Franco sufrió un violento percance mientras se dirigía a su trabajo. El desenlace.
Franco Iosa, un hombre conocido en el microcentro tucumano.
“Parece mentira, pero, realmente, no tengo ni un rasguño”, dice Franco Iosa a eltucumano, apenas días después del que podría haber sido su último. Iba camino a su trabajo. Una conocida zapatería que lleva su apellido, fundada por su abuelo. Quien circula por el centro a diario, muy probablemente lo haya cruzado alguna vez. Quien no lo cruza, es posible que lo haya escuchado. Un hincha de San Martín lo reconoce fácilmente. Nadie en Tucumán disfruta tanto de caminar sus calles como él. Lo hace cantando, pero no cualquier canción, las del Santo. Ése es Franco. Un hincha que canta en la cancha y en la vida. La misma que se le pasó por en frente en un segundo y sobrevivió. Milagro y resurrección.
A Franco lo atropelló una camioneta en la esquina de Junín y Santiago. Lo impactó cuando estaba por pisar la vereda de la Parroquia Nuestro Señor del Milagro y San Maron. Lo contó en su Facebook y agradeció a Dios poder vivir para escribirlo. A este diario le cuenta un poco más en detalle el hecho en cuestión.
“Gracias a Dios nada grave. Me levanté del suceso y seguí mi vida como si nada hubiera pasado. Dios es más grande que todos nosotros, por eso tengo hoy la posibilidad de contarlo”, relata Franco. No recuerda muy bien lo que venía haciendo antes de que el vehículo lo arrastrara un par de metros, pero lo supone. “No me acuerdo del momento, si iba cantando o no, es muy probable que sí, pero crucé por la senda peatonal bajando por Junín y Santiago”, señala.
Cual Lázaro, ya que hablamos de milagros y resurrecciones, Franco se puso de pie casi de inmediato, más rápido de lo que tardó el conductor del vehículo en bajarse para saber su estado de salud. “Muy bien el tipo, se bajó de la camioneta y se ofreció a llevarme a algún hospital. Conversamos dos minutos y se fue tranquilo”, recuerda y revela lo que no se perdona: “La verdad, no me avivé en ese momento de manguearle una Coca Zero”, bromea.
Junín y Santiago, el lugar del accidente. (Foto: Google Maps)
Iosa es enfermo fanático de San Martín. Es socio y va a la cancha cada vez que el club juega de local. Y también lo sigue en ruta cuando se puede. Y así como canta todas las canciones de cancha, se anima a cantar la posta sobre la actualidad de la institución responsable de las lágrimas de felicidad y tristeza que derramó más de alguna vez sobre alguna de las decenas de camisetas que viste casi a diario.
“Si bien Belgrano hoy está un poco lejos, falta demasiado, el pueblo de San Martín tiene que tener esperanzas de que el club va a pelear el ascenso directo y desde el lugar que le toque, sin dudas lo más arriba posible porque tiene con qué. El club está creciendo. La gente de San Martín tiene que pensar solo en San Martín y con esto me refiero a hacerse socio. Creo que todo crecimiento de un club tiene que ver con el ingreso genuino de sus hinchas”, opina Franco, acaso el tucumano que más ama al Santo en la provincia.