Una ruptura amorosa puede generar niveles de desconsuelo y desesperanza extremos. Es ahí cuando buscamos ayuda y la magia es una opción que la orientadora espiritual Sonia Faray conoce muy bien. ¿Amarre o corte de cordón?
- ¿Por qué se recurre a un amarre?
- Al tener el corazón roto uno no sabe qué va a hacer, se siente en un pozo y no sabe manejar esa parte... - responde Sonia en su consultorio; especie de taller mecánico del amor por donde han pasado cientos de corazones tucumanos maltrechos y otros tantos con ansias de unirse. Ella los arregla. Ella los junta, a veces. Pero nunca amarra.
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Llegamos con Teo al consultorio de Sonia. El perfume del lugar le avisa a tu cuerpo que entraste a una especie de bunker espiritual. Sonia nos recibe con una sonrisa y nos invita a pasar. Lo primero que hago al entrar es referirme al olor tan rico y agradable que siento. Con total seguridad, Sonia me contesta que no prendió ningun sahumerio. No es solo el olor, todo el lugar tiene una vibra acogedora y extraña al mismo tiempo. Sonia no tardará en decirnos en medio de la charla que hay muchos entes en el lugar. Cuando ella habla de su trabajo lo hace siempre en plural.
Teo, compañero del área audiovisual del diario, está haciendo un informe sobre el Mal de Amores en la provincia y las diferentes técnicas de la hechicería para sanarlo. Ese es el motor de nuestra visita a Sonia. Sin embargo, a ella no le gusta nada la palabra “amarre” y es algo de lo que quiere alejarse. “Las energías que te siguen después son densas, pesadas, te cansas, cuando descansás parece que no has dormido nada. Incluso sin hacer amarres, a veces, viene gente con mucha carga y, en el apuro, no tengo tiempo de hacer mi limpieza personal y se sienten esas energías porque uno es un limpiador energético. Viene mucha gente a preguntarme si hago esos trabajos, mi primer objetivo es concientizarlos de que no se lo hagan", nos advierte Sonia ante nuestra insistencia por conocer más sobre las formas de "amarrar" al ser amado y no correspondido.
Seguimos insistiendo en el mal de amores y las diferentes formas de sanarlo. Sonia nos responde con el temple y la seguridad que la caracterizan: “Yo al mal de amores lo definiría como algo que vos querés forzar porque si la relación es recíproca existiría un amor y al no ser así aparece el desamor, quizá también las expectativas de que el otro sea igual o piense y quiera de la misma manera es lo que genera esto que es el desamor. Es como que yo te diga quiero un ramo de rosas y vos no me querés regalar un ramo de rosas, vos me queres regalar algo que a vos te parezca que es importante para la relación, entonces, esa expectativa de esperar que el otro me dé lo que yo quiero es lo que genera el desamor. El desamor puede abarcar muchos espacios, el más conocido es el de la pareja, pero también existe el desamor de los padres, por ejemplo. Si vamos a la pareja, el mal de amores sería la ruptura de la relación de un lado porque es medio raro que se rompa de los dos lados. Siempre queda uno en el aire y ese que queda al aire es el que está en desamor y yo le recomiendo a ese que queda en el aire no que amarre, sino que corte el cordón y que trate de crear conciencia del amor propio. Yo siempre les digo 'fíjense cómo están dentro para que reflejen lo mismo afuera' y la gente me dice 'Todo me sale mal, es un caos'. Bueno, fíjate que está pasando adentro tuyo para que eso que vos estás manifestando en caos afuera, cambie. Lo mismo en el amor, si yo estoy viendo afuera que alguien no me quiere... porque a veces vienen y me dicen 'Mi compañera de trabajo me mira feo' y bueno fijate por qué no te quiere solamente a vos porque esto es vibracional. Si estamos vibrando en la misma frecuencia, vamos a chocar”.
