ARTES VISUALES

Se entregaron los premios del 110° Salón Nacional de Artes Visuales

Intensos días de trabajo culminaron con la distinción de 49 obras ganadoras. 7 artistas de Tucumán obtuvieron premios

14 Dic 2022 - 16:47

“Del placer a la pérdida” de Milagro Tejerina

El pasado 7 de septiembre, en ocasión de la inauguración de la mega exhibición del 110° Salón Nacional de Artes Visuales se conocieron las 49 mejores obras del conjunto de categorías. El jurado Transdiciplinario de Premiación fue el encargado de otorgar 6 premios.

Premios adquisición. Tucumán presente

De las 49 obras ganadoras 6 son premios adquisición, esto significa que integrarán la colección pública de arte del Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes mientras que las y los artistas recibirán un premio económico. No se puede dejar de destacar que la mitad de los premios, edición 21 y 22, quedó en manos tucumanas

El Premio adquisición a la primera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales 2022 fue para la obra “Del placer a la pérdida” de Milagro Tejerina. Quien es jujeña de nacimiento y trabaja como docente en la Tecnicatura en Diseño de Indumentaria y Textil de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT, en las materias de Materiales Textiles I y II y Laboratorio Textil


“Del placer a la pérdida” de Milagro Tejerina

 

El Premio adquisición a la segunda mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales 2021 fue para “Vestigios” obra de Pablo Guiot.  

La obra de Guiot toma como referencia a culturas de los pueblos originarios de lo que hoy es el NOA, específicamente sus cerámicas ornamentadas haciendo un señalamiento al uso estereotipado que muchas veces se da desde el arte a la temática.


"Me interesa la operación de unir fragmentos a fin de reconstruir una totalidad muy ligada a las técnicas arqueológicas y museológicas de este tipo de piezas y en el mismo sentido, encontrar una similitud en el armado de un piso. El estilo de piso con cerámica roja, se le suele llamar "colonial", con lo cual aparece la idea de apropiación cultural tal cual como sucedió con la conquista española. Y finalmente la guarda geométrica sobre la cerámica realizada con la presión de una rueda de automóvil sobre la arcilla húmeda, refiere de modo sutil y en tono de humor trágico, el atropello cultural de la maquinaria tecnológica sobre la manufactura artesanal con elementos de la naturaleza" Pablo Guiot


“Vestigios” de Pablo Guiot

 

Por su parte, Agustín González Goytía se hizo acreedor del Premio adquisición a la tercera mejor obra del Salón Nacional de Artes Visuales 2022 con su obra “Templete” 

La pintura de González Goytía forma parte de la serie Álbum, que tienen como referencia telones escenográficos que se utilizaban como fondo para fotografías de retrato en un antiguo estudio de Tucumán.


"Templete" de Agustín González Goytía. La foto es de Alejandra Mizrahi

 

 

“Los fondos alegóricos, como se les llamaba, representan ambientes palaciegos cubiertos de cortinados, escaleras, balcones, y ornamentos. Son pinturas anónimas y sin ninguna pretensión artística, donde la técnica está puesta en función de generar un efecto óptico, lo que se dice un trampantojo. En el caso de Templete tomo como referencia la antigua construcción de estilo neoclásico que se construyó en el lugar que ocupaba la Casa Historia de Tucumán luego de que está fuera demolida en 1904 debido a su estado ruinoso. El edificio en su interior contenía el Salón de la Jura de la Independencia, lo único original que se mantuvo de la casa. El templete fue demolido en 1942 cuando se reconstruyó la Casa Histórica con su aspecto original que hoy en día tiene. Me interesan estas referencias percibiéndolas como un repertorio de escenarios fantásticos vinculados a la ciudad y su imaginario” Agustín González Goytía


Premios no adquisición. Tucumán también presente

Las restantes 43 obras ganadoras por categorías artísticas, no adquisición, suponen el reconocimiento por parte del Jurado al trabajo artístico otorgando a les artistas premios económicos que van de los $70.000 a los $170.000

El Jurado Federal de Premiación Disciplinar -conformado por Valeria Darnet, Duen Neka’hen Sacchi, Valeria López, Walter Barrios, Emilia Demichelis, Marina Cisneros y Alejandra Etcheverry- distinguió, entre otras, obras de artistas de Tucumán

En la categoría Dibujo Rosalba Mirabella obtuvo el premio a la primera mejor obra con “Cabeza” 

Alfredo Frías, recibió el Premio no adquisición a la segunda mejor obra con "Nada"

El Espacio No Disciplinario, categoría que se estrenó en esta edición y que engloba prácticas artísticas de naturaleza efímera como la performance y acciones y prácticas escénicas experimentales, investigativas, comunitarias, educativas y en territorio tuvo como ganadora a Romina Rosciano Fantino con “Ensayo primordial” 

En la categoría Fotografía Juan Pablo Sánchez Noli recibió el premio no adquisición a la tercera mejor obra con “Carta para vos” 

