalmente, es difícil grabar, realmente. Estar satisfecho con el trabajo realizado para un cantante o performer, que es lo que busco llegar a ser, te lleva la vida entera. Sé que tiro unos referentes gigantes, Dave Gaham, Lucho Gatica, George Michael, Juan Luis Guerra, pero son lo que son. Estrellas en el cielo al que levanto la mirada para después mirar el suelo y mi contexto. Hoy más que nunca no nos podemos quedar con cosas a medias tintas, como músicos y músicas independientes. Está bueno asumir que es posible hacer algo de calidad trabajando en ambientes domésticos y cotidianos. Si nos molesta que después de la pandemia el trabajo se metió en nuestras casas, capaz tenemos que cambiar de trabajo.






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