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Sonia Alexandra Faray tenía tan solo nueve años cuando fue a una santería del microcentro tucumano y sintió miedo. Un miedo extraño y fuerte. Fue en esa misma época que empezó a robarle las revistas de magia roja y blanca a su tía y un nuevo mundo se abrió para ella. Sonía siempre se sintió desencajada en la sociedad, “todos iban para un lado y yo iba para el otro, era rebelde”, recuerda. Ella sabía que una energía distinta la acompañaba, pero le costó mucho tiempo y trabajo interno aceptarlo. Cuando lo entendió, retrocedió en su memoria y supo porque le asustaba tanto la santería cuando ella era niña: se veía reflejada en la mujer que la atendía y eso la asustaba.
Pasó mucho tiempo hasta que Sonia aceptó su trabajo. La mirada de la sociedad y de su familia le pesaban mucho, hasta que un día todo cambió y aceptó su destino.
El cambio de Era que estamos atravesando influyó mucho en esta aceptación. “Me dedico a esto hace mucho tiempo, solo que no lo sacaba a la luz por cuestiones de Era, en la Era de Piscis era todo más oscuro, más estricto, ya con el cambio en la Era de Acuario algo cambió en mí, no sabía qué era, pero comencé a trabajar otras partes que ya no eran externas sino internas. Esto es una mezcla de esoterismo y espiritualidad”, nos cuenta Sonia.
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“Tuve que entender que me dejaron de amar”, dijo en una entrevista Pampita después de sanar el famoso episodio del motorhome donde Benjamin Vicuña y la China Suarez juraron que no pasó nada, pero Ardohain afirmó que “había olor a sexo”. El tiempo le dio la razón y hoy la modelo da cátedra de cómo superar el mal de amores, dar vuelta la página, cortar el cordón y volver a amar.
Atravesar una ruptura amorosa produce un dolor inexplicable. Llanto, desesperanza, una tristeza profunda y, en muchos casos, desesperación. Desear que el tiempo retroceda y encontrarse nuevamente en el idilio del amor nos puede llevar a determinadas acciones: rogarle al ser amado que vuelva o recurrir al esoterismo, a la magia, abrir un portal de energías y manipular de esta manera su regreso.
Cuando te toca ser la parte de la relación que queda flotando en el aire rogás y súplicas con todas tus fuerzas que el otro vuelva a vos. En esta desesperación, producto de un dolor intenso en el alma, muchas personas, mayormente mujeres, recurren a una “curandera” para un amarre. Sonia nos cuenta que las consultas a causa del desamor abundan y son los trabajos mejor pagados. Pese al dinero, Sonia decidió alejarse de estos rituales y concentrarse en lo que llama “el amor propio” y, cuando alguien llega con el corazón en la mano, Sonia le propone inmediatamente empezar a trabajar en uno mismo y cortar el cordón, limpiar la energía y aprender a estar en soledad.
Yo lo trabaje oculto durante mucho tiempo y después me tocó de cerca un caso de un amigo que todavía está en el proceso de amarre pero no lo quiere ver y yo solo puedo ayudar a la gente que se deja ayudar. Hay diferentes tipos de amarre y el que él tiene es un amarre funerario donde se entierra en una tierra sagrada y las almas que viven ahí se tienen que cobrar la vida de esta persona, pero no de un solo saque, va despacito, lo va consumiendo, le sale una cosa, le sale otra, se recupera un tiempo y vuelve a caer. Por eso yo hago una advertencia: cada vez que quieran hacer un trabajo así, primero, informense bien cómo se hace. Antes que nada, no se debe hacer, no se debe forzar nada, pero, si lo llegasen a hacer, tienen que ver con qué personas trabajan, a qué magia se dedican, qué consecuencias pueden traer, porque las consecuencias no son solo para la persona que se amarra sino para la persona que lo acompaña también, cambia su vida completamente. Hacer esto es forzar algo que no existe.