En la categoría Textil Jessica Morillo recibió el Premio a la segunda mejor obra con “Las amigas”

Andrei Fernández curadora 

En ocasión de haber culminado este recorrido de Jurado y Curadora de la mega exhibición conversamos con Andrei Fernández quien escribió "El transicionar del arte" texto de la muestra en el que dice: 

“Esta exposición, que premia a un conjunto de obras –algunas de las cuales pasan a integrar el patrimonio nacional–, es además parte de la transición del propio Salón, que se interroga a sí mismo por su función y pone a prueba qué puede proponer y exponer. Las disciplinas transicionan, se renombran, habitan y distorsionan sus fronteras, encarnando así múltiples desobediencias. Las imágenes hacen presente a lo impronunciable, a contratramas de significación, a lo vibrátil. El futuro aparece como escombros, vestigios de lo que no será, entre los que se asoman la nostalgia, el humor y la urgencia. El pasado se vuelve material explosivo, que desplaza su faceta arqueológica y se monta como una categoría política capaz de sacudir el presente, para ser un tiempo retroactivo"


Andrei Fernández

 

Et: ¿Considerás que las obras que forman parte del patrimonio del Palais constituyen un canon del arte argentino?  

La verdad no suelo pensar en cánones, me vínculo de otra manera con el arte. Pero no creo que una colección, aunque pensemos que es la más importante, determine un canon del arte de este país, si es que acaso existe. Considero que todo patrimonio si está oculto no construye más que una acumulación de objetos, un poder cuestionable; el desafío es cómo se abre y se comunica ese patrimonio para que construya sentidos y movimientos. El Salón del Palais de Glace creo que es el más antiguo de Argentina, se hace desde 1911 con la voluntad de promover “la formación” de artistas y espectadores, se convirtió en su momento en un espacio de consagración y legitimación en torno al Centenario de la República y a un proyecto de identidad nacional eurocéntrico, colonialista. La gestión de Feda Baeza como directora del Palais que está dentro de la gestión del Ministerio de Cultura desde fines del 2019, propone reflexiones sobre el rol y las posibilidades actuales de este consagrado Salón, abre al debate para escuchar diferentes voces y modifica el formato centenario para desde ahí, desde la creación de políticas culturales, se proponga un espacio que realmente sea una convergencia de poéticas e investigaciones que permita conocernos un poco más, creo que de una u otra manera el arte configura relatos de época, de sensibilidades y disputas. Hoy considero que el Salón y el propio Palais están transicionando, como lo subrayé en mi texto curatorial, creo que desde ahí se están asumiendo nuevas responsabilidades y desafíos. Cada historia del arte genera recortes, exclusiones, pero este Salón se propone principalmente alentar a la participación y reconocimiento de feminidades y disidencias y a la participación de artistas de todo el territorio nacional, ahí aparecen otras cosas, otras formas.

Lo que veo en las obras que quedaron expuestas tras esta convocatoria y proceso de selección son preguntas, y sí, algunos trazos que me hacen pensar en las convivencias diversas que conforman nuestra (posible) historia del arte. Este año leía a Bruno Juliano, artista investigador y docente tucumano, y me quedé pensando en esto que escribió en el inicio de su tesis: “Frente a una historia del arte que tiende a estancar, disgregar, nombrar, convertir obras en simples objetos, interrumpir el vuelo de las imágenes como mariposas, disecándolas y apresándolas con alfileres para su estudio, se encuentra el riesgo de asistir a la imagen en pleno vuelo. Esa proximidad efímera y cambiante, ese roce de la imagen en movimiento, ¿no es acaso más cercano a la experiencia contemporánea de las producciones artísticas?, ¿de qué otro modo sino podemos pensar la contingencia, lo inacabado y trunco?, ¿cómo hablar de la contemporaneidad como estado del tiempo y como espacio de producción de arte?”

Et: ¿Cuáles son tus sensaciones luego de haber participado de un jurado que incide en la construcción? ¿Qué parte de la historia del arte argentino han contado con este salón? 

El trabajo como jurado me dio la posibilidad de proponer, debatir y alentar reconocimientos desde mi punto de vista y experiencia. Fue un valioso aprendizaje que permitió conocer a profesionales que tienen trayectorias muy diferentes a la mía (que no desarrollé una carrera académica y viví los últimos 15 años especialmente en territorios rurales). Con el jurado transdisciplinario vi las obras de cientos de artistas de todo el país y pude señalar cosas que valoro del arte y del trabajo artístico, sobre todo la dimensión política de estas prácticas, también fue una oportunidad de volver a mirar y valorar decisiones a las que no solía prestar atención en los últimos años pero que son el cimiento de mi formación artística, las decisiones plásticas y tecnológicas.

He vivido en Neuquén y Río Negro, he trabajo con artistas de Córdoba, Rosario, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Resistencia, trabajé en diversos proyectos de gestión cultural en Tucumán y Salta, eso me hizo conocer a muchas de las personas que presentaron sus obras a esta convocatoria, o sus territorios, y considero que mi aporte fue no solo ver la obra, sino atender al recorrido de cada artista y el vínculo con el lugar desde el cual crea su propuesta poética, me propuse estar atenta a conocer a artistas que recién empiezan o que no han tenido la posibilidad de hacer muchas exposiciones o estudiar en instituciones prestigiosas. 

