VIOLENCIA DE GÉNERO

"Hoy vuelvo a dormir en paz": Arcoíris, el refugio de mujeres que devuelve sonrisas

A puro pulmón, funciona en Famaillá un espacio que alberga a mujeres que son víctimas de violencia junto a sus hijos: "Llegan huyendo, con lo puesto. Necesitamos mucha ayuda".

02 Mar 2023 - 16:23

Se sabe que marzo es el mes de concientización sobre la violencia hacia las mujeres. Si bien la punta del iceberg son los femicidios, un flagelo tan triste como grave y que aqueja a la mayoría de las sociedades, lo cierto es que previo a esta triste situación lo que vive una mujer en el ámbito doméstico es terrible, y la gran mayoría de las veces involucra mucho dolor y sufrimiento en las infancias.

Por eso, muchas personas deciden hacer el bien trabajando por y para las mujeres y las diversidades, para ayudar a que salgan de estos ciclos de violencia doméstica. Este es el caso que cuenta Verónica Figueroa, de Famaillá, quien desde la Fundación “Centro de las mujeres, diversidades y DDHH” conduce un albergue para mujeres y diversidades víctimas de violencia.

“El albergue Arcoiris surge para darle acogida a mujeres y personas de la diversidad que están siendo víctimas de violencia. Si bien llegan derivadas de otros organismos del Estado, ya llegan solas, muchas después de ser atendidas en la fundación y otras simplemente llegan solas huyendo, con lo puesto, y a veces con los hijos” dice para eltucumano.

A pulmón y con aportes solidarios, este grupo de personas consiguió generar un espacio seguro para quienes temen por su vida y que buscan una salida inmediata a la paz: “Llegamos a tener 4 adultos y 10 niños a la vez en el albergue, que es un lugar que tiene espacio para 16 personas. Somos una institución sin fines de lucro, las ayudas que recibimos son muy escasas, nos mantenemos con aporte de los socios fundadores, o con lo que algunas personas donan como ropa o comida, pero la verdad es que es tan escaso lo que recibimos que cuesta subsistir” detalló, dando lugar a conversar sobre lo que hace falta para seguir sosteniendo este lugar tan importante y especial, que recibe mujeres y diversidades de distintos lugares de la provincia.

"En la fundación trabaja el equipo técnico estable, pero también voluntarias que son víctimas que pasaron por el albergue, que superaron su situación y se capacitaron. Son las que reciben, las que conviven. Se organizan para quedarse de noche, hacen acogida, atención, escucha. Es algo muy importante porque comparten experiencias en común” especifico, sobre la manera de trabajar.

En Arcoiris, las necesidades son muchas y esperan de brazos abiertos todo tipo de colaboración: “Recibimos alimentos secos, pero lo que es alimentos frescos como carne, verdura, leche, elementos de higiene personal, corren por nuestra cuenta. Nos hacen falta frazadas, necesitamos sábanas, ventiladores. Una señora amorosísima de Tafi Viejo nos donó recientemente muchas sábanas el otro día y así logramos renovar todo”.

Según la famaillense, es importante pensar que muchas de estas mujeres que se van no tienen nada para empezar su nueva vida y por eso terminan donando cosas del mismo Albergue: “Hasta colchones llegamos a dar. Siempre hacen falta juegos de sábanas, toallones, elementos de limpieza, frazadas” remarcó.

Trabajos como los del albergue son sumamente importante ya que, además de los dispositivos sociales y psicológicos existentes, también está presente el factor de la escucha activa de parte de mujeres que atravesaron situaciones similares: “Hasta hoy no tuvimos ni un solo día sin personas alojadas. El acompañamiento de las voluntarias es de gran ayuda para ellas”

A su vez, es necesario pensar que además de las propias víctimas de la violencia de género, los niños y niñas son quienes se ven directamente atravesados y violentados a raíz de la misma. En Arcoriris, se han dado diversas situaciones con menores de edad que han derivado inclusive en procesos de adoptabilidad de parte de quienes trabajan allí: “Alojamos mamás con niños, en algunos casos estas mamás en el atravesamiento de estas problemáticas que tienen, además de violencia tienen consumo problemático de sustancias, y estando aquí  viven situaciones como etapas de abstinencia. Nos han tocado experiencias durísimas con los niños, mamás que no pueden resolver todo lo que les pasa mediante el albergue y se van, terminamos cuidando nosotras a los menores. Se han terminado viabilizando encuentros de amor de manera que compañeros mismos se han encargado legalmente de estos niños y niñas” explicitó.

“Esta organización no es solamente para hacer el bien sino que para hacernos bien. Nos hace bien hacer la tarea que hacemos. Los padecimientos son grandes pero las gratificaciones son enormes. Muchas mujeres y diversidades han podido salir de la violencia. Las vemos realizarse y volver a sonreír. Cuando nos dicen ‘hoy por fin vuelvo a dormir en paz’ respiramos y decimos ‘esto tiene sentido’”, cerró Verónica.

Si podés colaborar con el refugio, es viable hacerlo al número de la fundación 3813917414 o en su centro de primera escucha, de Famaillá, Congreso 380.


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