La terapia alternativa que Sonia ofrece se muestra como superadora, deja de lado el esfuerzo energético en el otro y focaliza en uno mismo. “ En todo caso, en una pareja donde sí existe el amor, lo que se puede hacer es un refuerzo sentimental o amoroso, que no es lo mismo que un amarre, el amarre es como amarrar un perro a la pared y que no se vaya, pero las actitudes cambian: se vuelve violento, no es que no la va a engañar, se va pero vuelve, no la deja nunca, pero no es que el sentimiento cambia porque el sentimiento comienza cuando nosotros mismos nos valoramos y tenemos amor propio, eso es lo que yo trabajo: el amor propio, el quererse, el valorarse, el darse su lugar y que si las cosas no funcionan hay que dejarlas fluir”, afirma.
“El amarre y el refuerzo de amor van por la misma rama, porque si algo se está rompiendo o se está desgastando, lo primero es tratar de mejorar uno mismo, porque la proyección siempre es de adentro para afuera, siempre hay que tratarse uno mismo primero para proyectar en el afuera lo mismo. Entonces, si esa persona te está dejando de querer, primero hacer lo posible por hacerlo de manera natural, de que sigan bien las cosas, y si las cosas ya no van a dejarlo fluir, esto es la era de Acuario, dejarlo fluir. En cambio, en la era de Piscis se trabajaba lo externo, que había un Dios malo que castigaba todo lo que era externo. En cambio, en Acuario, todo es agua, todo es fluir”, argumenta Sonia e insiste en el trabajo interno.
Sin embargo, la insistencia de muchas personas por no desprenderse de ese otro es muy fuerte y buscan consuelo y solución en su consultorio. “Yo lo que hago es corte de cordones energéticos para cuando hay mal de amores, eso trabajo bastante, porque vienen y me dicen 'Haceme un amarre 'y yo les digo 'Hagamos un corte de cordón'". Y explica: "Para que esa energía que las une, son cordones que se ubican desde los siete chakras que nosotros tenemos y están alineados con la persona que estás, con la pareja o con toda persona que tiene relaciones, ya sean amorosas o familiares. En esto del amor hay que hacer cortes siempre que uno termina una relación para que no exista esa negatividad cuando vos quieras comenzar otra relación. Así que trabajo con los cortes de cordones, hago reiki para desamores, sahumos. Mi herramienta es el tarot entonces viene la persona y me dice mirá quiero hacer un amarre y mi sugerencia es el corte de cordón, pero las cartas son muy certeras también, entonces pido consejo y orientación a las cartas y ellas me refuerzan lo que yo estoy pensando en ese momento”.
La búsqueda de un amarre muchas veces suele ser la última instancia, cuando el dolor en el alma es agudo y el otro no responde nuestro llamado. “Al tener el corazón roto uno no sabe que va a hacer, se siente en un pozo y no sabe manejar esa parte y se cierra en sí mismo y quiere que las cosas salgan con la expectativa de que sean las cosas como ellos quieren. La gente que tiene mucho miedo de estar sola es la que busca este tipo de amarres”, Dice Sonia.
Aunque Sonia insiste en el corte de cordón y el trabajo interior, muchas personas recurren directamente a una santeria y practican rituales caseros. “Hay velas, velones, baños de pétalo de rosas y miel, por ejemplo son para trabajos caseros y tienen poco tiempo de duración, son para gente que está carente de amor entonces van y dicen 'voy a prender esta vela para que mí amado vuelva', y si se les va a cumplir en el momento, pero tiene muy poco tiempo de duración, son de corto plazo. Los amarres que son certeros son aquellos que son hechos por los curanderos de la magia de antes, de la vieja que todavía hay”, argumenta.
Soy una orientadora espiritual, todos tenemos acceso a esto, siempre me resonó esto, esto tiene acceso a todos pero no todos lo quieren trabajar porque hay que afrontar algunas cosas. Se necesita mucha disciplina, mucha conducta, el portal es un portal interno y es el viaje más lindo que uno pueda experimentar que es irse hacia adentro y no hacia afuera, el mensaje es que estar con uno mismo no es tan malo.
Mensaje en la pared a unas cuadras del consultorio espiritual de Sonia.