Es difícil decir qué historia contamos, yo me lo pregunto y lo pregunto, pero no sé qué responder, estoy en la interrogación. Creo que, como jurado, desde ese lugar de poder decidir qué premiar, intentamos conjugar un relato que abra fronteras hacia una democratización de la posibilidad de pensarse artista o de inscribirse en un relato histórico, porque eso se nos propuso desde el equipo del Palais.

En esta premiación, que suma al patrimonio público un grupo de obras, creo que es muy importante que uno de los dos primeros premios fue para una obra realizada por un colectivo, Pantera, que reúne a su vez a dos colectivos, esta obra se inscribió en el espacio no disciplinario (inaugurado en esta edición), “Retornar, volver para torcer” se comunica como “una operación estética y sociopolítica sobre la construcción y valoración de los archivos, la historia y la identidad” con artistas afroargentines, afrodescendientes y originaries para la realización de tejas musleras (tejas coloniales, realizadas por personas esclavizadas usando como moldes sus propios muslos). También uno de los segundos premios, la obra del tucumano Pablo Guiot, Vestigios, se vincula con esta revisión histórica decolonial, haciendo confluir en una pieza a la memoria ancestral, un signo colonial y el señalamiento al atropello cultural que vivimos en nuestra región y el continente todo.

A mí me da mucha alegría y orgullo que se haya premiado a una artista como Milagro Tejerina, creo que es muy valioso el trabajo que genera desde diferentes acciones, como docente, artesana, gestora, sobre todo cómo su obra se cimienta en la sensibilidad; el trabajo de Croceri también creo que es de una sensibilidad exquisita y que recuerda que en los salones no solo se valoran a las obras que ocupen mucho espacio (y lo digo justamente en relación a una obra que reflexiona el espacio). El trabajo de Virginia Buitrón observo que es parte de algo que emerge en este tiempo, en el trabajo interespecie que ella propicia y su reflexión como viviente y artista. Y Goytía, un pintor incansable, que hace dos décadas conmueve con sus obras siempre en movimiento deslumbrante, celebro que actualmente desde diferentes lugares se lo reconozca y premie.

Et: Podés compartir alguna reflexión sobre la participación de artistas de Tucumán en el salón

Tucumán tiene una escena artística siempre vibrátil, efervescente, entre su carácter que llamo “centrífugo” porque te empuja a salir hacia otros lugares para crecer profesionalmente, y el ser un refugio, un territorio de resistencia y denso aprendizaje, en el que muches artistas eligen quedarse y desarrollar sus carreras al lado de realizar trabajos que no solo significan un ingreso económico sino aportes a la educación y a las políticas culturales de la provincia como también las propuestas desde la gestión autónoma que crean espacios de experimentación, pensamiento y reunión. 

Siempre expreso mi gratitud por haber tenido la posibilidad de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la UNT y luego en la FAUNT, la educación pública y gratuita a la que pude acceder y que me dio herramientas para hacer tantas cosas, del arte aprendí la plasticidad para involucrarme desde diferentes roles en proyectos sociales y poder asumir desafíos inmensos con la confianza de que me preparé para esto

Rosalba Mirabella es otra artista que admiro profundamente, cuyo trabajo siempre seguí y del cual aprendí, como en el caso de otres artistas de su generación que en esta edición del Salón no están pero que siempre están proponiendo, a pesar de las vicisitudes del medio, obras sorprendentes. 

Me parece importante destacar los trabajos de Jessica Morillo y Romina Rosciano Fantino, que se meten sin miedo y con poesía en temas complejos y urgentes. También hay trabajos de artistas de Tucumán y formados en Tucumán que son conmovedores, que pueden encontrar en las sedes donde se expone el Salón, como los de Diego Gelatti, Nico Vega, Manuel Garay, Evi Tartari, Sonia Ruiz, Adrián Sosa, Rocío Valdivieso y el Bondi Colectivo que también exponen vínculos y reflexiones relativas al territorio, la memoria y la cultura popular con miradas críticas y con humor. 

Y el trabajo del Sanchéz Noli, creo que es muy importante que esté presente y que haya sido premiado porque aborda una parte fundamental de nuestra historia, no solo la memoria por los crímenes de lesa humanidad sino también el trabajo de reconocimiento y restitución de los restos de personas desaparecidas y las historias en torno a esos procesos colectivos e íntimos que conforman nuestras identidades.

Agradecemos a Andrei Fernández la predisposición para compartir sus reflexiones en esta nota. El texto completo de la exhibición puede leerse en: http://hipermedula.org/2022/12/premios-salon-nacional-de-artes-visuales/

Las imágenes fueron tomadas de la cuenta de FLICKR del Palais donde se puede ver el resto de las obras

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